Dinosaurios en la puerta de casa: Abrams sale a defender la apuesta más osada del verano
El productor reconoce que la película de David Robert Mitchell no llenó salas, pero insiste en que buscar a los monstruos en los suburbios fue una decisión a propósito y no un capricho. La palabra de Abrams, el contexto de una taquilla que no acompañó y lo que dicen los números.
La fila del cine, un jueves a la noche, daba pena. Eran más los empleados acomodando pochoclos que la gente esperando para sacar la entrada. La imagen sirve para entender lo que terminó siendo el paso por las salas de El final de Oak Street, la película de ciencia ficción que propuso algo casi provocador para un verano dominado por las franquicias conocidas: dinosaurios sueltos, pero no en una isla selvática ni en un parque temático, sino en la calle tranquila de un barrio residencial, con el colectivo escolar pasando por la puerta y la camioneta del heladero haciendo su ronda como si nada.
La dirige David Robert Mitchell y la produce, como casi todo lo que se mueve en Hollywood últimamente, J.J. Abrams, desde su productora Bad Robot. El presupuesto rondó los 80 millones de dólares y la recaudación mundial cerró en 89 millones. Son números que en la industria se miran con preocupación: no llegó a recuperar lo invertido en cines, un síntoma que suele encender las alarmas en los estudios.
Por qué, según Abrams, no hay que compararla con Parque Jurásico
El propio Abrams salió a marcar la diferencia. Lo hizo con una idea que repite cada vez que puede en sus entrevistas: que el mundo que Mitchell construyó no es el mismo que el imaginado por Steven Spielberg. La distinción parece sutil, pero para el productor es central.
“Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana, columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares, con los dinosaurios.”J.J. Abrams
Para Abrams, ese choque entre lo más ordinario de la vida americana y lo más salvaje de la prehistoria es lo que vuelve única a la película. Lo dijo sin rodeos: "Creo que la gente está deseando ver historias nuevas, historias originales, y para mí, el atractivo innegable de esta película es el hecho de que se desarrolla en los barrios residenciales". Y agregó que quienes se engancharon con los avances van a encontrar en la sala lo que les prometieron los trailers.
Los puntos centrales de la película
- Es una historia de ciencia ficción y supervivencia con dinosaurios en los suburbios, no en una isla exótica.
- La dirige David Robert Mitchell y la produce J.J. Abrams a través de Bad Robot.
- El elenco lo encabezan Ewan McGregor y Anne Hathaway, dos figuras con peso propio en la industria.
- Durante el desarrollo se pensó un final más oscuro y complejo; el que llegó a las salas es otra cosa, según confesaron ambos actores.
- Presupuesto estimado: 80 millones de dólares. Recaudación mundial: 89 millones.
Me quedo pensando en algo mientras termino de escribir: la escena de la fila vacía que abrían estas líneas no es menor. Cuando un estreno de verano con dos estrellas como McGregor y Hathaway, un productor con el currículum de Abrams y una premisa tan llamativa como dinosaurios en el barrio no logra mover al público, algo está diciendo el mercado. ¿Cansancio de criaturas gigantes? ¿Falta de campaña? ¿O, simplemente, que el verano tenía otros planes y otros títulos? La pregunta queda picando, sobre todo porque el propio Abrams reconoce que el contraste con Parque Jurásico fue inevitable y eso, reconoce también, no alcanzó para llenar las salas.
Habrá que mirar qué pasa en las próximas semanas. Si el boca a boca empuja a la película en plataformas o si el paso por el cine la condena al olvido rápido, lo sabremos pronto. Por ahora, lo concreto es esto: Abrams defiende la apuesta, Mitchell firma una película que apuesta por lo cotidiano como territorio de lo extraordinario, y el público, otra vez, fue el que decidió con la billetera. Habrá que ver qué trae la próxima fecha del calendario para entender si los dinosaurios en los barrios encontraron, al menos, su lugar.
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