Media colgado de una barra en la plaza de la esquina: por qué ese gesto de la infancia vuelve a estar de moda entre los oficinistas
Lo que los pibes hacen en los juegos del barrio puede servirle a cualquiera que pase ocho horas frente a la pantalla. Especialistas aclaran qué músculos trabaja la suspensión simple y qué precauciones tomar antes de empezar.
Acá en el barrio siempre hubo una plaza con una barra fija un poco más alta que las demás, de esas a las que los chicos se trepan sin pensarlo y quedan colgando como si fueran trapitos de colores secándose al sol. Con los años uno deja de hacerlo, se olvida de ese movimiento tan sencillo, y termina caminando con los hombros cerrados hacia adelante, como si pidiera perdón por ocupar lugar. Un fisio australiano y una colega estadounidense se pusieron a estudiar justamente eso: qué pasa cuando recuperamos, aunque sea por treinta segundos, el viejo hábito de colgarnos.
Un gesto intuitivo que se puede recuperar
Daniel Vadnal, fisio australiano que lleva años divulgando ejercicios en su canal FitnessFAQs, dice que la suspensión en barra es de esos movimientos que el cuerpo entiende solo y que no necesitan más que una buena agarradera y un poco de voluntad. Para él, resulta especialmente útil para quienes trabajan frente a la pantalla con los hombros caídos y la cabeza adelantada, una postura que en el barrio conocemos bien porque la vemos a diario en las oficinas y en los cafés de la cuadra.
Hazel Anderson, de la University of St. Augustine for Health Sciences en Austin, coincide en que la posición es simple pero exigente. La idea básica es sujetarse con ambas manos a la altura de los hombros, los brazos extendidos hacia arriba y el cuerpo orientado hacia abajo. Los pies pueden quedar en el aire o apoyarse apenas en el piso para empezar con menos carga, algo que ella recomienda sobre todo a quienes llevan años sin hacer nada parecido.
- Variante pasiva: se deja que el peso del cuerpo estire y los hombros suban solos hacia las orejas, casi sin intervenir.
- Variante activa: se bajan los omóplatos a propósito y se sostiene más tensión en la espalda y la cintura escapular.
- Ambas son puntos dentro de un mismo rango de intensidad, no categorías separadas, y cada uno regula la dosis según lo que tolere.
Qué músculos se ponen en marcha y hasta dónde llega el beneficio
Según el material que llegó a la redacción, los grupos musculares que más se estiran son los pectorales, los tríceps y los dorsales, zonas que acumulan horas y horas de inmovilidad o de postura encorvada. A eso se suman manos, dedos y antebrazos, porque la resistencia del agarre interviene en tareas de todos los días, desde cargar las bolsas del súper hasta abrir un frasco en la cocina. Marta, vecina de Villa Crespo que concurre al gimnasio del club, me lo resumió mientras esperaba su turno: "uno se acuerda que tiene brazos recién cuando los usa un rato seguido".
Ahora bien, los propios especialistas aclaran algo que me parece clave y que acá solemos repetir: la sensación de mayor extensión y menos compresión que muchos notan al colgar el cuerpo no equivale a un tratamiento terapéutico definitivo. La evidencia clínica sobre efectos permanentes en la postura o en el dolor todavía es limitada, así que lo más prudente es entender que el cuerpo entra en un rango de movimiento poco habitual y eso genera un alivio transitorio, no una cura milagrosa.
Como siempre en estos temas, antes de empezar conviene hacer una consulta médica si hay lesiones previas en hombros, cervicales o muñecas. Después, con el visto bueno profesional, alcanza con buscar una barra firme, probar la suspensión pasiva unos segundos e ir aumentando de a poco, sin apurarse, como cuando uno vuelve al barrio después de un tiempo largo y se reapropia de las esquinas de a poco.
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