Coudet se va de River con el penal de Borré en la garganta: el ciclo se rompió donde empezó a soñar
El Chacho dejó el banco millonario tras caer en los octavos de la Copa Sudamericana frente a Independiente Santa Fe. Veintisiete partidos, un arranque brillante y un segundo semestre que se desinfló hasta dejar al equipo catorceavos en la Zona B del Clausura.
Lo vimos todos. Rafael Santos Borré tomó carrera, cerró los ojos y la mandó al palo. Eran los penales en Bogotá, el partido que mandó a River a la lona en la Copa Sudamericana y le quemó el último cartucho internacional al Chacho Coudet. Esa pelota que rebotó en madera fue el tiro de gracia para un ciclo que había arrancado de otra manera, con seis victorias y un empate en el arranque que hacían ilusionar a todo Núñez.
Después vinieron las finales perdidas y los golpes que nadie esperaba. En el Superclásico del Monumental se lo llevó Boca, dolió. Más adelante llegó la final del Apertura y Belgrano de Córdoba, con el Pirata Lagunas como bandera, lo dio vuelta para ganar 3 a 2. Como si fuera poco, Aldosivi, un equipo de la mitad de la tabla para abajo, lo eliminó en los dieciseisavos de la Copa Argentina. El golpe más bajo de un año que se fue escurriendo partido a partido.
Los números que dejaron al Chacho afuera
- 27 partidos dirigidos entre torneo local, copas y Copa Sudamericana.
- 6 victorias y 1 empate en el arranque del ciclo, lo mejor de su gestión.
- 4 empates en el balance final y un porcentaje de efectividad que fue cayendo.
- Eliminación en octavos de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fe por penales.
- Puesto 14 en la Zona B al cierre del primer tramo del Clausura.
- Final del Apertura perdida 3-2 contra Belgrano de Córdoba.
- Eliminación en dieciseisavos de Copa Argentina frente a Aldosivi.
A Coudet le faltó lo más difícil: sostener el vuelo. Arrancó como un técnico que le devolvía identidad al equipo, con presión alta y transiciones rápidas. Pero cuando los partidos empezaron a pedir carácter, el equipo se quedó sin respuestas. Las derrotas se encadenaron, el vestuario se silenció y la inversión fuerte del club en refuerzos empezó a pesar más que a sumar. Lo que empezó como una ilusión terminó como un ciclo roto en el momento menos pensado.
Ahora River queda en interinato, buscando un nombre para el banco. En las tribunas y en las redes ya suena un viejo conocido: Ramón Díaz, un hombre de la casa que sabe lo que es ponerse este buzo en los momentos bravos. Desde la dirigencia no hubo anuncio oficial, pero la decisión se cocina rápido porque el Clausura ya arrancó y el equipo está lejos de donde tiene que estar.
El fixture del fin de semana
Mientras tanto, el plantel tiene que levantar la cabeza rápido. Este fin de semana River visita a Lanús el sábado por la tarde, en un partido clave para empezar a sumar en la Zona B y dejar atrás el golpe de la eliminación. Después, en la fecha siguiente, recibe en el Monumental a un rival directo por la tabla de promedios. Dos partidos para que el equipo encuentre respuestas antes de que termine la fecha FIFA y vuelva el ruido del próximo entrenador. El lunes, en Núñez, se espera la definición del banco. Mientras tanto, los jugadores tienen que salir a ganar como sea. Eso siempre fue así en esta camiseta.
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