El Claridge recuperó su histórico salón con piano en el Microcentro porteño
Tras tres meses de restauración, el bar del hotel volvió a recibir visitantes con su decoración renovada, cocina porteña y una agenda cultural.
Por Patricia Becerra, Turismo
El histórico bar con piano del hotel Claridge reabrió en el Microcentro de Buenos Aires después de una restauración de tres meses, orientada a recuperar rasgos del salón desde la apertura del establecimiento, en 1946. La intervención alcanzó tanto a los elementos decorativos como al instrumento que identifica al espacio, reconocido entre los bares notables de la ciudad.
Entre los cambios visibles se encuentra el reemplazo de la alfombra por un piso de damero que reproduce los tonos de la década de 1940. También se repararon los vitrales pieza por pieza, se recuperó el protagonismo del revestimiento de madera oscura de estilo Tudor y se restauró el piano Zimmerman.
Una restauración ligada a la historia del edificio
La obra estuvo a cargo del arquitecto Walter Fazio y la diseñadora Eugenia Medici. Una de sus particularidades fue la carpintería original, ya que buena parte de esas piezas se había fabricado dentro del propio hotel, que hasta hace algunas décadas contaba con ebanistas y carpinteros en su plantel. Algunas de las máquinas utilizadas para ese trabajo todavía se conservan en el edificio.
La trayectoria del bar también quedó asociada al reconocimiento obtenido en 1964 por el cantinero Enzo Antonetti, quien ganó en Edimburgo una competencia internacional de coctelería con su creación Mar del Plata. Preparado con ginebra, vermú seco, licores y una piel de limón, el cóctel le valió el primer premio y convirtió a Antonetti en el primer argentino en obtener ese título. Una placa de bronce sobre la barra recuerda el episodio.
Propuesta gastronómica y actividades
El salón funciona de lunes a viernes y comparte el espacio con el restaurante y el desayunador. Al mediodía ofrece un menú ejecutivo, con entrada, plato principal y postre o café, por 30.000 pesos. En la carta, las pastas parten de 10.500 pesos, las ensaladas de 13.000 y las milanesas de 18.500; los cócteles clásicos cuestan entre 12.000 y 13.000 pesos, mientras que los whiskies se ofrecen desde 7.800 pesos.
A la propuesta gastronómica se suma una programación cultural coordinada por Martín Díaz, con ciclos musicales, encuentros literarios y otras actividades. La reapertura busca así dar nueva vida al salón y acercarlo a quienes todavía no conocen el espacio que se encuentra detrás de la fachada londinense del hotel.
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