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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a encender la misma chispa

Sandra Bullock y Nicole Kidman sostienen con su química una secuela que no se anima a correr riesgos: dirección sin vuelo, efectos envejecidos y secundarios que no encuentran lugar.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos · · lectura 3 min
Veintiocho años después, las hermanas Owens vuelven a encender la misma chispa

La fila daba vuelta la esquina y, cuando finalmente me acomodé en la butaca, tenía la sensación de estar volviendo a unLivingston que dejé hace casi tres décadas. Las luces bajaron y ahí estaban, otra vez, las hermanas Owens. Veintiocho años separan a Prácticamente magia de esta secuela que ahora vuelve a la pantalla, y la primera sorpresa es que ni el tiempo ni la distancia pudieron con la dupla Bullock-Kidman: comparten pantalla como si la hubieran dejado ayer, y cada vez que aparecen juntas el film respira, se equilibra y encuentra un tono cálido que el resto del metraje apenas roza.

Una química que sostiene, un mundo que se queda

Susanne Bier toma las riendas de la dirección y, según coincide la crítica especializada, no logra capturar ese punto exacto entre melancolía otoñal y comedia fantástica que tuvo la original. Los efectos visuales remiten a producciones televisivas de los noventa y los personajes nuevos, entre ellos los interpretados por Maisie Williams, Joey King y Lee Pace, no terminan de encontrar su lugar dentro de un guion que insiste con subrayado emotivo donde bastaba una mirada. La trama se estira más allá de su cierre natural y suma un epílogo que la crítica describe, sin vueltas, como prescindible.

“Cada vez que aparecen juntas el ritmo mejora; el resto del tiempo, el film sostiene con dificultad su propio peso.”Celeste Alcaraz

En la sala, la reacción del público fue el termómetro más justo: risas en los momentos justos, algún suspiro cuando los diálogos se cargan de mensajes positivos, y esa sensación compartida de estar viendo una postal guardada en un cajón. No hay grandes sobresaltos ni vértigo narrativo; hay, en cambio, hechizos suaves, romances sin pretensiones y una amistad fraternal que atraviesa el tiempo. El film le habla de manera directa a quienes crecieron con la primera entrega y ahora buscan reencontrarse con esos personajes sin alterar demasiado la experiencia.

  • Sandra Bullock y Nicole Kidman vuelven a compartir pantalla tras 28 años, con la misma química que sostuvo la entrega original.
  • La dirección de Susanne Bier no alcanza a capturar el tono nostálgico y otoñal de la película de 1998.
  • Los efectos visuales envejecen rápido y los personajes secundarios no logran desarrollarse dentro del guion.
  • La historia se extiende más allá de su punto de cierre e incluye un epílogo que la crítica considera prescindible.
  • El tono general apunta a un público que disfruta de historias de amistad, hechizos y romances sin grandes pretensiones.

Prácticamente magia 2 ya está en cartelera y, para quienes guardan un lugar entrañable en la memoria para las hermanas Owens, cumple su función. Ahora bien, después de casi tres décadas y con todo el terreno narrativo que ese salto abría, uno esperaba algo más: una apuesta nueva, algo de riesgo, un hechizo distinto. La pregunta queda flotando en el aire de la sala mientras salen los créditos: cuando vuelven después de tanto tiempo, qué preferís, la fidelidad a lo conocido o la sorpresa de lo inesperado. Yo, esta vez, me quedo con las ganas de un poquito más de magia.

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Celeste AlcarazCultura y espectáculos

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