Una Honda Navi, una carpa y la ruta entera del continente: Nicolás Poblet se va de Neuquén hasta Alaska
Tiene 39 años, vende el taller mecánico donde trabaja y en noviembre arranca un viaje que calcula en año y medio o dos, sin fecha de vuelta. La plata de la venta queda para su hijo de 17; él se lleva lo justo y un canal de YouTube para mostrar lo que pase.
Acá en Neuquén, cuando el viento de la Patagonia se mete entre los cables del barrio y la mañana todavía está oscura, hay un tipo cargando una Honda Navi como quien prepara una mudanza chica. Es Nicolás Poblet, 39 años, mecánico de toda la vida, y a partir de noviembre va a vivir arriba de esa moto. La idea es simple y de las que hacen ruido en la mesa familiar: vender el taller, guardar la plata para su hijo Benjamín, de 17, y salir rumbo al norte con una carpa, un bidón de combustible extra y un mapa mental que todavía tiene más de promesa que de papel.
El recorrido que armó en la cabeza es de los que agotan sólo de contarlo. Cruza a Chile y baja por la Carretera Austral hasta tocar el fin del mundo en Ushuaia, sube por la Ruta 40 que muchos argentinos sólo conocen por fotos, se mete en Bolivia, atraviesa Centroamérica y empuja hasta Alaska. Calcula entre año y medio y dos años arriba de la moto, aunque él mismo aclara que esa cifra puede cambiar con el primer contratiempo o con el primer pueblo que lo invite a quedarse. No tiene itinerario cerrado ni fecha de regreso: la ruta se va a ir escribiendo sola.
La moto elegida a propósito, no por descuido
La Honda Navi no es una máquina pensada para devorar autopistas. Y precisamente por eso Poblet la eligió. La idea no es correr, sino andar a unos 60 kilómetros por hora y detenerse cada vez que el paisaje o un ruido en el motor le pidan pausa. Como mecánico, conoce la moto de memoria y confía en poder arreglar la mayoría de los problemas técnicos en el costado del camino, con las herramientas que ya tiene pensado llevar. La moto es chica, la aventura no.
La plata, el hijo y la decisión familiar
Para financiar la travesía, Poblet liquidó o está liquidando casi todo lo que tiene. El taller mecánico que dirige en Neuquén está en venta, y lo que junte por la operación queda reservado para Benjamín, su hijo de 17, que ya empezó a ganar independencia y con quien el padre habló largo antes de tomar la decisión. El viaje en sí lo sostiene con algunos ahorros y con ingresos que espera generar durante el recorrido, que todavía no tiene definidos. La posibilidad de que Benjamín tome un avión hasta algún punto del camino y compartan una etapa aparece sobre la mesa como una promesa que se puede o no cumplir. Mientras tanto, para no perder el hilo, Poblet planea llevar un dispositivo Starlink que le permita hablar con el chico desde cualquier punto con señal.
“Lo único que realmente me preocupa en el viaje es poder mantener la comunicación con él.”Nicolás Poblet
Acampar casi siempre, documentar todo
El cálculo que hace Nicolás es concreto: alrededor del 90 por ciento de las noches las va a pasar acampando, al costado de la ruta o donde encuentre un lugar seguro para plantar la carpa. El resto serán paradas en pueblos, casas de familia o algún alojamiento improvisado que aparezca sobre la marcha. El 11 de octubre cumple 40 años y, pocas semanas después, arranca. Para no volver sin registro, abrió un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi, donde piensa mostrar los lugares, los encuentros y también los días en los que nada salga como esperaba. La promesa, en criollo, es mostrar la ruta con sus luces y con sus sombras.
Acá, del otro lado de la pantalla, uno termina de leer y se queda pensando en cómo se decide algo así. No es un capricho de fin de semana ni una cruzada conー: es un mecánico neuquino que vende su herramienta de trabajo, le deja la plata a su hijo y se sube a una moto chica con la idea de cruzar un continente entero a paso de peatón. ¿Viajaste o conocés a alguien que haya hecho un recorrido largo en moto? Contanos en los comentarios.
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