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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Vivir solo o estar solo: dos cosas distintas que pesan distinto sobre la salud

Un estudio del Biobanco del Reino Unido mostró que la soledad y el aislamiento social se asocian con menos años de vida sin enfermedades, y que los hábitos saludables no alcanzan para revertir del todo el efecto de sentirse solo.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
Vivir solo o estar solo: dos cosas distintas que pesan distinto sobre la salud

Acá, en la redacción, hay una distinción que parece de academia pero termina explicando bastante de lo que vemos en la calle: tener poco contacto con los demás no es lo mismo que sentirse solo. El Biobanco del Reino Unido, con más de 277.000 participantes de entre 40 y 69 años, volvió a poner esa diferencia sobre la mesa y le puso números. Quienes experimentaban soledad y aislamiento social esperaban vivir menos años sin diabetes, problemas cardíacos, enfermedades pulmonares, demencia, cáncer, depresión ni ansiedad. La mayor brecha llegó a 5,8 años y se midió en la salud mental de los hombres.

El cálculo y los números que dejó la investigación

El equipo tomó como referencia los 50 años y midió cuánto esperaba vivir cada persona sin desarrollar ninguna de esas siete condiciones. Las diferencias no fueron parejas entre sexos ni entre tipos de enfermedad. En problemas físicos, las mujeres con ambas condiciones perdieron en promedio 2,4 años de vida saludable y los hombres 1,7. En salud mental, la cuenta fue más dura: 3,7 años menos para ellas y 5,8 años menos para ellos. El trabajo fue difundido por la Universidad de Tulane en un comunicado del 22 de septiembre de 2026, con Lu Qi como investigador principal.

Por qué los hábitos no alcanzan cuando lo que duele es la soledad

Lo que más me llamó la atención es lo que pasó cuando se cruzaron estos datos con los hábitos cotidianos. Comer bien, moverse, dormir bien y no fumar amortiguaron parte del daño asociado al aislamiento social, pero no lograron reducir de manera significativa los riesgos vinculados con sentirse solo. La explicación que dan los autores es bastante intuitiva si uno lo piensa desde el sentido común: el aislamiento es, en gran medida, una cuestión de cantidad de contactos, y los hábitos ayudan a cuidar el cuerpo; la soledad, en cambio, es un malestar emocional por la falta de vínculos significativos, y ese hueco no se llena con una caminata o con una ensalada.

  • El aislamiento social es objetivo: pocas relaciones o interacciones limitadas con los demás.
  • La soledad es subjetiva: el malestar por la falta de una conexión que se perciba como significativa.
  • Una persona puede estar aislada y no sentirse sola, si los vínculos que tiene le alcanzan.
  • Y al revés: alguien muy rodeado puede sentirse profundamente solo.
  • Los hábitos saludables protegieron más frente al aislamiento que frente a la soledad.

A mí, como cronista de la vida cotidiana, esto me hace pensar en la conversación que tuve la semana pasada con Ernesto, vecino de San Telmo, que va todas las tardes a un club de jubilados pero me decía, mientras tomábamos un café en la vereda, que «ir no es lo mismo que estar». Tiene la agenda llena, las salidas aseguradas, y sin embargo hay tardes en que vuelve a su departamento y la sensación de vacío lo sigue golpeando. Es exactamente el punto que remarcan los investigadores: no alcanza con tener gente alrededor, hace falta sentir que esa gente te importa y que uno le importa a alguien.

Qué lugar tienen los vínculos cuando se habla de envejecer

El estudio no dice que la soledad cause directamente las enfermedades, sino que se asocia con menos años de vida saludable, y aclararon que las cifras hablan de años libres de esos problemas, no de años de vida perdidos en general. Aun así, el mensaje para los lectores de 40 a 60 años es bastante directo: cuidar el cuerpo sirve, y mucho, pero cuidar las relaciones también es una forma de cuidar la salud. Llamar a un amigo, pedirle a un vecino que tome mate con nosotros, sumarse a un taller, ofrecerse como voluntario: todo eso entra en la misma carpeta que la dieta y el ejercicio.

“Los hallazgos abarcan tanto la salud física como la mental, y muestran que la soledad y el aislamiento social pesan de manera distinta sobre los años que esperamos vivir sin enfermedades.”Lu Qi, investigador principal del estudio
FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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