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SÁB, 17 OCT 2026
Turismo

Veinticinco años después del 11-S: el legado de seguridad que sigue marcando el paso por cada aeropuerto

De la creación de la TSA al límite de los 100 mililitros, un repaso por las normas que nacieron tras los atentados y que aún rigen cada control en las terminales aéreas del mundo.

PB
Patricia BecerraTurismo · · lectura 4 min
Veinticinco años después del 11-S: el legado de seguridad que sigue marcando el paso por cada aeropuerto

A un cuarto de siglo de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las medidas de seguridad que se implementaron en los aeropuertos de Estados Unidos y, por extensión, en buena parte del mundo, continúan formando parte del ritual cotidiano de cualquier pasajero que se dispone a abordar un vuelo. Los escáneres corporales, la restricción para llevar líquidos en el equipaje de mano, el retiro del calzado antes de pasar por el control y el blindaje de las puertas de cabina son, en gran medida, heriendas directas de aquella jornada. Repasar su origen y conocer la letra chica de las reglas vigentes permite a quien viaja anticiparse en la terminal y evitar sorpresas que pueden traducirse en demoras o, incluso, en perder el avión.

Un antes y un después en la seguridad aérea

El cambio más visible tras los ataques fue la creación de la Administración de Seguridad del Transporte, conocida por su sigla en inglés TSA, en noviembre de 2001. Esa agencia federal reemplazó a las empresas privadas que hasta entonces se encargaban de la seguridad en los aeropuertos estadounidenses y conformó un cuerpo de inspectores con dependencia directa del Estado. Su modelo, con ajustes según cada país, se replicó con el correr de los años en la mayoría de las terminales internacionales, incluida la Argentina.

Dos intentos de atentado posteriores terminaron de moldear el escenario actual. El primero involucró a un pasajero que intentó detonar explosivos ocultos en su calzado, lo que derivó en la obligación, vigente en buena parte del mundo, de quitarse los zapatos antes de atravesar el escáner; en varios aeropuertos la exigencia alcanza únicamente al calzado voluminoso, aunque la regla puede variar según el operador. El segundo fue un plan desbaratado en 2006 para introducir explosivos líquidos en vuelos entre el Reino Unido y Estados Unidos, que dejó como consecuencia la conocida norma de los 100 mililitros para líquidos en el equipaje de mano.

Las reglas que rigen hoy en el equipaje de mano

  • Líquidos, geles y aerosoles: se admiten hasta 100 mililitros por envase, con un tope total de un litro, siempre dentro de una bolsa plástica transparente y resellable.
  • Dispositivos electrónicos: notebooks, tablets y teléfonos de gran tamaño deben retirarse de la mochila y colocarse en la bandeja del escáner para su revisión por separado.
  • Objetos punzantes: quedaron prohibidos en cabina las tijeras, los cortaplumas, los cuchillos pequeños y cualquier elemento con filo que pueda ser utilizado como arma.
  • Calzado: en buena parte de los controles internacionales es necesario retirarlo, en especial si se trata de botas o zapatillas de gran volumen, antes de pasar por el arco detector.

En la cabina, además, las puertas de la cabina de pilotos fueron reforzadas para impedir el acceso de pasajeros durante el vuelo, y las tripulaciones reciben entrenamiento específico para neutralizar situaciones conflictivas a bordo. Todas estas disposiciones configuran un marco que, según los especialistas, redujo de manera significativa el margen de maniobra de quien intente atentar contra una aeronave comercial, aunque a costa de procedimientos que el viajero percibe como engorrosos.

Tiempos de paso y recomendaciones prácticas

Un dato que muchos pasajeros subestiman es el tiempo real que insumen los controles más exhaustivos. Para vuelos internacionales la recomendación general es presentarse en el aeropuerto con al menos tres horas de anticipación respecto al horario de despegue; para vuelos domésticos, dos horas suelen alcanzar, aunque en picos de demanda ese margen puede quedar corto. En temporada alta, en particular durante las vacaciones de invierno y de verano, conviene adicionar un margen extra de entre treinta minutos y una hora, considerando que las filas en los filtros de seguridad tienden a estirarse.

La autora de esta nota recomienda planificar el traslado al aeropuerto considerando, además de la distancia desde el domicilio, el tráfico característico de cada franja horaria. En el caso de los pasajeros que parten desde el aeroparque metropolitano Jorge Newbery, ubicado a pocos kilómetros del centro de Buenos Aires, el acceso suele ser más fluido en horas de la madrugada; en cambio, quienes despegan desde Ezeiza, distante alrededor de treinta kilómetros del centro porteño, deben contemplar el uso de autopistas que pueden congestionarse en hora pico. Respecto de la temporada, los meses de marzo, abril, septiembre y octubre suelen presentar menor caudal de pasajeros en la mayoría de los destinos internacionales, lo que se traduce en controles más ágiles y, en general, mejores tarifas.

Información oficial y contacto

Para confirmar requisitos específicos por país de destino, así como eventuales excepciones a las reglas de líquidos o de dispositivos electrónicos, la consulta directa con la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina resulta el canal más confiable. La información completa sobre regulaciones de seguridad en vuelos internacionales puede consultarse en el sitio oficial de la TSA, en tanto que las aerolíneas de bandera disponen de secciones específicas en sus portales con las recomendaciones actualizadas para cada destino. La autora, Patricia Becerra, sugiere consultar, antes de cada viaje, las páginas oficiales del operador aéreo y de la autoridad de aviación civil correspondiente, dado que las normas pueden modificarse sin previo aviso.

PB

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