Una vuelta por doce series para mirar este finde, según el humor que tengas
Un recorrido que va del colapso de la sociedad en capítulos breves a la vida apacible de un veterinario en Yorkshire, con suspenso, comedia y drama familiar en el medio.
A veces uno se sienta frente al catálogo de alguna plataforma y se queda como paralizado: todo se ve bien, todo promete, y al final termina mirando la misma serie de siempre por cuarta vez. Para romper esa parálisis armé una lista de doce ficciones que se pueden ir viendo de a poco, según la energía con la que uno llegue a casa. Hay de todo: desde capítulos de veinte minutos hasta sagas familiares de cuatro temporadas, pasando por thrillers daneses y comedias universitarias que duelen de tan queridas.
Empezar por algo corto
Cuando el cuerpo pide algo que se pueda mirar sin compromiso, El colapso es una de esas series que se devoran en una tarde. Son ocho episodios de unos veinte minutos cada uno, rodados en plano secuencia, y cada uno cuenta una historia distinta sobre personas que intentan sobrevivir cuando la sociedad se cae a pedazos. No hay continuidad entre los capítulos, así que se puede entrar y salir sin culpa. Para una sobremesa o un domingo gris, funciona perfecto.
Para los que bancan el suspenso
Si la noche pide algo más oscuro, hay tres opciones que van por carriles distintos. La ruta del dinero es una producción danesa que arranca con un trabajador muerto en un parque eólico y, desde ahí, se mete en las tripas de prácticas empresariales bastante turbias. Glue, del guionista Jack Thorne, hace lo propio en un pueblo rural inglés: aparece un cadáver debajo de un tractor y se desatan los secretos de un grupo de adolescentes. Y si lo que atrae es la conspiración a gran escala, Utopia, creada por Dennis Kelly, sigue a unos usuarios de un foro que se topan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, lo que los convierte en blanco de una organización muy dispuesta a cazarlos.
- La ruta del dinero: thriller danés con investigación corporativa.
- Glue: misterio adolescente en un pueblo inglés.
- Utopia: conspiraciones, foros de internet y novelas gráficas que profetizan el desastre.
Historias que se quedan en el pecho
Hay ficciones que no se ven tanto por el plot twist sino por cómo te dejan al terminar el capítulo. En The Virtues, Stephen Graham se pone en la piel de Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana. La actuación de Graham sostiene cada escena con una sensibilidad que cuesta sacarse de la cabeza. En la vereda opuesta pero con la misma capacidad de conmover, Big Boys cuenta el duelo desde la vida universitaria: Jack llega a la facultad después de pasar un año en su casa tras la muerte de su padre, y ahí lo espera Danny, su compañero de habitación. Son tres temporadas que crecen con los personajes y que, sin hacer ruido, terminan doliendo en el lugar justo.
Para los que prefieran algo más luminoso, Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, es una joyita sobre dos amigos cuyas rutinas se ven alteradas por una muerte, una boda y un romance. Y si lo que se necesita es instalarse de verdad en un mundo, Todas las criaturas grandes y pequeñas, con sus seis temporadas, sigue al joven veterinario James Herriot en el Yorkshire de los años treinta. Es de esas series que funcionan como mantita: se pone de fondo mientras uno cocina o lee y, sin embargo, siempre engancha.
Tres firmas para tener en el radar
Cierro con tres propuestas que comparten un denominador común: la mirada de sus creadores. Russell T. Davies dejó dos huellas bien distintas: por un lado, Queer As Folk, que retrata a tres hombres gays en el Manchester de los noventa; por el otro, Nolly, donde Helena Bonham Carter se mete en la piel de la estrella televisiva Noele Gordon para contar su caída y su costado más humano. Completando el lote aparece Such Brave Girls, que sigue a las hermanas Josie y Billy y a su madre soltera con un humor muy british y bastante ácido. La próxima función de esta guía la marca el ánimo: la pregunta, antes de apretar play, es qué tipo de historia queremos que nos acompañe esta noche.
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