Street Fighter: una misma película, dos lecturas bien distintas
La nueva adaptación del clásico videojuego enfrenta a la prensa con los fans: 43% de la crítica contra 79% del público en Rotten Tomatoes. Crónica de un estreno que volvió a poner en discusión qué se le pide a una película pensada como homenaje.
La sala estaba colmada. No había butaca libre y la gente seguía entrando cuando ya habían bajado las luces. Vi padres con hijos, parejas de treintañeros con remera de Ryu y grupos de amigos que, antes de que arrancara la proyección, se sacaban fotos haciendo la clásica pose de Hadouken. Esa previa, más que la película misma, me terminó de confirmar que el estreno de Street Fighter en Buenos Aires fue, ante todo, un evento de comunidad.
Porque la película en cuestión, dirigida por Kitao Sakurai y protagonizada por Noah Centineo, Andrew Koji y Callina Liang, dividió aguas como pocas en lo que va del año. En Rotten Tomatoes, el Tomatómetro le otorgó un 43% de aprobación, mientras que el Popcornmeter, que mide la valoración del público verificado, trepó hasta el 79%. Son 36 puntos de distancia entre dos formas de mirar una misma obra.
Lo que dijo la crítica
Lo que dijo la crítica
Lo que dijo la crítica
Las reseñas especializadas coincidieron en varios puntos flojos. La mayoría mencionó un guión con altibajos, un ritmo irregular y chistes que no terminan de cuajar. Aun así, hubo un reconocimiento bastante extendido: las secuencias de pelea están bien resueltas, las animaciones en 2D homenajean con oficio al juego original y, pese a sus tropiezos, la película nunca aburre. Es decir, no la salvaron, pero tampoco la sepultaron.
Lo que dijo el público
Lo que dijo el público
Del lado de la sala, la lectura fue otra. Los fans celebraron especialmente a Noah Centineo como Ken y a Callina Liang como Chun-Li, dos interpretaciones que, según el público, capturan la energía desprejuiciada del juego. También resaltaron la banda sonora, con guiños a los años noventa, y la reproducción casi milimétrica de los movimientos icónicos de cada personaje. La idea, repitieron en redes y en la propia fila del cine, era clara: la película no pretendía profundidad narrativa sino trasladar la experiencia del arcade a la pantalla grande. Y en eso, para buena parte del público, cumplió.
“Las peleas están bien resueltas, las animaciones en 2D homenajean con oficio al juego original y, pese a sus tropiezos, la película nunca aburre.”Lectura promedio de la crítica especializada
- Tomatómetro (crítica): 43% de aprobación.
- Popcornmeter (público): 79% de aprobación.
- Diferencia: 36 puntos, una de las más marcadas del año.
- Reconocimientos cruzados: peleas y animaciones bien logradas, según todos.
- Reparos de la crítica: guión irregular y chistes que no funcionan.
- Defensa del público: fiel al espíritu del videojuego y a sus personajes.
Un debate que vuelve
Un debate que vuelve
El estreno reavivó, además, una discusión de larga data: ¿sirven los mismos criterios de la crítica tradicional para juzgar una película que nace, desde el vamos, como homenaje a una comunidad? Street Fighter se inscribe en una lista creciente de adaptaciones de videojuegos que prescinden del consenso crítico para encontrar su lugar entre los jugadores. La franquicia ya había caminado ese sendero y la recepción de esta vez sugiere que la fórmula conserva vigencia.
A la salida del cine, mientras la gente comentaba golpes favoritos y esperaba el guiño final, la pregunta quedó flotando. ¿Te pasó como a la crítica o como al público? Porque lo concreto es que, en esta oportunidad, mirar Street Fighter fue, sobre todo, mirarse como fan.
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