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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Una novela que se escucha con los ojos: Claudia Piñeiro vuelve a la carga con El canto invisible

La autora de Las viudas de los jueves indaga esta vez en la edición, la amistad entre mujeres y los cantos de las aves en una historia que llega a las librerías de la mano de Alfaguara y que tiene a una editora porteña como protagonista.

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Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
Una novela que se escucha con los ojos: Claudia Piñeiro vuelve a la carga con El canto invisible

Acá, en esta esquina de Buenos Aires donde todavía se escucha el ruido de las hojas secas arrastrándose por la vereda, la noticia literaria del momento no tiene que ver con un best seller importado ni con un fenómeno de redes, sino con una escritora que ya es parte del patrimonio de la literatura argentina. Claudia Piñeiro acaba de publicar El canto invisible, su novela más reciente, editada por Alfaguara, y lo que ofrece es de esas lecturas que se acomodan despacio en la cabeza, como un tema musical que uno tararea sin darse cuenta.

La historia sigue a Julia Muntaner, una editora de 64 años que tiene entre manos una tarea enorme: ordenar y trabajar el manuscrito que dejó su amiga Marina Martinelli, una bióloga de las más importantes del país, investigadora del canto de las aves, que murió en un accidente de tránsito. A partir de ese libro inconcluso, Julia reconstruye recuerdos, conversa como si Marina todavía estuviera sentada frente a ella y empieza a descubrir información que cambia todo lo que creía saber sobre la mujer que creyó conocer durante décadas. El duelo, los vínculos largos y un secreto que se cuela de a poco son los motores de una trama que Piñeiro mueve con pulso firme.

Aves, edición y un secreto que atraviesa la amistad

Lo interesante de El canto invisible es que no se queda en el policial ni en el drama de duelo al que Piñeiro nos tiene acostumbradas. Esta vez la novela pone el foco en la tarea de editar, ese trabajo que el público lector casi nunca ve, pero que es el que decide cómo llega un libro a la calle. La propia autora explicó que el personaje de Julia Muntaner reúne referencias a editoras que la acompañaron a lo largo de su carrera, entre ellas Julia Saltzmann, Julieta Obedman, Ana Laura Pérez, Gabriela Franco y Magalí Etchebarne. Es un homenaje discreto, de esos que se notan cuando uno conoce el paño.

En diálogo con la prensa, la autora contó que el interés por las aves llegó por un lugar inesperado: una aplicación para celulares que identifica especies por sus sonidos. La conoció durante una cena en Madrid y después empezó a usarla para reconocer los cantos que escuchaba. La herramienta se llama Merlin Bird ID y fue desarrollada por el Cornell Lab of Ornithology, de la Universidad de Cornell. A partir de ahí, lo que era curiosidad se transformó en investigación, y la investigación en novela.

Mujeres que cantan, como las aves

Piñeiro señaló que, mientras se documentaba, chocó con un dato que la indignó: persisten prejuicios sobre el comportamiento de las aves, incluida la vieja creencia de que las hembras no cantan. Por eso decidió incorporar a la novela referencias a mujeres ornitólogas y sumar al final un glosario dedicado a figuras relevantes de esa disciplina. El gesto es político sin ser panfletario, que es como mejor le sale a esta autora cuando quiere polemizar. Como me decía la semana pasada Marta, una vecina de Belgrano que se acercó a la presentación: 'Yo siempre pensé que los pájaros cantaban todos igual, y resulta que las hembras también cantan, y cantan distinto. Algo de eso me quedó dando vueltas'.

Como se ve, El canto invisible no llega sola: forma parte de un año particularmente activo para Piñeiro, que además del libro infantil Mi miedo xixi y de su nueva novela, estuvo trabajando en puestas teatrales como la de Como bestias, de Violaine Bérot, y la de Maldición eterna a quien lea estas páginas, de Manuel Puig. La pregunta que queda dando vueltas, mientras el viento sigue moviendo las hojas por la vereda, es por qué las historias de amistad entre mujeres todavía necesitan pelear para ocupar el centro de la escena, y por qué siguen resultando tan potentes cuando alguien decide contarlas bien. Como me dijo Marta, antes de despedirse con un apretón de manos: 'Mientras haya novelas así, yo voy a seguir viniendo a las presentaciones'. Acá, mientras tanto, ya estamos reservando un lugar en la mesita de luz.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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