Una mañana cualquiera en Valentina Sur Rural y la sorpresa que cambió la rutina del barrio
Ciento dos kilos de carne, huesos y chacinados abandonados en plena calle desataron un operativo que demandó cuatro horas, siete bolsas especiales y la intervención de una empresa habilitada para residuos patógenos.
La esquina de la calle de por ahí, todavía con ese silencio raro que tiene la zona rural cuando arranca la mañana, se llenó de un olor dulzón y pesado que los vecinos conocieron antes que cualquier explicación oficial. En el barrio Valentina Sur Rural, pegado a la ciudad pero todavía con esa lógica de quinta abierta y caminos de tierra, alguien tiró más de cien kilos de restos de animales en la vía pública y la escena terminó generando un operativo que nadie tenía en la agenda del día. Cuando finalmente lo retiraron, entre carne, vísceras, huesos y chacinados descompuestos, se habían completado cuatro horas de trabajo y se habían llenado siete bolsas especiales para residuos patógenos que terminaron directo en un horno de incineración pirolítica.
La llamada que encendió todo
Como me contaba mientras mirábamos cómo los camiones cerraban la calle, Marta, vecina del barrio desde hace más de veinte años, fue una de las primeras en notar que algo andaba mal. "Mirá, yo pensé que era un perro muerto, como ha pasado otras veces, pero cuando me acerqué vi que el volumen era otra cosa, que había de todo mezclado con bolsas de basura, y llamé a Defensa Civil". En la línea 103 atendieron el reclamo, lo derivaron y en cuestión de minutos ya estaba personal de inspección municipal trabajando en el lugar. La primera conclusión fue tan simple como inquietante: el volumen de lo abandonado era inusual para cualquier operativo de rutina. Por eso mismo terminaron convocando a una empresa privada habilitada para manipular residuos patógenos, que es la única forma legal y segura de hacerse cargo de material de origen animal en ese estado.
“El volumen es tremendo, no había sucedido nunca tanta cantidad.”Francisco Baggio, subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana
Por qué sospechan de una faena clandestina
Acá lo que más llama la atención, y lo que repitieron varias veces los funcionarios que participaron del operativo, es la diversidad de partes encontradas. No se trataba simplemente de un animal descartado: había carne, vísceras, huesos y también chacinados, todo mezclado con residuos domiciliarios y en un estado de descomposición que ya llevaba varios días. Para las autoridades municipales, esa combinación apunta a que los restos salieron de una faena realizada de manera irregular en algún establecimiento cercano a la zona rural del barrio. "Estamos tratando de verificar de dónde pudo provenir", reconoció Baggio, aunque todavía no pudo precisar un origen concreto. Lo que queda claro, en cualquier caso, es que tirar este tipo de material en la calle no es un descuido menor: la normativa local prohíbe expresamente arrojar residuos en la vía pública y prevé multas contravencionales para quienes lo hagan, más allá de que el descarte de restos animales tiene un tratamiento específico por el riesgo sanitario y ambiental que representa.
Mientras el sol empezaba a pegar de lleno sobre la calle y los operarios terminaban de cargar las últimas bolsas, Marta se quedó un rato más en la vereda, todavía sin entender del todo cómo alguien puede dejar algo así en la puerta de los demás. "Vivimos acá porque queremos vivir en un lugar tranquilo, no para que nos tiren esto", me dijo, mirando cómo se alejaba el camión con los 102 kilos que, por unas horas, habían cambiado la rutina de todo Valentina Sur Rural.
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