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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

Siete meses en rojo: el combustible que se deja de cargar y el precio que no para de subir

En agosto, las ventas de nafta y gasoil cayeron 2,19% frente al mismo mes del año pasado y acumulan siete meses consecutivos por debajo de 2025, mientras el litro de súper en la Ciudad de Buenos Aires ya supera los dos mil pesos y golpea el bolsillo del productor y del transportista del interior.

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Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 5 min
Siete meses en rojo: el combustible que se deja de cargar y el precio que no para de subir

La mañana en el sur de Córdoba amaneció con una helada tardía que retrasó la salida de las pulverizadoras y dejó los caminos rurales con una capa de escarcha que cuesta levantar con el tractor. En esas horas previas al sol, cuando el termómetro todavía marca dos grados bajo cero y el aire parece más espeso, pensar en cargar combustible es recordar que cada viaje al pueblo sale más caro que el anterior. Y los números que se conocieron esta semana confirman esa sensación del interior profundo: la venta de combustibles en Argentina volvió a caer en agosto, completó siete meses consecutivos por debajo de los registros de 2025 y muestra una economía que, del surco a la góndola, sigue ajustando el tanque hasta donde puede.

Según los datos difundidos por el sector, en agosto se vendieron en todo el país 1.389.254 metros cúbicos de naftas y gasoil, contra 1.420.350 del mismo mes del año pasado. La diferencia representa una baja interanual del 2,19%, aunque hubo una leve recuperación del 0,57% frente a julio, al comparar dos meses con igual cantidad de días. Para dimensionar la señal: el descenso de agosto fue mucho más moderado que el de julio, que había llegado al 5,53%, pero no alcanza para revertir la tendencia de fondo que domina el año.

La súper, la que más se vende y la que más cae

Dentro de la caída, la nafta súper fue el producto que más retrocedió: perdió 3,66% interanual y representa el 41% de todo lo que se consume en el país. El gasoil común, que mueve el transporte de carga y la maquinaria agrícola, cayó 3,02%, y la nafta premium bajó 2,16%, encadenando cuatro meses seguidos de descensos. En el otro extremo aparece el gasoil premium, el único que creció: vendió 2,75% más que en agosto del año pasado, una excepción que no compensa el resto del retroceso.

El ajuste no es parejo en el mapa. De las 24 jurisdicciones, 20 vendieron menos combustible que en agosto del año anterior. Los peores registros fueron los de Santa Cruz, con una baja del 12,91%, y Tierra del Fuego, del 10,74%. Mendoza cayó 9,76% y Corrientes 9,51%. Las únicas cuatro provincias con subas fueron Neuquén, que lideró con un incremento del 10,39%, seguida por Córdoba con 3,35%, La Pampa con 3,09% y San Luis con 2,26%. En la Ciudad de Buenos Aires el volumen vendido bajó 5,04%.

El precio que pesa en el mostrador

Para dimensionar lo que implica ese menor consumo en el bolsillo, alcanza con mirar el precio del litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires: pasó de $1.566 en enero a $2.059 en septiembre, un aumento del 31,4% en apenas nueve meses. En el interior, donde el productor carga al lado del campo o en la estación de paso antes de entrar a la ruta, el impacto se siente directamente sobre los costos de la cosecha fina, la siembra gruesa y el flete corto que lleva la producción hasta el acopio.

“Acá en el pueblo uno ve cuando empieza a faltar el movimiento. Si la gente carga menos, es porque tiene que elegir entre el gasoil para la camioneta y el gasoil para la picadora. Y este año eligió la picadora, porque la cosecha no espera.”Carlos, productor rural de Vicuña Mackenna

Las siete principales compañías del mercado tampoco lograron escapar a la tendencia: ninguna de ellas superó sus ventas de agosto del año pasado. Se trata de un dato clave porque muestra que la caída no se explica por una cuestión de marcas o de cambios en la oferta, sino por un consumo genuinamente más bajo, tanto en los usuarios particulares como en el transporte de carga y en la producción agropecuaria. Esa combinación de menos ventas y precios que siguen subiendo configura un cuadro que el sector privado observa con atención: la demanda empieza a mostrar señales de agotamiento, mientras el precio al público se desacopla cada vez más del poder de compra del salario y de la renta del productor.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Más allá del dato mensual, lo que la cadena todavía no logra digerir es la falta de una política estable para los combustibles del agro y del transporte. La diferencia de carga impositiva entre jurisdicciones, la actualización pendiente de los mecanismos de devolución parcial para el gasoil productivo y la incertidumbre sobre los precios en surtidor hacen que planificar una campaña gruesa sea, otra vez, empezar a calcular con el tanque lleno a un precio distinto cada semana. Mientras el Estado no termine de ordenar esa cuestión de fondo, las cifras de agosto, con su caída del 2,19% y su acumulado de siete meses en rojo, van a seguir marcando el ritmo de un interior que mira el reloj y la pizarra antes de poner el motor en marcha.

  • En agosto se vendieron 1.389.254 metros cúbicos de combustibles, un 2,19% menos que en el mismo mes de 2025.
  • La nafta súper cayó 3,66% interanual y el gasoil común 3,02%; el gasoil premium fue el único que creció, con un 2,75%.
  • El litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires pasó de $1.566 a $2.059 entre enero y septiembre, un 31,4% más.
  • De las 24 jurisdicciones, 20 vendieron menos: las mayores bajas fueron en Santa Cruz (12,91%) y Tierra del Fuego (10,74%).
  • Las únicas provincias con subas fueron Neuquén (10,39%), Córdoba (3,35%), La Pampa (3,09%) y San Luis (2,26%).
  • Las siete principales comercializadoras del mercado quedaron por debajo de sus ventas de agosto de 2025.
GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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