Nueve bancos les abren la puerta del crédito UVA a los monotributistas, con topes de hasta 248.000 dólares y tasas que bajan si se cobra el sueldo allí
El mercado financiero argentino formalizó una oferta concreta para los trabajadores que facturan bajo el régimen simplificado: montos que van de 141.000 a 248.000 dólares, plazos de hasta 30 años y una lógica de tasas que castiga al que no acredita sus haberes en la misma entidad. La radiografía completa, banco por banco.
La lectura de los números no deja lugar a dudas: por primera vez en mucho tiempo, el sistema financiero argentino les tiende una mano concreta a los monotributistas que sueñan con la casa propia. Ya no se trata de una excepción ni de un banco aislado que se anime a romper el molde: son al menos nueve entidades las que hoy ofrecen créditos hipotecarios en pesos ajustados por UVA con destino cierto para los trabajadores que facturan bajo el régimen simplificado. Y lo hacen con montos que, traducidos a dólares, van de los 141.000 a los 248.000, con plazos que en algunos casos se estiraron hasta los 30 años, en un intento por hacer tolerable una cuota mensual que, de otro modo, sería imposible de pagar para el grueso de los asalariados informales que hoy representan una porción creciente de la fuerza laboral del país.
Banco por banco: los números que importan
- Banco Hipotecario: hasta USD 170.000, a 15 años, cubre el 80% de la tasación.
- Banco Ciudad: hasta USD 248.000 para primera vivienda y USD 70.000 para otras operaciones, a 25 años, con financiación del 70%.
- Brubank: hasta USD 216.000 a 30 años; cubre el 70% en primera vivienda y el 60% en segunda.
- Banco Nación: hasta USD 216.000 a 30 años, con cobertura del 75%.
- Banco Macro: sin tope de monto, a 20 años, financia entre el 60% y el 90% según la edad y el valor del inmueble.
- BBVA: sin tope de monto, financia el 80% a plazos de hasta 30 años.
- Credicoop: hasta USD 141.000 a 20 años, con cobertura del 70% en primera vivienda y del 50% en segunda.
- Banco del Sol: sin tope de monto, financia el 80% o el 70% según el caso, a 20 años.
- Banco Comafi: hasta USD 246.000 a 20 años, con financiación del 75%.
El segundo dato que ordena el panorama es la lógica de las tasas, que tiene una clave tan simple como dura para el bolsillo del solicitante: quien acredita sus haberes en el mismo banco paga sensiblemente menos que quien no lo hace. Para el primer grupo, el rango arranca en el 6,7% nominal anual que ofrece Banco Nación y trepa hasta el 12% de Brubank, con Credicoop como caso testigo de la política más agresiva, porque cobra 7,5% con acreditación y 9% sin ella. Para quienes no cumplen esa condición, las tasas pueden escalar hasta el 15% en algunas entidades, lo que en la práctica termina funcionando como un filtro adicional para acceder a la vivienda: o cruzás los recibos de sueldo por el banco, o pagás el costo de no hacerlo.
La mayoría de las entidades coincide en fijar un tope común: la cuota no puede superar el 25% del ingreso mensual del solicitante, un umbral que en la práctica busca evitar el sobreendeudamiento pero que, al mismo tiempo, deja afuera a una porción importante de los monotributistas que facturan poco. Banco Hipotecario es más riguroso aún y recorta ese límite al 20%, lo que en los hechos termina reservando su línea para los perfiles con facturación más alta o para quienes puedan complementar ingresos.
El caso singular de Galicia y Santander, que piden sueldo en relación de dependencia
Hay dos entidades que armaron una modalidad diferente, a medio camino entre el crédito tradicional y la excepción: Galicia y Santander exigen que el titular tenga un sueldo en relación de dependencia, pero admiten que se sume la facturación del monotributo como ingreso complementario para alcanzar el umbral que cada banco requiere. Ambas financian el 70% del valor del inmueble a plazos de hasta 20 años y aplican tasas del 9,5% con acreditación de haberes, un esquema que en la práctica funciona como un puente para el universo de los trabajadores que facturan como monotributistas pero que, al mismo tiempo, mantienen un empleo formal del que dependen para acceder al préstamo.
El cuadro cierra con un dato que me parece importante subrayar, porque define la frontera real del sistema: tres bancos (Hipotecario, Nación y Credicoop) ofrecen además una línea específica para co-titulares, lo que en los hechos amplía la base de sustentación del préstamo y permite que dos monotributistas sumen sus facturaciones para calificar. Es, en definitiva, una respuesta parcial a un problema de fondo que el sistema financiero argentino todavía no termina de resolver: cómo hacer bancable a un universo enorme de trabajadores que viven del surco a la góndola, que facturan todos los meses, que pagan impuestos, y que sin embargo quedan afuera del crédito hipotecario tradicional por la lógica estrecha con la que se mide el salario. Los nueve bancos que hoy prestan a monotributistas con UVA son una buena noticia, pero la pregunta que sigue abierta es qué va a pasar cuando la cuota inicial, ajustada por inflación, supere largamente lo que el monotributista puede pagar mes a mes, y el Estado todavía no resolvió cómo se sale de ese laberinto.
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