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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

Morosidad con nombre y apellido: las mujeres jóvenes que no pueden sostener el crédito en la Argentina de 2025

Un informe del Centro de Estudios de la Ciudad muestra que casi cuatro de cada diez deudoras de hasta 25 años están atrasadas con sus pagos, con picos en San Luis, Chaco y Catamarca y montos que en algunos municipios bonaerenses se disparan hasta superar los tres millones de pesos.

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Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 3 min
Morosidad con nombre y apellido: las mujeres jóvenes que no pueden sostener el crédito en la Argentina de 2025

La mañana arrancó con un cielo gris y una térmica que ya se siente pegajosa, de esas que le ponen a uno el humor pesado antes de pisar la tranquera. Esa misma sensación de aprieto la trasladan, desde hace meses, miles de mujeres jóvenes que viven con un crédito encima y no logran llegar a fin de mes sin que se les corte la cadena de pagos. Yo lo veo cuando paro en las estaciones de servicio del interior y escucho, mientras cargo nafta, las conversaciones de gente que trabaja desde muy temprano y todavía se pregunta cómo va a cerrar la tarjeta a fin de mes. El dato que trae el Mapa de la Deuda del Centro de Estudios de la Ciudad golpea de lleno en esa realidad: a julio de 2025, el 38,25 por ciento de las mujeres de hasta 25 años con deudas activas en el sistema financiero argentino está en mora, casi el doble del promedio general del país, que se ubica en 17,94 por ciento. Es la tasa más alta del sistema, incluso por encima de la de los varones de la misma edad, que llega al 37,1 por ciento, y muy por arriba de lo que se observa en franjas etarias superiores.

Una deuda chica, una mochila pesada

El informe trabaja sobre un universo de 784.172 mujeres de hasta 25 años con deudas activas, de las cuales 311.087 registran atrasos en sus obligaciones. La deuda promedio del total del grupo trepa a 1.020.000 pesos, pero entre quienes están en mora ese promedio baja a 987.660 pesos, un detalle que a mí, que recorro pueblos del surco a la góndola cada semana, me dice algo bastante concreto: cuando el sueldo no alcanza, lo primero que se cae es la cuota más chica, la del crédito personal o la de la tarjeta, y por eso la mora se concentra en los montos más bajos. A nivel agregado, la deuda en mora de esas 311.087 mujeres suma 307.248 millones de pesos, que suena enorme pero apenas representa el 1,78 por ciento de la mora total del sistema financiero, que en julio llegó a 17,23 billones de pesos. Es decir, pesa poco en el total, pero golpea de lleno en la economía cotidiana de las personas.

El mapa provincial de la mora

  • San Luis: 46,35 por ciento, el techo del país.
  • Chaco: 43,73 por ciento, con el calor chaqueño como telón de fondo.
  • Catamarca: 42,83 por ciento, en el noroeste de economía más ajustada.
  • San Juan: 42,29 por ciento, en la franja cuyana.
  • La Rioja y Corrientes: 41,94 por ciento cada una, con realidades regionales muy distintas.
  • Santa Cruz: 41,67 por ciento, en el extremo sur del país.
  • Provincia de Buenos Aires: 40,47 por ciento, la más poblada del país.
  • Chubut: 39,95 por ciento, en la Patagonia.
  • Neuquén: 30,03 por ciento, la tasa más baja del país.
  • La Pampa: 31,65 por ciento, en el centro del país.

Esa fotografía nacional se vuelve todavía más cruda cuando uno se detiene en algunos municipios del interior bonaerense. Pila, un partido chico del centro de la provincia, tiene una tasa de morosidad del 65,18 por ciento para este grupo de mujeres jóvenes, y una deuda promedio que llega a 1.750.000 pesos, casi el doble del promedio nacional. En General Lavalle el porcentaje alcanza 63,53 por ciento y en Castelli 62,06 por ciento, con una deuda en mora promedio en Castelli que se dispara hasta 3.380.000 pesos. Como me decía la semana pasada Laura, una productora de Castelli que vende quesos en la ruta y conoce cada pueblo de la zona, acá cuando una chica se va a estudiar a la ciudad y vuelve, vuelve con el resumen de la tarjeta encima y sin changa que la banque; mientras la inflación no afloje y el Estado no resuelva los programas de acompañamiento financiero, esa mochila va a seguir creciendo, y los datos del Centro de Estudios de la Ciudad no hacen más que confirmarlo.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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