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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Medicamentos vencidos en la calle: la esquina de San Martín y Chubut, el hallazgo que encendió la alarma en Neuquén

Tras encontrar remedios mezclados con basura en contenedores del centro neuquino, el municipio volvió a marcar el camino: entregarlos gratis en farmacias adheridas para que no terminen en la vía pública ni en la bolsa domiciliaria.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
Medicamentos vencidos en la calle: la esquina de San Martín y Chubut, el hallazgo que encendió la alarma en Neuquén

La mañana en la esquina de San Martín y Chubut tenía algo distinto. No era el ruido de siempre ni el apuro de la gente que cruza hacia el banco o la estación. En esa esquina, y también unas cuadras más allá, en San Martín y Río Negro, el personal del área de Residuos Especiales se agachaba sobre los tachos con bolsas verdes abiertas y, adentro, lo que no debería estar ahí: cajas de medicamentos vencidos, blisters sueltos, frascos con etiquetas borrosas mezclados con cáscaras de naranja y yerba usada. La postal, más que de descuido, parecía de riesgo, y por eso la Municipalidad de Neuquén decidió mover el tema otra vez a la primera plana.

Porque una cosa es tirar un pan duro o un papel, y otra bien distinta es dejar remedios al alcance de cualquiera en un contenedor de la calle. Acá, a la vuelta, cuando uno sale a hacer las compras o lleva a los chicos al colegio, la vereda no es un cajón de farmacia, y pourtant eso fue lo que pasó en pleno centro neuquino hasta que alguien lo detectó y avisó.

Un circuito que existe y que muchos vecinos no terminan de conocer

Lo que el municipio volvió a poner sobre la mesa es que en Neuquén hay un programa específico para esto, que se llama Recolección Segura de Medicamentos Vencidos y que funciona con farmacias adheridas. La mecánica es simple: el vecino lleva los remedios que ya no usa o que están vencidos a uno de esos comercios, los deja en los contenedores rojos que están destinados exclusivamente a esos productos y se retira sin pagar nada. A partir de ahí, el circuito se cierra del lado del Estado y de las empresas que se ocupan del tratamiento.

Desde la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección recordaron que tirar medicamentos a la bolsa de la cocina o dejarlos en un tacho de la esquina no es una opción menor. Por un lado, está el riesgo directo: una caja olvidada entre la basura puede caer en manos de un chico que juega en la vereda o de un perro que revuelve los restos, y la ingestión accidental de un principio activo que ya ni siquiera sirve es una puerta abierta a una intoxicación que en casa nadie vio venir. Por el otro lado, está el impacto ambiental: cuando un remedio termina en un basural a cielo abierto o en un río, sus componentes se filtran y complican el suelo y el agua durante mucho más tiempo del que uno imagina.

Cómo se trabaja después del hallazgo

En este caso puntual, los medicamentos encontrados en San Martín y Chubut y en San Martín y Río Negro fueron retirados por personal municipal junto con operarios de la empresa Baasa. Lo que se hace con ellos no es tirarlos otra vez a otro tacho: se los trata como residuos patógenos y se los traslada para su disposición final, que en el circuito informado contempla la incineración en un horno pirolítico, un sistema que trabaja a altas temperaturas y reduce el volumen y el riesgo de lo que se quema.

El municipio también aprovechó para recordar algo que parece obvio pero que, por lo que se vio en estas esquinas, no siempre se cumple: en Neuquén no está permitido arrojar residuos en la vía pública, y cada tipo de desecho tiene su canal. Para los remedios, ese canal es la farmacia adherida; para las pilas, hay otros puntos; para los aceites vegetales, otros; y así. La idea, me parece, es que cada vez sea más difícil excusarse con el "no sabía dónde dejarlo", porque los canales están, lo que falta es costumbre.

“Lo que más nos preocupa es que un chico o un animal se cruce con una caja de pastillas en un tacho de la calle y la lleve a la boca sin saber lo que es. Para eso existe el programa, para que la gente los acerque a la farmacia y no terminen en la vereda.”Fuente del área de Residuos Especiales de la Municipalidad de Neuquén

Y acá viene la pregunta que queda flotando en el aire de cualquier cocina neuquina, sobre todo cuando uno revisa el botiquín y ve ese jarabe que quedó de la última gripe, o las pastillas que se compraron para un dolor de cabeza que ya ni se recuerda: ¿qué hago con esto? ¿Lo tiro al tacho de la esquina, lo bajo al contenedor verde, lo dejo en cualquier farmacia? La respuesta corta que repite el municipio es siempre la misma: farmacia adherida, contenedor rojo, sin costo, sin vueltas. La respuesta larga es la que cada familia tiene que empezar a construir en casa, porque mientras los remedios sigan apareciendo mezclados con cáscaras de naranja en pleno centro, el programa va a seguir siendo una herramienta a medio usar.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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