La última imagen juntas: las Williams se despidieron del dobles en una noche que ya es historia
Las hermanas volvieron a compartir cancha en el US Open después de cuatro años, la gente las aplaudió de pie, pero el marcador les fue adverso en un cierre que nadie esperaba.
El Arthur Ashe se paró cuando las vio entrar. Cuatro años sin compartir cancha, mil teléfonos en alto y una ovación que retumbó en Flushing Meadows: así arrancó la noche del viernes para Serena y Venus Williams en el US Open.
Lo que siguió fue un partido de los que se cuentan con el tiempo por delante. Las Williams se midieron con la dupla de Hao-Ching Chan y Maya Joint, y el primer set se les escapó 6-3. Reaccionaron a tiempo, forzaron el tiebreak del segundo, pero ahí cayeron por 7-6 (6), con el 6 entre paréntesis bien fino, de esos que duelen.
Lo vimos todos: el supertiebreak que tenían ganado
El tercer set volvió a ir al tiebreak, esta vez con la modalidad de diez puntos. Las Williams se pusieron 5-0 arriba, ventaja que en el dobles suele ser casi una sentencia. Pero no lo fue. Chan y Joint empezaron a devolver, a meter primeros servicios y a hacer dudar a las norteamericanas. El parcial se dio vuelta y se cerró 10-7 en favor de las rivales, que se llevaron el set 7-6 y, con él, el partido completo.
El 5-0 que no supieron sostener fue, a mi entender, la jugada que definió el encuentro. Ahí se rompió el aire de película que tenía la noche. Lo vimos todos: la cara de Venus, la mirada de Serena, la sensación de que el reloj no perdona a nadie, ni siquiera a las más grandes.
- Regreso después de cuatro años sin jugar dobles juntas en un Grand Slam.
- Primera ronda del US Open como límite: cayeron en tres sets.
- Ventaja de 5-0 desperdiciada en el supertiebreak del tercer set.
- Cierre del supertiebreak: 10-7 para Chan y Joint.
- Arthur Ashe colmado y ovación de pie en el ingreso a la cancha.
Por qué esta vuelta pesa más que cualquier resultado
Serena se retiró del circuito individual en 2022. Venus, en tanto, sigue apareciendo en forma esporádica, a los ratos, como quien pasa a saludar. El US Open fue históricamente el patio de las dos: títulos en singles, títulos en dobles, finales que quedaron en la memoria grande del tenis. Por eso la noche del viernes fue, más allá del resultado, un reencuentro.
La pregunta queda flotando, y me la hago en voz alta: ¿esto fue una despedida o un hasta luego? Nadie lo sabe, ni ellas. Lo cierto es que el estadio se llenó para verlas, no para ver a Chan y Joint. Y eso, en el tenis, también es ganar algo.
Para tener en cuenta de acá al fin de semana: el cuadro de singles del US Open sigue su marcha con las favoritas en escena, y la llave de dobles tendrá que resolverse sin las Williams. Pequeño detalle, enorme hueco.
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