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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

El tumor silencioso que casi no avisa: por qué el cáncer de próstata se vuelve una carrera contra el reloj cuando se descubre tarde

En 2022 se reportaron cerca de 1,5 millones de nuevos casos en el mundo y el dato más inquietante es que suele crecer sin dar síntomas: la detección temprana depende de anticiparse con los chequeos, sobre todo a partir de los 45 años si hay antecedentes familiares

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
El tumor silencioso que casi no avisa: por qué el cáncer de próstata se vuelve una carrera contra el reloj cuando se descubre tarde

Acá, en esta esquina de la información donde tantas veces nos topamos con enfermedades que avanzan sin hacer ruido, hay un tema que merece que le paremos la pelota un rato: el cáncer de próstata, que en 2022 fue el segundo tumor más frecuente entre los hombres a nivel mundial, con casi un millón y medio de diagnósticos nuevos según las cifras que difundió la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer a través de su plataforma GLOBOCAN, y que se cobró la vida de alrededor de 397.430 personas en ese mismo período, representando nada menos que el 7,3 por ciento de todos los casos de cáncer registrados en el planeta, con diferencias regionales que son bastante llamativas y que conviene tener presentes a la hora de entender de qué estamos hablando cuando hablamos de esta enfermedad.

Lo que vuelve a este tumor particularmente traicionero, y acá viene el dato que más me golpea cuando lo pienso como alguien que tiene padre, tíos y amigos varones a los que les llega la edad de empezar a controlarse, es que los tumores localizados suelen crecer sin producir ninguna molestia, sin dar ninguna señal que haga pensar que algo está pasando por dentro del cuerpo, de modo que cuando aparecen los síntomas urinarios, el dolor óseo o cualquier otro signo que lleve a consultar, la enfermedad puede estar ya en una etapa avanzada, y eso transforma lo que debería ser un control de rutina en una carrera contra el reloj que a los médicos les cuesta muchísimo ganar.

Quiénes deberían empezar a consultar antes de los 55

Para pensar cuándo conviene empezar a conversar con el médico sobre los estudios preventivos hay que mirar tres factores que los urólogos repiten hasta el cansancio: la edad, que es el primero y más importante porque a mayor edad mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad; los antecedentes familiares, porque tener un padre, un hermano o un abuelo con este diagnóstico eleva el riesgo de manera considerable; y las llamadas mutaciones genéticas, especialmente las del BRCA2, un nombre que asociamos más con los cánceres de mama y de ovario pero que también puede vincularse con tumores prostáticos de comportamiento más agresivo, según explicó el equipo de la Clínica Mayo en su guía actualizada.

Para la población general, en cambio, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos sugiere que entre los 55 y los 69 años cada hombre tome una decisión individual, evaluando junto con un profesional los posibles beneficios y las limitaciones del análisis de antígeno prostático específico, más conocido por su sigla PSA, mientras que a partir de los 70 años ese organismo directamente no recomienda el tamizaje sistemático, una postura que suele generar debate entre los especialistas pero que se basa en la evidencia disponible hasta el momento.

Qué mide el PSA y por qué un valor alto no significa cáncer

El PSA mide una proteína que está presente tanto en las células normales de la próstata como en las células malignas, de modo que un valor elevado no confirma por sí solo la presencia de un tumor pero sí puede justificar que se avance con estudios adicionales para descartar o confirmar la sospecha clínica, y hay que tener en cuenta que ese número se puede alterar por cosas tan cotidianas como un ejercicio físico intenso, una inflamación en la zona, una biopsia reciente o incluso la toma de ciertos medicamentos como la finasterida o la dutasterida que se usan para problemas de próstata, así que ante un resultado anormal lo habitual es repetir la prueba antes de dar el siguiente paso.

Si el PSA sigue elevado después de esa segunda medición, la evaluación puede incluir un examen físico, otros biomarcadores en sangre u orina y una resonancia magnética de próstata para identificar las zonas que requieran un seguimiento más detallado, en un proceso escalonado que busca evitar tanto los falsos positivos como las biopsias innecesarias, y acá lo importante, como me decía ayer en la plaza Roberto, un vecino de Boedo que tiene 58 años y que empezó a hacerse los controles el año pasado después de que a su hermano le detectaran la enfermedad, es que nadie debería tenerle miedo a la consulta pero tampoco quedarse esperando a que el cuerpo avise lo que muchas veces no avisa, porque en estos casos la diferencia entre un tratamiento exitoso y uno que llega tarde se mide en años y en calidad de vida.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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