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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

El dólar se queda quieto en las pizarras y la pregunta que se hacen los que producen en el surco a la góndola

La venta al público en el Banco Nación sigue en 1.535 pesos y el blue en 1.550, en una jornada estable que no tapa la pérdida de poder de compra frente a la inflación acumulada en los últimos doce meses.

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Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 5 min
El dólar se queda quieto en las pizarras y la pregunta que se hacen los que producen en el surco a la góndola

Arrancamos esta nota con la mañana todavía templada en gran parte de la provincia y una garúa fina que se anuncia en el sur santafesino, ese cielo plomizo que en septiembre siempre complica la cosecha gruesa y que a esta altura ya empieza a definir rindes en soja y maíz de segunda. Para el productor que conozco desde hace años, esa combinación de humedad y nubarrones se traduce en menos granos livrés y en más gastos, por lo que cada centavo que se mueve en el tipo de cambio termina pesando del surco a la góndola, en la cadena que va del planteo agronómico hasta el precio que finalmente paga el consumidor en la góndola del super o en el mostrador de la carnicería barrial.

Pizarras estables, mayorista con retroceso marginal

En ese contexto meteorológico y económico, este martes 22 de septiembre las cotizaciones al público no registran variaciones: la venta en el Banco Nación se mantiene en 1.535 pesos, mientras que el denominado dólar blue se negocia en 1.550. El promedio vendedor que informa el Banco Central de la República Argentina para las entidades financieras se ubica en 1.534,22 pesos, una cifra apenas un escalón por debajo de la pizarra oficial pero que funciona como referencia cotidiana para quienes están pensando en hacerse de algunos billetes norteamericanos con destino al pago de insumos importados, a la cancelación de deudas en moneda dura o, simplemente, a resguardar ahorros ante la incertidumbre cambiaria que atraviesa cualquier economía con inflación alta.

En el segmento mayorista, en tanto, el último cierre dejó al tipo de cambio en 1.514 pesos, con una baja de apenas 50 centavos respecto de la rueda previa. El movimiento es chico, del orden de los tres centavos de dólar, pero conviene leerlo en contexto: la rueda agrupó operaciones de contado por 605,9 millones de dólares, un volumen consistente con el funcionamiento normal del mercado cambiario, aunque lejos de los picos que se registran cuando reaparece la demanda importadora o cuando el campo acelera la liquidación de la cosecha. Lo que estos números nos están diciendo, en criollo, es que la rueda del día fue tranquila, sin sobresaltos, con la oferta y la demanda caminando por el mismo pasillo sin cruzarse a los codazos.

  • Venta al público en el Banco Nación: 1.535 pesos, sin cambios.
  • Dólar blue: 1.550 pesos, también sin variantes en la jornada.
  • Promedio minorista vendedor informado por el BCRA: 1.534,22 pesos.
  • Compra promedio de las entidades: 1.482,51 pesos.
  • Último cierre del mayorista: 1.514 pesos, tras una baja de 50 centavos.
  • Volumen operado en contado mayorista: USD 605,9 millones.

La brecha chica del mes y el problema de fondo que nadie resuelve

Ahora bien, la quietud de la jornada se sostiene sobre una suba acumulada pequeña pero persistente en el segmento mayorista, que acumula en septiembre un avance de apenas 5,50 pesos, equivalente al 0,4% del valor inicial del mes. La cifra es magra, muy por debajo de la inflación prevista para septiembre, que las consultoras relevan en torno al 2% mensual, lo que deja al dólar perdiendo otra vez frente a los precios internos. Si lo estiramos a los últimos doce meses, el balance es más duro: la variación de la divisa quedó treinta puntos porcentuales por debajo de la suba del índice de precios al consumidor, lo que significa que el que atesoró billetes verdes vio erosionado su poder de compra frente a bienes y servicios de la economía doméstica.

“Yo lo charlo seguido con Osvaldo, un productor de Rojas que siembra unas cuatrocientas hectáreas y que conoce de memoria la diferencia entre los precios pizarra y lo que efectivamente cobra cuando entrega granos en la acopia. Osvaldo me suele repetir, mientras revisa la aplicación del banco en el teléfono, que mientras el dólar corra por detrás de la inflación la plata se licúa en el galpón, y que eso obliga a pensar dos veces cada inversión en fertilizante o en maquinaria, sobre todo en un año donde el clima no acompañó.”Osvaldo, productor de Rojas (citado por la cronista)

Quiero detenerme en ese punto porque define el ánimo de buena parte del interior productivo. Cuando el tipo de cambio sube menos que los precios, el productor que vende granos recibe menos pesos reales por cada dólar que finalmente termina liquidando, y el que compra gasoil, silobolsas o semillas híbridas paga más caro en moneda constante. Esa tensión entre la tranquera y la pizarra es la que marca el ritmo de las decisiones, y la que muchas veces queda afuera del análisis financiero que solo mira la foto del día. Hoy esa foto muestra estabilidad, pero la película de los últimos doce meses cuenta otra historia: un dólar corriendo detrás, siempre detrás, de la dinámica de los precios internos.

Hay además un detalle técnico que vale la pena recordar para no confundir las referencias. El precio mayorista de 1.514 pesos corresponde a operaciones entre entidades financieras y grandes jugadores autorizados, con tickets mínimos de cientos de miles de dólares. Las cotizaciones minoristas, en cambio, son las que finalmente consultan los ahorristas en la app del banco o en la clásica ventanilla: 1.535 para comprar en el Nación, 1.534,22 como promedio del sistema y 1.550 en el circuito paralelo. Son dos ventanas distintas sobre el mismo mercado y, cuando difieren, la diferencia se conoce como brecha, que hoy se ubica en niveles comprimidos respecto de los picos que vimos en otros momentos de este mismo año.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Y acá aparece la cuestión de fondo que el gobierno nacional, más allá de los anuncios, todavía no resolvió: cómo encajar un esquema cambiario que sirva simultáneamente para anclar las expectativas de inflación, para acumular reservas en el Banco Central, para no licuar el ingreso de los trabajadores formales y para darle al productor del surco a la góndola una referencia estable y competitiva al momento de liquidar la cosecha. Hasta que esa ingeniería no aparezca escrita en un programa consistente, lo que tenemos es esto: jornadas tranquilas en la superficie y una pérdida de poder adquisitivo del dólar que se va sumando, callada, en el haber de los ahorristas y en el debe de la política económica. Mientras tanto, sigo anotando cada cierre porque en el interior se sabe: en estos temas, el silencio de hoy suele ser la tormenta de mañana.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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