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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

El billete roto no se pierde: el Banco Central recordó que los bancos están obligados a canjearlo

La normativa vigente establece que cualquier entidad minorita debe aceptar el cambio de billetes deteriorados aunque el usuario no sea cliente. El requisito clave es que conserve al menos el 60% de su superficie original

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 4 min
El billete roto no se pierde: el Banco Central recordó que los bancos están obligados a canjearlo

Una mañana de julio, con el termómetro clavado cerca del cero y el campo todavía envuelto en esa neblina espesa que demora en levantar, me crucé con un productor de Modesta en el pueblo de Rivera que llevaba en el bolsillo del camperón un billete de mil pesos prácticamente partido por la mitad y manchado de barro después de una jornada entera entre los surcos. "Esto ya no sirve para nada", me dijo mientras lo estiraba con dos dedos, como si le pidiera permiso para dejarlo en la mesa de la cocina. Le contesté que no se rindiera tan rápido y que fuera, antes de la cosecha fina, el estacionamiento para el cambio de ese papel pudiera costarle más de una frustración si desconocía lo que dice la normativa del Banco Central de la República Argentina, porque tener un billete roto, perforado, manchado, descolorido, sucio, quemado o dañado de forma involuntaria no significa en absoluto perder el dinero, y en esa línea la entidad monetaria fue precisa al recordar bajo qué condiciones los bancos minoristas están obligados a canjear ese efectivo deteriorado y en qué casos puntuales pueden rechazarlo.

Qué dice la normativa y a quién alcanza el derecho al canje

La regla vigente, contenida en la Sección 3 sobre Circulación Monetaria, indica con claridad que los bancos minoristas deben ofrecer el canje de billetes deteriorados a cualquier persona que se presente en ventanilla, independientemente de si tiene o no cuenta abierta en esa entidad, un detalle que todavía muchos usuarios desconocen y que suele ser motivo de discusiones interminables en las filas de las sucursales. El servicio debe estar disponible dentro del horario habitual de atención al público y no puede ser suspendido por decisión unilateral del banco, de modo que ninguna entidad puede negarse a recibir un billete dañado apelando a un reglamento interno que contradiga la norma del organismo rector.

  • La condición central es que el billete conserve al menos el 60% de su superficie original respecto del ejemplar íntegro, ya que por debajo de ese umbral la pieza pierde legitimidad visual y los bancos pueden rehusar el cambio.
  • Si el billete está partido en varios pedazos, todos los fragmentos deben pertenecer con total evidencia a un mismo billete, porque la coincidencia de fragmentos de dos ejemplares distintos invalida la operación.
  • En los casos donde el deterioro impide determinar con certeza el valor o la denominación, los bancos pueden remitir la pieza al Banco Central para un análisis técnico, previa consulta al organismo, y deben acompañarla con una nota con membrete, por duplicado, donde conste la fecha de presentación, la numeración cuando sea posible, la denominación y la suma estimada.
  • Los billetes recibidos por los bancos, después del procesamiento correspondiente, son depositados en el Banco Central, lo que asegura un circuito de revisión controlado y trazable.

Ahora bien, cuando el bolsillo del productor de Rivera ya venía con la humedad del rocío y el barro pegado en los puños, lo que observé recorriendo cooperativas y bancos del interior durante esta temporada es que la mayoría de los rechazos no se producen por el estado del papel sino por la falta de información de quien se acerca a la ventanilla, porque todavía hay sucursales que le dicen al usuario que el trámite es exclusivo para clientes y eso, según la letra escrita, no es correcto.

“Esto ya no sirve para nada, pensaba yo, hasta que me dijeron que el banco me lo tenía que cambiar igual aunque no tuviera cuenta abierta.”Modesta, productora de Rivera

Ese recorrido del surco a la góndola, que tantas veces trajinamos cuando hablamos de la leche, la fruta o el trigo que sale del campo y termina en la mesa de todos los argentinos, también se aplica, salvando las distancias, al papel moneda que el productor de a pie manosea cuando cobra, cuando paga o cuando junta en un sobre para resguardar los billetes que se fueron deteriorando con el uso cotidiano, porque el billete deteriorado sigue siendo dinero mientras conserve la superficie exigida y mientras los fragmentos, si los hay, coincidan con un mismo ejemplar.

Si un banco rechaza el canje en condiciones que la normativa considera válidas, el cliente puede presentar un reclamo a través de los formularios web habilitados por el organismo monetario, un camino administrativo que muchos desconocen y que, en la práctica, funciona como herramienta concreta para revertir un mal trance en ventanilla. La pregunta que dejo abierta, mientras la cosecha fina se acomoda en los silbatos del pueblo y el calendario sigue avanzando, es por qué el Estado todavía no resolvió la manera de difundir con suficiente claridad esta información, ya que son miles los argentinos del interior que, como el productor de Rivera, llegan al banco convencidos de que un billete roto es un billete perdido y no un derecho que les asiste de pie a cabeza.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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