Saltar al contenido
Nodo San LuisNodo San Luis ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.540,00 +0,33%Dólar blue $1.560,00 +0,32%Dólar MEP $1.544,10 +0,10%Riesgo país 648 pb +4,18%
LUN, 19 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo avisa antes que la tos: las pistas silenciosas de la neumonía que muchos dejan pasar

El cansancio profundo, la respiración agitada y las náuseas pueden aparecer antes que los síntomas clásicos de una infección pulmonar. Especialistas insisten en prestarles atención, sobre todo en mayores y personas con enfermedades previas, porque detectarla a tiempo cambia la historia clínica.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
Cuando el cuerpo avisa antes que la tos: las pistas silenciosas de la neumonía que muchos dejan pasar

Acá, en el consultorio del neumonólogo, la consulta empieza casi siempre de la misma manera: el paciente llega después de varios días de sentirse mal, convencido de que se trata de un resfrío que no se va. Y sin embargo, esa fatiga que no lo deja levantarse de la cama, ese aire que le falta al subir dos escalones y ese estómago que rechaza la comida vienen, muchas veces, desde antes que la tos aparezca. La neumonía, esa inflamación de los alvéolos pulmonares que se llenan de líquido o pus, no siempre se presenta con el cuadro que todos reconocen, y ese desconocimiento es lo que vuelve peligrosos los primeros días.

Cualquiera que haya pasado por un invierno en la Ciudad de Buenos Aires sabe lo que es toser durante una semana y pensar que es nada. Pero cuando al cansancio habitual se le suman latidos rápidos, náuseas, falta de apetito y un malestar general que no se explica, el cuerpo está mandando señales que conviene no desoír. "La fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos", advirtió el neumonólogo Gerald Weinhouse, de la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Mass General Brigham. Y agregó un dato que suele sorprender: aunque la tos es casi universal, "algunas personas no tienen mucha fiebre".

Los grupos donde una neumonía puede complicarse

  • Bebés y niños pequeños, por la inmadurez de sus defensas.
  • Adultos mayores de 65 años, donde la fiebre puede incluso estar por debajo de lo normal.
  • Personas fumadoras o con enfermedades cardíacas, pulmonares, diabetes, asma o cáncer.
  • Pacientes bajo tratamientos que reducen las defensas, como quimioterapia o inmunosupresores.

En el barrio de Belgrano, Carmen, de 71 años, lo cuenta mientras espera el turno con su hija: ella arrancó con un cansancio que le parecía raro y una comida que le sentó mal, y recién al tercer día le vino la fiebre. Los médicos le dijeron después que ese trecho sin tos pero con agotamiento era ya la neumonía empezando a instalarse, y que haber esperado tanto pudo haberla complicado. Casos como el de Carmen se repiten en los consultorios de toda la región, y por eso los neumonólogos remarcan que la ausencia de fiebre no descarta la enfermedad, sobre todo en los mayores.

Cuando el cuadro avanza pueden aparecer presión arterial baja, diarrea y, lo que más preocupa a los especialistas, cambios en el estado mental: confusión repentina, somnolencia excesiva o desorientación. Esas señales, en un abuelo o en un paciente con defensas comprometidas, son motivo de consulta inmediata, porque la infección puede derivar en acumulación de líquido alrededor de los pulmones, bacterias en sangre, abscesos pulmonares o insuficiencia respiratoria con internación. En este punto, la diferencia entre esperar dos días y consultar a tiempo puede medirse en noches en terapia.

Cuándo dejar de mirar el reloj y llamar al médico

  • Tos que persiste varios días y empeora en lugar de mejorar.
  • Dolor en el pecho al respirar o al toser.
  • Síntomas que mejoran y reaparecen después de una mejoría inicial.
  • Fiebre sostenida de 39 grados o más que no cede.
  • Dificultad para respirar, latidos acelerados o confusión repentina.

Las causas son variadas y eso también explica por qué la neumonía se escuda detrás de cuadros distintos: pueden provocarla bacterias tan frecuentes como el Streptococcus pneumoniae o el Mycoplasma pneumoniae, virus responsables de la gripe estacional o del covid-19, y en menor medida algunos hongos. La evolución cambia según el agente, la edad y la salud previa de cada persona, por lo que no hay un molde único: lo que en un joven sano se resuelve en una semana, en un adulto mayor con EPOC puede terminar en cuidados intensivos.

Tomarse en serio un cansancio que no se explica, una respiración que se acelera sin motivo y un apetito que desaparece no es exageración: es, muchas veces, la diferencia entre un cuadro ambulatorio y una internación. Como suele decir Weinhouse cuando termina de explicarles a sus pacientes qué mirar antes de la tos, la neumonía rara vez llega sin avisar. Lo que pasa es que, ocupados por la rutina, dejamos pasar el aviso.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo