Caminar por las entrañas del Malacara: una jornada entre colores volcánicos y silencio de payunia
En el paraje La Batra, al sur de Mendoza, la familia Quezada abre las puertas de un campo privado para recorrer dos de las tres carcavas de un volcan que se formo cuando el magma se encontro con el agua. Geologia, memoria rural y turismo se cruzan en un paseo que termina con la inmensidad de la laguna de Llancanelo como horizonte.
Hay una esquina del sur mendocino donde el viento llega sin pedir permiso y las montañas se ponen amarillas, negras, rojizas, como si alguien hubiera volcado alli una paleta entera de pintor. Aca, en el paraje La Batra, a pocos kilometros de Malargue, el volcan Malacara no se admira desde lejos como otros picos de la Payunia: se camina por dentro. Literalmente. Uno se mete entre sus carcavas, toca las paredes onduladas que todavia conservan el calor intimo de la geologia y, si levanta la mirada desde el mirador del final, termina encontrando la silueta plana de la laguna de Llancanelo, que parece un mar chico y quieto perdido en medio de la estepa.
Una excursion que empieza en lo alto y termina mirando el horizonte
La salida arranca en un campo de la familia Quezada, que es la que administra el acceso y organiza las visitas. Para llegar hay que meterse por caminos rurales hasta un punto donde empieza la caminata propiamente dicha. El recorrido atraviesa dos de las tres carcavas del volcan y suma despues una subida hasta un mirador natural. Desde ahi la vista se abre hacia la laguna y hacia un paisaje que tiene esa escala grande del sur mendocino, donde todo parece mas lejano y mas lento al mismo tiempo.
- Paredes onduladas con marcas de la erosion, en tonos que van del amarillo al ocre.
- Sectores de roca amarilla que, segun explican los especialistas, se formaron por la alteracion de los materiales.
- Depositos negros, mas fragiles, que se desgranan casi al tocarlos con la mano.
- Una luz que entra filtrada por las aberturas superiores de las carcavas y un aire frio que circula entre las grietas.
- Una vista final, desde el mirador, hacia la laguna de Llancanelo y el llano que la rodea.
Lo que uno ve mientras avanza es, en realidad, un libro abierto de geologia escrito en colores. La geologa Corina Risso, investigadora y docente de la Universidad de Buenos Aires, fue la primera en estudiar en detalle este volcan y la que ayud a entender que el Malacara se formo por una situacion muy particular: el magma se encontro con agua, posiblemente de una antigua laguna que ya no esta, y ese encuentro fragmento la lava. Despues, cuando el agua dejo de intervenir, la erupcion siguio y se acumularon encima los materiales oscuros que hoy se ven como una capa superpuesta.
Mucho mas tarde, la erosion del agua y del viento se encargo de abrir los corredores que hoy se caminan. Esa historia esta a la vista en cada pared: abajo los depositos mas claros, producto del contacto con el agua; arriba los oscuros, de la erupcion ya seca. Por eso el Malacara tiene ese aspecto bicolor tan llamativo y, al mismo tiempo, tan delicado: las paredes se desgranan con facilidad, asi que durante la visita se aprende rapido que las manos van en los bolsillos y las camaras hacen todo el trabajo.
El lado humano del paseo es tambien parte de lo que se lleva puesto el visitante. La apertura turistica cambio el uso de un sector del campo donde los Quezada criaban animales. Alberto "Beto" Quezada fue quien, en el 2000, llevo a Corina Risso hasta el lugar para que pudiera investigar. Dos años despues, en Malargue, la geologa presento sus estudios y la familia comenzo a organizar las primeras salidas con guias de la zona.
Las primeras excursiones, cuenta Beto, se hacian a caballo por senderos del propio predio. Habia que tener paciencia y cierta resignacion: eran varias horas de marcha entre pastizales y medanales. En 2006, una antigua huella petrolera que pasaba por el campo permitio empezar a entrar con camioneta y, mas adelante, con maquinaria para mejorar el camino. Hoy la llegada es otra cosa: mas rapida, mas comoda, aunque la caminata final sigue siendo el corazon del paseo.
Una propuesta para hacer en el dia, sin apuro
La excursion combina tres cosas que no siempre se juntan en un mismo plan: una caminata de dificultad moderada, una clase de geologia al aire libre y un final de recorrido con una vista privilegiada. Para quienes viven en Mendoza, en el sur de la provincia o estan de paso por Malargue, es una excusa perfecta para una jornada completa: se sale por la manana, se almuerza en el campo y se vuelve con la sensacion de haber caminado, literalmente, por el interior de un volcan.
“Uno viene buscando una excursion y termina encontrando un lugar que parece de otro planeta. La gente se va sorprendida por los colores y por el silencio.”Alberto "Beto" Quezada, administrador del predio
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