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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

Abrir el local propio y empezar a peregrinar: la lotería municipal que decide si el trámite sale en una semana o en un trimestre

Un índice elaborado por IDESA con apoyo del BID cruzó los procedimientos de habilitación comercial en 30 ciudades argentinas y dejó al descubierto una brecha de más de cuarenta unidades entre el municipio más amigable y el más espinoso, con Pilar, Avellaneda, Quilmes y Lanús en el fondo del ranking y Tres de Febrero, Córdoba y Santa Fe en la punta.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 4 min
Abrir el local propio y empezar a peregrinar: la lotería municipal que decide si el trámite sale en una semana o en un trimestre

La mañana arrancó con una garúa finita que no terminaba de decidir si quería ser lluvia o niebla, y en la tranquera de los campos del norte bonaerense el pasto mostraba esa película brillante que suele ser buena señal para los verdeos de invierno, aunque todavía insuficiente para mover el Rotary del tambo; mientras el termómetro peleaba con los diez grados, en las oficinas de los municipios argentinos otros emprendedores peleaban con otra cosa muy distinta, que es justamente el tema que me ocupa hoy, porque un estudio reciente puso números concretos a una queja de viejo conocida del que quiere poner un comercio y termina haciendo fila en cuatro ventanillas distintas, con tres sellados y la promesa incumplida de que la habilitación iba a estar lista en quince días hábiles.

El Índice FÁCIL Productivo 2026, que armó el Instituto para el Desarrollo Social Argentino con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, se propuso algo tan sencillo como incómodo de contar: medir cuán fácil o cuán difícil resulta habilitar un comercio en treinta ciudades del país, y ordenarlas según las condiciones administrativas que ofrecen al que se anima a invertir su plata en un kiosco, en una ferretería, en un taller mecánico o en un local de ropa sobre la avenida principal del pueblo.

El ranking y la brecha que deja a la vista

Tres de Febrero aparece en lo más alto con 60,90 puntos; detrás se acomodan la ciudad de Córdoba, con 59,03, Santa Fe capital, con 53,97, Luján, con 53,86, y Río Cuarto, con 52,70, que son los cinco municipios que logran cruzar la línea de los cincuenta puntos, una franja que, en la lectura del informe, separa a las ciudades razonablemente amigables del resto del pelotón. En la vereda de enfrente, Lanús se queda en 28,04, Quilmes en 28,01, Avellaneda en 25,86 y Pilar cierra la tabla con 20,93, lo que deja una diferencia de casi cuarenta puntos entre el primero y el último y configura, a mi modo de ver, una verdadera lotería municipal para el que sueña con abrir las puertas de su propio negocio.

“Simplificar trámites, eliminar burocracia y hacer más accesible el inicio de un emprendimiento.”Rodrigo Aybar, intendente de Tres de Febrero

El intendente de Tres de Febrero le cargó la responsabilidad del primer puesto al paquete de medidas que, según sus propias palabras, el municipio viene empujando para bajar los tiempos y los costos de arranque. En la práctica, el informe traduce esa política en un menú concreto: plataformas digitales operativas, guías de trámites actualizadas, opciones de pago online y canales de asistencia al solicitante, una combinación que en algunos rubros incluso permite la habilitación instantánea por internet, aunque el propio estudio aclara que la ventanilla virtual no siempre termina el recorrido, porque varios municipios siguen combinando instancias digitales con pasos presenciales o validaciones físicas que obligan a mover el expediente de una oficina a otra.

Cuando uno cruza el mostrador y se pone del lado del que arriesga el capital, la distancia entre un Tres de Febrero o una Córdoba y un Pilar o un Avellaneda se traduce en plata, en tiempo y, sobre todo, en incertidumbre, que es el peor enemigo del emprendedor Pyme, porque el que tiene que decidir si firma un contrato de alquiler no puede esperar tres meses a que un inspector municipal se acuerde de pasar por el local; y mientras las intendencias mejor rankeadas parecen haber entendido que del surco a la góndola, y de la góndola al mostrador del barrio, todo empieza por una decisión administrativa que tiene que salir, las del fondo del ranking todavía le hacen perder al comerciante varios viajes en colectivo, varias fotocopias certificadas y varias horas de paciencia que bien podrían haber sido invertidas en atender a los clientes, que es, en definitiva, para lo que el comercio se abrió.

Queda, entonces, el tramo que el Estado todavía no resolvió, que es justamente el más sensible para los que sueñan con la independencia del negocio propio: mientras cada municipio decide por su cuenta cuántos papeles pedir, cuántas ventanillas habilitar y cuántos pasos digitales aceptar, la promesa de una habilitación comercial razonable sigue dependiendo del código postal, y eso, para un país que dice apostar al trabajo y a la producción, sigue siendo una deuda pendiente con la gente que se levanta cada mañana con la idea de abrir la persiana de su local, llovizna o sol, frío o calor, en el pueblo que le tocó.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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