Xbox le baja el precio al Game Pass, pero le saca a Call of Duty del primer día: qué cambia para el que paga la suscripción
Asha Sharma, la nueva jefa de la división, ordenó una rebaja de la membresía y retiró a la saga bélica del esquema de estrenos inmediatos. La decisión llega en medio de una reorganización que incluyó casi dos mil despidos y el cierre de varios estudios.
Les tengo que ser honesta: cuando me enteré de que Xbox le había movido el tablero al Game Pass me imaginé la clásica fila de gente renovando la tarjeta para no quedarse afuera. Esta vez no hay fila, pero sí hay un sacudón importante. Asha Sharma, la ejecutiva que tomó las riendas de la división en lugar de Phil Spencer, decidió bajar el precio de la suscripción y, en la misma jugada, sacar a Call of Duty del paquete de juegos que llegan al servicio el día uno. Dos decisiones que, en el fondo, le cambian la vida al bolsillo y a la pantalla del que juega.
Qué cambia concretamente para el usuario
- El precio de la membresía baja, aunque la compañía no difundió los nuevos importes ni aclaró cómo se aplican en cada país.
- Call of Duty deja de estar disponible desde el primer día de lanzamiento, uno de los beneficios más llamativos del catálogo.
- La promesa de Sharma es que el servicio volvió a crecer y mejoró la retención de usuarios tras ocho meses de caída.
“Game Pass había tocado un piso histórico y ya empezó a recuperarse. Estamos tomando decisiones para reinvertir en el negocio.”Asha Sharma, jefa de la división Xbox, en un memorándum interno al personal
Sharma se lo dijo por escrito a su equipo y la frase se filtró: según la ejecutiva, el servicio había tocado un piso histórico y ya empezaba a levantar. Lo que no hay, y acá viene lo incómodo, es una cifra nueva de abonados que permita saber si la recuperación es de verdad grande o apenas un suspiro. Microsoft había mostrado sus cartas grandes durante el juicio con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos en 2023: la meta era llegar a los 100 millones de suscriptores hacia 2030. A eso apostaban. Y a eso todavía le falta bastante.
La movida con Game Pass no se entiende sin el resto del panorama. Sharma comunicó casi dos mil despidos y el cierre de varios estudios. Lo dijo sin vueltas: las apuestas de la compañía, entre las que mencionó al propio Game Pass, a llevar juegos a otras plataformas y a ensanchar el catálogo, no crecieron al ritmo que esperaban. Generaron valor, reconoció, pero la cuenta no cerraba frente a una estructura de costos cada vez más pesada.
Entonces, mirándolo desde la butaca del living, lo que uno se pregunta es simple: a la hora de pagar una suscripción de videojuegos, qué pesa más. Si lo barato, si el catálogo largo, o si la promesa de jugar el título esperado apenas sale a la calle. Porque eso es, en el fondo, lo que Xbox acaba de reordenar: le saca un beneficio fuerte, pero le alivia el precio. La próxima fecha, por ahora, no la tengo agendada: no hubo anuncio oficial sobre cómo se incorporan los próximos grandes juegos de Xbox al servicio. Cuando se sepa, lo cuento.
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