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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

Verónica vende dos de sus tres plantas y traspasa a 225 operarios para tratar de ordenar su concurso preventivo

La láctea, con casi un siglo de historia, acordó ceder sus establecimientos de Clason y Suardi a dos firmas que ya le elaboraban bajo fasón. La operación, que aguarda luz verde judicial, inyectaría 15,5 millones de dólares, equivalentes a apenas un 20% del pasivo total declarado.

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Daniela EscuderoEconomía · · lectura 3 min
Verónica vende dos de sus tres plantas y traspasa a 225 operarios para tratar de ordenar su concurso preventivo

La empresa láctea Verónica, que opera bajo concurso preventivo desde agosto y lleva más de un siglo de actividad, avanza en un esquema de venta parcial de activos que incluye la transferencia de dos de sus tres plantas industriales y de los 225 trabajadores radicados en ellas. Frente a un escenario financiero deteriorado, la firma busca desprenderse de los establecimientos ubicados en Clason y Suardi, ambas en la provincia de Santa Fe, donde ya elaboraba mediante contratos de fasón con las sociedades que ahora se convertirían en titulares de las unidades.

Vamos a los números. La operación, incorporada al expediente del concurso preventivo que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17, contempla un ingreso total de 15,5 millones de dólares. De ese monto, 9 millones corresponden a la venta de la planta de Clason a Lacterra S.A.S., mientras que los 6,5 millones restantes corresponden al traspaso de la fábrica de Suardi a Copalac S.A.S. Cada acuerdo incluye el inmueble, la maquinaria y los activos productivos vinculados a cada establecimiento, además de la absorción del personal afectado al funcionamiento de cada planta.

Una deuda que supera con holgura lo que ingresaría por las ventas

El monto proyectado representa apenas alrededor del 20% del pasivo total declarado por la compañía, una proporción que deja en evidencia la magnitud del desbalance que enfrenta Verónica. Al 30 de junio de 2026, la deuda acumulada alcanzaba los 118.496 millones de pesos, distribuidos entre obligaciones comerciales por 26.861 millones, exigencias fiscales y previsionales por 76.245 millones, créditos laborales por 10.357 millones, deuda financiera por 4.211 millones y otros conceptos menores. La venta, por lo tanto, no alcanzaría para sanear el balance ni para cubrir la totalidad de los compromisos reconocidos en el concurso.

Comparado con el año anterior, el deterioro se refleja con nitidez tanto en la facturación como en los resultados de la firma. La compañía atribuye su situación a una caída del 26,5% en los volúmenes vendidos durante 2025, al pasar de 94.798 a 69.692 toneladas, y a pérdidas por 28.549 millones de pesos en su último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio previo. La situación impacta de manera directa en la plantilla: la empresa no abona salarios desde enero.

Una tercera planta a la espera de definiciones

El esquema no agota el mapa de activos de Verónica. La tercera planta de la firma, radicada en la localidad santafesina de Lehmann, permanece sin actividad y cuenta con 112 empleados. La compañía evalúa alternativas para intentar su reactivación, aunque hasta el momento no trascendieron precisiones sobre plazos ni sobre eventuales interesados en ese establecimiento.

  • La planta de Clason sería transferida a Lacterra S.A.S. por 9 millones de dólares.
  • La planta de Suardi sería cedida a Copalac S.A.S. por 6,5 millones de dólares.
  • Los 225 operarios de ambos establecimientos serían absorbidos por las compradoras.
  • Copalac ya reactivó la fábrica de Suardi, inactiva desde hacía ocho meses.
  • Lacterra firmó en julio un contrato de fasón en Clason, cuya producción aún no arrancó.

Antes de avanzar con la homologación, el juzgado requirió a la empresa que acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, que detalle los criterios con los que fueron elegidas y que informe sus antecedentes comerciales y financieros, además de si existieron otras ofertas consideradas. La operación, por lo tanto, recién podría efectivizarse una vez cumplidos esos recaudos. Para el bolsillo de una familia puntana, el efecto más relevante se vincula con la continuidad laboral de los trabajadores involucrados: si el traspaso prospera, los salarios quedarían bajo responsabilidad de las nuevas operadoras; si se frustra, el expediente del concurso seguirá acumulando acreencias laborales impagas en un sector que, como muestra la caída de volúmenes del 26,5% en 2025, atraviesa una retracción profunda.

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