Veinte meses en el purgatorio: Romeo, el pibe que se confió y terminó suspendido hasta 2027
El tenista argentino Romeo Arcuschin, de 19 años, fue sancionado por la ITIA tras dar positivo por estanozolol y clomifeno en un ITF de Lima. Un tribunal independiente entendió que no hubo intención, pero le aplicó una pena larga que lo dejará afuera de las canchas hasta octubre de 2027.
Lo cuento tal como lo viví: el que defina la historia de Romeo Arcuschin en los próximos meses no será un drive con el revés paralelo ni un passing winner en el quinto set. Fue un frasco de medicación sin etiqueta que le pasó por la mesa un médico deportivo y que terminó con su carrera en pausa hasta el 17 de octubre de 2027.
El pibe, nacido hace 19 años y con un ranking 1.802 que ya queda lejos, se presentó el 15 de diciembre de 2025 en el ITF World Tennis Tour M15 de Lima con la ilusión de sumar puntos y acomodarse en el circuito. El control antidopaje que le hicieron ese día arrojó algo que nadie quiere leer en el: metabolitos de estanozolol y de clomifeno, dos sustancias prohibidas que aparecen en la lista oficial del tenis.
Una sanción larga, con el atenuante de la buena fe
La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) le formalizó la acusación el 16 de febrero de 2026 y, al mes siguiente, lo suspendió de manera provisoria. Ahí arrancó el calvario. La audiencia del caso se hizo el 11 de agosto, en un tribunal independiente que tuvo que poner en la balanza dos cosas que suelen chocar: la letra fría del reglamento, que dice que el atleta es responsable de todo lo que entra a su cuerpo, y la historia clínica que rodeó al pibe.
Lo vimos todos: la resolución completa es de las que dan bronca y pena a la vez. Antes del torneo, Romeo había pasado por una lesión, una cirugía y una rehabilitación. En ese contexto consultó a un médico deportivo con experiencia, que le recetó un tratamiento de 30 días con medicamentos compuestos para pelearle a la atrofia muscular. Eran justo las pastillas que terminaron apareciendo en el control. La diferencia es que el profesional no le advirtió qué contenían y, peor todavía, se las entregó en envases sin etiquetado.
- Romeo reconoció que las sustancias estaban en su organismo, pero discutió el grado de responsabilidad.
- Un tribunal independiente resolvió que la infracción fue no intencional.
- El reglamento fija responsabilidad del atleta por lo que ingiere, aunque la sanción se atenuó.
- El tribunal consideró la edad del jugador y su conocimiento limitado de las normas.
- La suspensión provisoria cumplida desde marzo de 2026 se descuenta del total.
Así las cosas, la sanción final fue de 20 meses, con el descuento del tiempo que ya lleva afuera desde marzo de 2026. El número es el que es, y la pregunta que me queda dando vueltas es si alcanza con la historia que rodeó al caso o si termina siendo desproporcionado para un pibe de 19 años que se confió de un médico y de unos frascos sin rótulo.
Lo que viene: el fixture del regreso
Arcuschin recién podrá volver a competir oficialmente a partir del 18 de octubre de 2027. Hasta entonces, su calendario será el de cualquier sancionado: entrenamientos por cuenta propia, algún torneo exhibido si la ITIA lo autoriza y la certeza de que el ranking, hoy congelado en 1.802, habrá que volver a reconstruirlo desde cero. En el circuito ITF sudamericano, donde se mueve la mayoría de los argentinos que arrancan, el calendario suele arrancar fuerte en enero con los Futures de Buenos Aires y de Chile, y en febrero con los M15 de Brasil. Si la suspensión se cumple tal como está, el debut poscastigo caerá recién sobre el cierre de la temporada 2027 o el arranque de la 2028. Un año y medio más en el freezer, con 19 años y toda la carrera por delante.
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