Una semana bajo el agua: así trabaja Neuquén para que la lluvia no paralice la ciudad
Siete días de lluvias consecutivas pusieron en marcha un operativo municipal que combina Defensa Civil, cuadrillas de limpieza y obras de infraestructura. Acá te contamos cómo se reportan los anegamientos, qué zonas son las más complicadas y por qué el sistema de drenaje resistió mejor de lo esperado en el centro.
Amaneció con el asfalto empapado y el cielo todavía cargado sobre Neuquén capital, y uno se cruza con el vecino que ya conoce el paño: acá, cuando el agua no para, la ciudad entera se pone en movimiento. La semana que está terminando dejó siete jornadas seguidas de lluvias de distinta intensidad, y el municipio decidió activar un esquema de emergencia que reunió a Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura, con cuadrillas trabajando en la calle desde el primer día de alerta.
Por eso me acerqué a la esquina de siempre, la de Chubut y Santa Cruz, donde una máquina Vactor terminaba de succionar el agua sucia que se había juntado sobre la rejilla. Ahí nomás me paró Roberto, del barrio Altos del Limay, que vive a tres cuadras y conoce cada pozo de la zona. «Yo hace veinte años que vivo acá, y te digo que nunca vi que se movieran tan rápido», me dijo, mientras señalaba el trabajo de los operarios. Esa escena se repitió en distintos puntos de la ciudad a lo largo de la semana.
Un drenaje que resistió, pero con límites claros
Según explicó el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, la infraestructura de desagüe de la capital neuquina está pensada para absorber entre 15 y 20 milímetros de agua acumulada por día sin generar anegamientos graves en las zonas más pobladas. Esa capacidad se puso a prueba durante toda la semana y, de acuerdo con la evaluación del propio municipio, los resultados fueron razonables en el casco céntrico, donde el sistema pudo evacuar el agua sin que se repitieran los colapsos de otras temporadas.
El punto de mayor alivio se vio en la avenida Mosconi, donde las obras recientes renovaron el sistema pluvial. Las colectoras conectadas a ese corredor derivaron el agua hacia los ductos principales con rapidez, lo que evitó la acumulación que durante años castigó al Bajo, una zona históricamente aquejada por cortes de tránsito e inundaciones en los locales comerciales. Esa diferencia no es menor: cualquier vecino del Bajo te recuerda las veces que el agua les llegó hasta la vereda.
Qué se hace en la calle y cómo se activa el operativo
- Desobstrucción de rejillas y limpieza de bocas de tormenta en los puntos críticos de cada barrio.
- Mantenimiento de los ductos principales, con equipos Vactor que extraen sedimentos y restos de obra, como los que se usaron en Chubut y Santa Cruz.
- Activación de las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que absorbe el excedente cuando el río Limay sube y hay que cuidar el nivel del arroyo Durán y del canal Villa María.
- Uso de motobombas en calles de tierra de la Meseta y Valentina Norte, donde el barro impide el ingreso de maquinaria pesada y el agua estancada hay que sacarla manualmente.
- Nivelación y reparación definitiva de las calles sin asfalto, que se reanudará cuando el suelo esté firme y deje de ser un riesgo para las máquinas y para los propios vecinos.
El sistema de desagüe de la ciudad, vale aclararlo, vuelca el agua hacia dos colectores principales: el arroyo Durán y el canal Villa María, ambos con descarga final en el río Limay. Cuando el Limay crece demasiado, el municipio recurre a las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que actúa como amortiguador para bajar el nivel del arroyo y acelerar el drenaje en los barrios del sur, una zona que suele ser de las más afectadas cuando la lluvia no afloja.
Cómo reportar un anegamiento y qué dice el pronóstico
Para los vecinos, el camino es directo: cualquier anegamiento, calle inundada o desborde cloacal se puede reportar al 103, línea de Defensa Civil, o al 147, ambos disponibles las 24 horas. La idea, según remarcaron desde el municipio, es que el aviso llegue cuanto antes para que las cuadrillas se desplieguen antes de que el agua se acumule y complique la circulación, sobre todo en los barrios altos donde el agua baja con fuerza y arrastra todo lo que encuentra a su paso.
Mientras tanto, el pronóstico para los próximos días anticipa lluvias variables hasta el viernes, con posibilidad de tormentas puntuales, así que desde el municipio pidieron paciencia pero también compromiso: reportar a tiempo, no tirar residuos en las rejillas y respetar las señales de corte de tránsito. «Si vemos un problema, lo atendemos, pero necesitamos que el vecino nos avise apenas lo nota», resumió Baggio, y la verdad es que esa frase resume lo que se vive estos días en Neuquén, donde la lluvia sigue cayendo y la ciudad, otra vez, responde como puede.
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