Una noche en la estepa turca: tres horas para encontrar un cuerpo que no aparece
La película de Nuri Bilge Ceylan llega a Filmin con su particular manera de entender el suspenso: no hay golpes de efecto, sino paciencia, polvo y conversaciones que pesan. Una rareza que incomoda y, al mismo tiempo, atrapa.
Me acuerdo de la primera vez que escuché hablar de esta película como si fuera un castigo: tres horas para buscar un cadáver en el medio de la nada turca, con un fiscal, un médico forense y dos sospechosos que ni siquiera se acuerdan dónde cavaron. La promesa, encima, era que no pasaba casi nada. Digo "casi" porque, claro, termina pasando todo: pero a una velocidad tan humana que uno tarda en darse cuenta.
La película arranca de noche, cuando la comitiva ya está en marcha. El doctor, el fiscal, los policías, los dos tipos que acompañaron al muerto hasta ese descampado y el sospechoso principal, que parece más perdido que el resto. Nadie sabe muy bien qué hacer. Lo único claro es que el cuerpo está en algún lugar entre la última loma y la próxima, y que cuando salga el sol va a ser peor. Uno los ve subirse a las camionetas con esa cara que se les pone a los argentinos cuando la ruta se corta en el medio de la pampa: hartazgo, resignación y un café que ya no alcanza.
Un director que filma el cansancio como si fuera un personaje más
Nuri Bilge Ceylan es un director que viene trabajando hace años con una idea muy clara: el ritmo no es un capricho, es una forma de mirar. Acá lleva esa marca al extremo. La cámara se queda donde en cualquier otro thriller ya habría cortado: en la pausa antes de que alguien hable, en la luz que aparece a lo lejos y tarda una eternidad en acercarse, en el pliegue de la cara del médico forense cuando le preguntan algo que no quiere responder. La duración no se justifica porque la trama lo necesite: se justifica porque hay una humanidad rota que necesita ese tiempo para aparecer.
La estepa turca, polvorienta y oscura, funciona menos como paisaje y más como estado de ánimo. No hay decorado, hay un clima. Y los personajes van soltando frases que parecen intrascendentes y pesan como plomo: la historia del hombre que se cayó al pozo, la de la chica que se pierde en el campo, la duda del sospechoso sobre si la víctima estaba realmente inconsciente cuando le dieron el golpe. Son conversaciones que, sumadas, van dibujando algo parecido al agotamiento existencial.
- Ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
- Es una de las piezas centrales del cine turco contemporáneo.
- Se puede ver completa en la plataforma Filmin.
- Dura alrededor de dos horas y media, sin un solo minuto de relleno gratuito.
Lo que más me gusta de la película, y se lo robo a un amigo que la vio antes que yo, es que el suspenso nunca aparece donde uno lo espera. No hay un salto desde atrás, no hay una música que avisa el golpe. El corazón se acelera por otro motivo: por la vergüenza ajena, por la compasión que le generan tipos que están haciendo su laburo mal y lo saben, por esa angustia de estar en un lugar del que no te podés ir hasta que aparezca algo. Es un thriller que incomoda al que busca aceleración y le cambia la semana al que acepta sus condiciones.
Si todavía no la viste y te tinca, buscá una noche libre, prepará un café largo y dejate llevar. Si la viste, contame qué te quedó dando vueltas: a mí me sigue rondando la cara del médico forense cuando por fin entienden lo que están buscando. La próxima fecha para recomendar pasa por ahí: en el calendario de Filmin ya está disponible, y la próxima función sos vos, en tu casa, con el volumen bajo.
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