Una joyita de Miyazaki que solo se puede ver en un museo japonés
El cortometraje "Mei y el gatitobús" se proyecta desde hace más de dos décadas en una sala del Museo Ghibli en Tokio y nunca salió de ahí. Por qué sigue siendo la pieza más inaccesible del estudio y qué la hace tan especial.
Te imaginas la escena: estás en Mitaka, una ciudad tranquila al oeste de Tokio, recién entrando al Museo Ghibli después de hacer la cola de rigor. Ya pasaste por el puente rojo, viste al robot del Soldier en la azotea y subiste hasta la sala Saturno, esa pieza redonda que parece salida de un cuento. De pronto, la pantalla se prende y empieza "Mei y el gatitobús". Son solo trece minutos, pero esos trece minutos no existen en ningún otro lugar del mundo. No están en Netflix, no están en un DVD, no los vas a encontrar en YouTube. Si los querés ver como Miyazaki los pensó, tenés que estar ahí, sentado en esa butaca, en esa sala puntual.
La historia es una derivación directa de "Mi vecino Totoro", la película de 1988 que acompaña a dos hermanas que se mudan al campo mientras su mamá está internada. En este cortometraje, que Miyazaki escribió y dirigió en 2002, la pequeña Mei se vuelve a meter en líos: esta vez comparte una aventura nocturna junto al gatitobús original y a su cachorro, el gatitobús. Es una secuela en toda regla, pero breve y deliciosa, pensada exclusivamente para exhibirse dentro del museo.
Una pieza fabricada a medida del museo
Lo más llamativo del asunto es que la obra nació con un destino cerrado: las salas del Museo Ghibli, inaugurado en 2001 en Mitaka. Dentro del museo no se puede fotografiar ni filmar, y la producción nunca fue licenciada para DVD, streaming ni formato hogareño alguno. Las pocas veces que se mostró fuera de Japón fue de manera excepcional, como proyecciones puntuales en muestras internacionales, y nada más.
Miyazaki se rodeó de su equipo de siempre. La dirección y el guion llevan su firma. La voz de Mei vuelve a ser de Chika Sakamoto, la misma actriz que le dio vida al personaje en la película original, y la música la compuso Joe Hisaishi, el nombre eterno detrás de la banda sonora del estudio. Esa continuidad no es un detalle menor: cuando uno ve el corto se da cuenta de que es Totoro puro, hecho por la misma familia creativa que construyó el filme de los ochenta.
“La elección de volver a ese mundo catorce años después, con un relato tan breve y de distribución tan restringida, habla de lo que Miyazaki quería hacer en ese momento: una obra pensada para un lugar específico y una experiencia concreta, no para el mercado masivo.”Lectura del material de referencia
Por qué sigue siendo tan inaccesible
- El corto fue encargado por el propio museo como contenido exclusivo de su exhibición.
- La política del lugar prohíbe fotografiar y filmar dentro de las salas, lo que hace casi imposible que circule material casero.
- Nunca se licenció para formatos domésticos ni plataformas de streaming.
- Fuera de Japón las proyecciones han sido esporádicas y no se repitieron en el tiempo.
- No existe una copia oficial disponible para la venta o el alquiler en ningún país.
El resultado es que "Mei y el gatitobús" se ganó a pulso un lugar entre las piezas más codiciadas por los fans del estudio. Hay gente que viajó a Tokio solamente para sumar ese corto a su lista, igual que otros van detrás de determinada sala en un museo europeo. La experiencia, dicen quienes pasaron, es rarísima: ver animación de Miyazaki en una sala pensada para esa animación, rodeados de otros del estudio, con la música de Hisaishi cayendo como si estuviera hecha para esa butaca y no para otra.
En definitiva, la perlita funciona casi como un acto de resistencia del propio Miyazaki, en una época donde cualquier cosa se sube a internet a las pocas horas. Este corto es lo contrario: una obra encerrada en un único edificio, a la que solo se accede en persona. La próxima fecha, como siempre, es todos los días que el museo abre sus puertas en Mitaka: hay que reservar entrada con anticipación, elegir turno y cruzar los dedos para que esa función puntual esté incluida en el recorrido.
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