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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Una canción sin firma propia y un rockero que terminó cantando en casamientos

La comedia dramática musical con Paul Rudd y Nick Jonas ya se puede ver por streaming. La historia pone sobre la mesa un tema muy concreto del negocio musical: quién figura como autor cuando el crédito no refleja el aporte real.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos · · lectura 2 min
Una canción sin firma propia y un rockero que terminó cantando en casamientos

A veces uno termina la nota y se queda pensando en algo muy simple, casi de sobremesa: qué pasa cuando una canción que escribiste entre risas y mates termina sonando en todos lados con la firma de otro. Esa pregunta, que parece chica, es el corazón de la película que me tocó reseñar esta semana y que acaba de subirse a la plataforma de streaming después de su paso por las salas.

Porque la cosa es así: el protagónico corre por cuenta de un músico que, en otra vida, soñaba con ser figura del rock y ahora se la pasa cantando covers en bodas. El actor que lo encarna es ni más ni menos que Paul Rudd, que se pone en la piel de un tipo resignado a tocar temas ajenos mientras ve pasar de largo la oportunidad que alguna vez imaginó. La dirección vuelve a quedar en manos de Carney, que se luce con una mezcla bastante particular de comedia, drama y números musicales.

El cruce que lo desordena todo

El segundo protagónico lo tiene Nick Jonas, que interpreta a una estrella del pop con la agenda llena y el ego a tono. Lo que empieza como un encuentro casual en el circuito de casamientos termina transformándose en una sociedad creativa: los dos se juntan a componer y encuentran en la música ese punto en común que a cada uno le estaba faltando. El problema aparece cuando uno de los temas escritos por el personaje de Rudd pega fuerte en las listas, pero el crédito no lleva su nombre.

Acá lo dejo picando, porque la película no se queda solo en el conflicto legal. También se mete con las ganas postergadas del protagonista, con la pregunta de para qué sirve hacer música si no es en tus propios términos y con ese desgaste silencioso que produce cantar boludos toda la noche en salones de fiesta ajenos. Las actuaciones y la escritura de canciones articulan una propuesta que va alternando la sonrisa con el momento más introspectivo, casi sin avisar.

  • Protagonistas: Paul Rudd como Rick, un rockero frustrado devenido en cantante de bodas en Dublín, y Nick Jonas como Danny, una estrella del pop con quien entabla un vínculo creativo.
  • Conflicto central: una canción escrita por Rick se vuelve un éxito sin que figure como autor, lo que abre el interrogante sobre el reconocimiento en el negocio musical.
  • Género y tono: comedia dramática con números musicales, dirigida por Carney y con una duración cercana a la hora y media.
  • Disponible en HBO Max para quienes quieran acercarse a una historia sobre músicos, amistades inesperadas y cuentas pendientes con la música propia.
CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos

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