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SÁB, 17 OCT 2026
Tecnología

Un robot con cara de hospital y brazos de mozo: lo que se viene en Japón

Un hospital de Nagoya puso a prueba al humanoide D1 para recibir pacientes y levantar bandejas. La movida anticipa un desembarco masivo en oficinas, fábricas y hasta en el mercado de los seguros.

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Iván GuiñazúTecnología · · lectura 3 min
Un robot con cara de hospital y brazos de mozo: lo que se viene en Japón

A mí ya me pasó de llegar a un sanatorio con un papelito arrugado y dar tres vueltas hasta encontrar la ventanilla de turnos. Imaginate ahora que en vez de un mostrador te atiende un androide con cara amable y dos brazos. Esa escena dejó de ser ciencia ficción a fines de agosto, cuando un hospital de Nagoya, Japón, mandó a prueba al D1, el humanoide con inteligencia artificial de la firma Zeals.

La tarea fue bien terrenal: orientar a los visitantes y, de paso, colaborar levantando cosas en el comedor, que viene a ser como pedirle al robot que cumpla el doble turno de recepcionista y mozo. La idea fue sacarlo del laboratorio y meterlo en un entorno real para ver si lapromesa de los fabricantes aguanta el trajín cotidiano.

Qué hace y cuánto sale el D1

  • Mide 1,29 metros y se mueve sobre ruedas, una altura pensada para no intimidar pero quedar a la vista de un adulto parado.
  • Tiene una cámara que reconoce rostros, una función clave cuando el laburo es guiar gente.
  • Sus dos brazos levantan hasta cinco kilos cada uno, o sea, lo justo para una bandeja o una caja de archivos.
  • Arranca en cinco millones de yenes, unos 32.000 dólares al cambio, que no es regalado pero tampoco el disparate que uno imaginaba.

Masahiro Shimizu, director ejecutivo de Zeals, lo explicó sin vueltas: la prueba sirve para juntar datos de entrenamiento y confirmar que el aparato sea útil en la vida real. La empresa quiere fabricar 100 unidades antes de marzo de 2027 y acumular 10.000 horas de funcionamiento. El modelo de negocio se apoya en distribuidores y socios que ofrecen los robots en arrendamiento, como una suerte de leasing tecnológico para que las empresas no tengan que soltar toda la plata de una.

Del lado de las compañías también hay deberes. Kakuichi, una firma de Nagano dedicada al acero y a sistemas de gestión energética, piensa sumar a un humanoide en abril de 2027 junto con sus empleados recién egresados. Con ayuda de Play Robotics, lo piensan mandar a manufactura y ventas para que aprenda haciendo tareas concretas. Riu Tanaka, director ejecutivo de Kakuichi, fue honesto: para que la máquina rinda hay que preparar a la gente, algo que muchos se olvidan cuando compran tecnología.

Los seguros, el otro frente abierto

Acá viene lo que a mí más me hizo ruido. Mitsui Sumitomo Insurance se asoció con Zeals para vender pólizas a los usuarios del D1. Masaki Oshiro, gerente de una sucursal de la aseguradora, marcó los riesgos que ya tienen en la mira: daños físicos a personas o bienes y filtraciones de datos por ataques informáticos. Traducido a lo criollo: el robot puede chocar a alguien, tirar algo o sufrir un hackeo que filtre información sensible, y alguien tiene que hacerse cargo del papelón y de la cuenta.

Todo se enmarca en un plan oficial bastante ambicioso. Japón se puso como meta llegar a diez millones de robots con IA en funcionamiento antes de 2040, empujado por la falta de mano de obra en hospitales y fábricas. Mientras tanto, el D1 ya está mostrando sus cartas en Nagoya: orienta gente, levanta bandejas y, de paso, obliga a repensar cómo se capacita al personal y cómo se asegura a una máquina que camina entre nosotros. Yo todavía no lo vi en Buenos Aires, pero mirá, ya estoy entrenando la cara de sorpresa por si me lo cruzo en una guardia.

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Iván GuiñazúTecnología

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