Un nene de nueve años, un reality y la pregunta que nos debemos hacer como adultos
Toto se quebró en vivo cuando leyó los comentarios que le llovieron después de su primera aparición en MasterChef Junior. Su pedido de disculpas a una compañera reavivó un debate incómodo: qué estamos haciendo como público cuando el blanco de la crítica es un chico que todavía no termina la primaria.
Me acuerdo de la fila del supermercado, hace unos días, cuando una señora le dijo a otra que no podía dormir pensando en un nene que había visto por televisión. No era un nene enfermo, no era un nene perdido: era un chico de nueve años que había participado en un programa de cocina y que, en medio de una devolución filosa de los jurados, había nombrado a la compañera que armó la hamburguesa por la que los retaron. La otra señora le contestó, mientras pagaba el arroz: "Pobre criatura, le deben estar lloviendo los mensajes". Y tenían razón. Le llovieron.
El protagonista se llama Toto, tiene nueve años y arrancó su paso por MasterChef Junior con una escena que se hizo viral por la razón equivocada. Cuando el jurado le señaló que el plato no había salido bien, el chico dijo en cámara que la responsable de la hamburguesa había sido su compañera de equipo, Ámbar, también de nueve. Ella se largó a llorar, contó que estaba asustada de quedar eliminada y, a partir de ahí, se desató una tormenta digital contra el nene.
Lo que dijo Toto, con la voz quebrada
“Me están heateando y la verdad que me está afectando mucho. Yo ya le pedí disculpas a Ámbar, pero si no se hizo público, me gustaría pedirle disculpas ahora. Acá detrás hay una persona.”Toto, en un video publicado en la cuenta del programa
El video lo grabó él mismo, después de pedir ver las reacciones a su debut. No tiene redes propias: son sus padres los que manejan las cuentas abiertas para el reality. Pero insistió en mirar, esperando, según contó después su mamá, encontrar mensajes lindos. Lo que encontró fue otra cosa.
Lo que aclaró la familia, palabra por palabra
Su madre tomó la palabra en la misma cuenta y escribió un mensaje largo, que vale la pena leer entero porque explica el detrás de escena. Contó que Toto quiso ver la repercusión de su paso por el programa, muy alegre, esperando comentarios lindos. Cuando vio que no, le pidió permiso para grabar ese pedido de disculpas. Y agregó un dato que cambia la lectura: el nene tiene Altas Capacidades Intelectuales, condición que, sumada a los nervios del debut, influyó en cómo manejó la presión de las cámaras.
La mujer también contó algo que el programa no mostró: que Toto se acercó a darle un abrazo a Ámbar mientras ella lloraba y le dijo palabras lindas. Y confirmó que las disculpas fueron en privado, antes de que el capítulo se emitiera. O sea: el nene no solo reaccionó mal frente a la devolución, sino que después, ya en camarines o donde fuera, se hizo cargo como pudo. Tiene nueve años, insisto. Nueve.
La pregunta que queda flotando
Lo que pasó estos días reavivó un debate que vuelve cada vez que un menor queda en el centro de la escena: ¿dónde está la línea entre opinar sobre un programa y atacar a un chico que todavía está aprendiendo a leer con fluidez? Porque Toto no tomó una decisión editorial, no firmó un contrato como adulto, no pidió exposición: sus padres y un equipo de producción lo pusieron frente a cámaras, con la mejor de las intenciones, y ahora le toca aprender a los golpes lo que muchos famosos con años de carrera todavía no terminan de procesar.
Yo no soy de los que piden un favor de que no se critique nada: criticar un reality es un deporte nacional y está bien hacerlo. Pero cuando el blanco es un nene de nueve años que se quiebra en un video diciendo "acá detrás hay una persona", algo se nos está yendo de las manos. Lo dice una que mira esos programas mientras lava los platos y se imagina a su propio hijo en esa misma silla.
Por ahora, Toto sigue en el programa y se espera el próximo episodio para ver cómo sigue la historia. Esperemos, al menos esta vez, que el patio de comidas digital le haga el aguante que merece cualquier pibe que se anima a cocinar frente a tres jurados y a todo un país mirando.
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