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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Treinta kilómetros de pozos en la Ruta 40: el tramo que complica el viaje entre Junín de los Andes y Zapala

El corredor neuquino acumula un deterioro severo que se extiende por décadas y que las últimas lluvias empeoraron. Viajeros reportan cubiertas rotas y reparaciones mecánicas, mientras crece la incertidumbre de cara a la temporada estival.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
Treinta kilómetros de pozos en la Ruta 40: el tramo que complica el viaje entre Junín de los Andes y Zapala

Acá en la Patagonia, cuando alguien dice "voy por la Ruta 40" todos sabemos que la conversación se vuelve una mezcla de encanto y de cuidado. Porque la 40 es la ruta más emblemática del sur argentino, esa que uno imagina con viento de costado, cerros que se cortan contra el cielo y pueblos pequeños cada cien kilómetros. Pero el tramo que une Junín de los Andes con Zapala viene hace tiempo complicándole la vida a quien tiene que pasar por ahí, y los últimos temporales no hicieron más que agrandar el problema. Te lo cuento como lo charlé con gente que lo transita seguido, porque la situación ya no admite demasiados rodeos.

Un deterioro que se mide en pozos, no en promesas

La calzada presenta unos treinta kilómetros con pozos de dimensiones importantes, distribuidos de manera que resulta prácticamente imposible esquivarlos todos. Lo que empieza como un badén aislado se transforma, kilómetros más adelante, en una sucesión de hundimientos que obligan a reducir la marcha hasta casi detener el vehículo para no golpear el tren delantero. La advertencia aparece en cada grupo de viajeros, en cada comentario que uno escucha en las estaciones de servicio de Junín: "andá despacio, no levantes el pie del acelerador". Y eso, en una ruta nacional, ya dice mucho.

El agua adentro de los pozos cambia todo

Las lluvias recientes dejaron los pozos cubiertos de agua, lo que vuelve el asunto todavía más traicionero. Cuando el hueco está vacío, uno puede ver la profundidad y calcular el golpe. Pero con agua encima, la rueda cae sin aviso y el impacto se siente directo en la suspensión y en las cubiertas. Varios vecinos de la zona me lo describieron con una imagen muy gráfica: "es como ir esquivando trampas tapadas". La frase la escuché de Marcelo, un vecino del barrio Centro de Junín de los Andes que trabaja haciendo traslados a Villa La Angostura y conoce la ruta como la palma de su mano.

Daños concretos en los vehículos que pasan

Los reportes que recogí entre quienes circulan por el corredor coinciden en lo mismo: cubiertas reventadas, alineaciones que se fueron al demonio y, en los casos más serios, roturas mecánicas que obligaron a detener el viaje. Hay viajeros que directamente cancelaron planes de volver por esa ruta, y cuando uno indaga un poco más, el malestar se extiende a otros corredores cercanos, como la Ruta Nacional 52 y la Ruta Nacional 51, que arrastran problemas parecidos. La sensación general, me la resumió Carmen, del barrio Laguna Rosales, así: "uno sale con ganas de viajar y vuelve con la factura del mecánico".

  • Circular de día y a velocidad moderada: permite ver los pozos con tiempo y reducir antes del impacto.
  • Llevar una cubierta de repuesto en buen estado y verificar la presión antes de salir.
  • Tener a mano el número de auxilio mecánico, ya que la señal de celular en algunos tramos es limitada.
  • Evitar frenar dentro del pozo: si no se pudo esquivar, conviene pasar firme para no encajar el vehículo.
  • Consultar el estado de la ruta antes de salir, sobre todo si hubo lluvias en la zona.

La Ruta 40 en Neuquén es uno de los corredores más transitados del sur para llegar a destinos como San Martín de los Andes, Villa La Angostura o los paso cordilleranos, y se viene la temporada en la que más familias lo usan. La advertencia, entonces, no es solamente para los que pasan a diario: es para cualquiera que tenga planificado un viaje por la zona en las próximas semanas. Hay que salir con tiempo, con el auto revisado y, sobre todo, con la prudencia de saber que la ruta, hoy por hoy, no está ayudando. Como me dijo Marcelo antes de subirse a su camioneta: "más vale llegar tarde que tener que llamar al auxilio desde la vera del camino".

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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