Tras las huellas del puma en la estepa santacruceña: una expedición de tres días desde Perito Moreno
La localidad de Perito Moreno, enclavada en el cruce de las rutas 40 y 43, se consolidó como base de salidas guiadas para rastrear al felino más grande de la Patagonia. La nieve del invierno vuelve la estepa un libro abierto de pisadas; el avistaje no está asegurado, pero la búsqueda en sí atraviesa quebradas, cañadones y las adyacencias del Parque Patagonia Argentina.
Perito Moreno se ubica en el departamento Lago Buenos Aires, en el norte de la provincia de Santa Cruz, sobre el cruce de la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43. La localidad se sitúa a unos mil setecientos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y funciona como cabecera del incipiente circuito de safaris fotográficos orientados al rastreo del puma en plena estepa patagónica. Las excursiones, de tres jornadas, salen antes del amanecer y se internan en campos privados y sectores lindantes con el Parque Patagonia Argentina, donde el felino encuentra refugio y alimento.
Por qué el invierno es la mejor temporada
El invierno austral impone en la zona condiciones severas: la nieve se acumula hasta la rodilla en algunos parajes, el asfalto se cubre de hielo y las temperaturas descienden de manera pronunciada. Ese mismo rigor meteorológico, paradójicamente, favorece la tarea de los guías, ya que la cubierta nívea preserva las huellas con nitidez y permite reconstruir los desplazamientos del animal a lo largo de quebradas y cañadones. Se recomienda entonces planificar la salida entre junio y septiembre, cuando la probabilidad de encontrar rastros recientes es mayor, aunque el escenario exige indumentaria técnica, calzado de alta montaña y disposición para madrugar en condiciones extremas.
En cuanto a costos y horarios, las excursiones de tres días operan con cupos reducidos y se cotizan por persona en pesos argentinos o dólares según el operador; los traslados desde el alojamiento parten generalmente entre las cuatro y las cinco de la mañana y el regreso se concreta al caer la tarde. Es habitual que las tarifas incluyan guía especializado, vehículo 4x4, equipo óptico y viandas, y que ofrezcan de manera opcional el acompañamiento de un fotógrafo profesional. Los prestadores sugieren reservar con al menos un mes de anticipación durante la temporada invernal.
Cómo se lee el rastro: las cuatro señales que siguen los guías
- La agitación de guanacos y choiques en un sector determinado, que delata la presencia reciente de un depredador.
- Las huellas en la nieve: improntas redondeadas, con almohadilla en forma de pentágono y ausencia de marcas de uñas, ya que el puma las retrae al caminar; la pata delantera es más grande que la trasera.
- La concentración de caranchos o cóndores que vuelan hacia un mismo punto, generalmente donde hay una presa.
- Los restos de presas, casi siempre guanacos o liebres, cubiertos parcialmente con tierra o vegetación.
Cuando alguna de esas cuatro señales aparece, el grupo detiene la marcha y aborda la observación desde posiciones elevadas con binoculares y telescopios. De ese modo procura no interferir en el comportamiento del animal y mantener la distancia recomendada para un encuentro responsable.
El puma: características y rol ecológico
El puma adulto macho pesa entre cincuenta y cinco y ochenta kilogramos, mientras que la hembra oscila entre treinta y sesenta. A diferencia de los grandes felinos africanos y asiáticos, no ruge: se comunica mediante ronroneos, gruñidos y silbidos. Está capacitado para saltar hasta cinco metros en vertical y superar los diez metros en horizontal. Presenta hábitos mayormente crepusculares y nocturnos, y mantiene una conducta solitaria y territorial. En la estepa patagónica su dieta se compone de guanacos, choiques y liebres, y cumple la función de depredador tope al regular las poblaciones de herbívoros.
El recorrido por la estepa permite avistar, además del puma, guanacos en manada, zorros colorado y gris, piche patagónico y zorrinos, mientras que en el cielo suelen sobrevolar cóndores andinos, choiques y, en ciertos humedales, flamencos. La región reúne más de ciento veinte especies de aves registradas, lo que transforma la jornada en una experiencia de observación de fauna en sentido amplio.
En los alrededores, Perito Moreno ofrece además accesos próximos al pueblo de Los Antiguos, conocido por su producción de cerezas y frutillas gracias a un microclima de valle, y al Parque Provincial Cueva de las Manos, al sur del departamento, célebre por sus manifestaciones de arte rupestre. Quienes proyecten combinar la incursión por la estepa con estas visitas deberán contemplar que los caminos de ripio pueden volverse intransitables tras nevadas intensas, por lo que conviene consultar el estado de las rutas antes de cada desplazamiento.
Para reservar o solicitar mayor información sobre las excursiones de rastreo de pumas, los viajeros pueden comunicarse con la Secretaría de Turismo de Perito Moreno, dependiente de la Municipalidad de Lago Buenos Aires, o bien consultar el portal oficial del Parque Patagonia Argentina, que nuclea a varios de los operadores habilitados en la zona.
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