Transferencias bajo la lupa: el Banco Central le pone un perfil de riesgo a cada cuenta
Bancos, fintech y billeteras virtuales empezaron a recibir datos públicos del BCRA para detectar maniobras sospechosas, sobre todo las que terminan en apuestas clandestinas. La herramienta no reemplaza los controles propios de cada plataforma, sino que se suma como un escudo extra.
Acá en la City porteña, donde las pantallas de las pantallas de las pizarras del Banco Central marcan el pulso del peso y de las cuentas, se viene cocinando una movida que va a sentirse en cada transferencia que hagamos desde el colectivo, el remise o la mesa de un bar. Desde septiembre, los bancos y las billeteras virtuales empezaron a recibir información del Banco Central para identificar cuentas con perfil de riesgo de fraude. Es un sistema que suma una capa de alerta a los controles que cada plataforma ya aplica y que apunta especialmente a los circuitos de apuestas ilegales.
Cada vez que uno apoya el pulgar sobre el celular y manda plata, hay un sistema de monitoreo funcionando atrás, en silencio. Ahora ese sistema suma datos nuevos: el BCRA comenzó a distribuir información pública entre los administradores de transferencias inmediatas para que construyan un perfil de riesgo por cada usuario. Esos indicadores, aclaran en el organismo, llegan sin costo a bancos, fintech y proveedores de billeteras digitales, o sea que nadie puede quejarse de que le subieron la pelota al proveedor.
Una capa extra, no un reemplazo
La herramienta, vale aclararlo para no asustarse, no viene a reemplazar los modelos antifraude que cada empresa ya tiene corriendo. Funciona como una capa adicional que permite cruzar el comportamiento dentro de una plataforma con datos externos. Una cuenta puede parecer normal si solo se mira lo que hace adentro de una billetera; con información más amplia, ciertos patrones empiezan a cobrar otro significado, justamente lo que buscan los analistas cuando miran hacia dónde se va la plata.
- Al momento de incorporar un cliente nuevo, para detectar señales tempranas.
- Durante el monitoreo habitual de las transacciones del día a día.
- En las revisiones periódicas que exigen las reglas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC.
El foco está puesto en cuentas que terminan moviendo dinero hacia circuitos de apuestas clandestinas, aunque el esquema también cubre otras modalidades de fraude electrónico que tanto daño hacen, sobre todo a los adultos mayores que caen en el cuento del tío digital.
El volumen en juego: 777 millones de transferencias en un mes
Para entender la magnitud de lo que se viene a controlar alcanza con mirar un número: solo en julio se realizaron 777 millones de transferencias inmediatas por un total de 99,5 billones de pesos, con un crecimiento del 22,2% respecto al mismo mes del año anterior. Tres de cada cuatro operaciones usaron una Clave Virtual Uniforme, lo que deja a la vista el peso que tienen las fintech dentro del sistema y por qué la regulación las tiene en el centro de la mira.
Qué cambia en los bancos y qué en las fintech
La regulación, además, va más allá del sistema de perfiles. A partir de la normativa publicada en el Boletín Oficial el 1° de septiembre, las entidades financieras tienen que incorporar el fraude, tanto interno como externo, a su gestión de riesgo operacional. En criollo: deben definir políticas antifraude, establecer niveles de tolerancia y designar a un responsable específico de esa función. Los bancos, además, deberán reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre, para que el tema no quede perdido en un cajón.
Para las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, el calendario es más gradual y les da aire: entre septiembre y diciembre de este año deben definir estructuras y políticas; durante 2027 avanzarán en la documentación y los procesos internos para terminar de adaptarse a la nueva regulación. La fecha límite para tener todo acomodado es septiembre de 2027.
Una herramienta que llega para quedarse
Acá, del lado de los usuarios, la sensación más común es la de que la plata propia está cada vez más vigilada, aunque en este caso la vigilancia apunta a cuidar el bolsillo y no a invadirlo. Como me decía esta mañana Hugo, vecino de San Telmo, mientras esperaba el colectivo en la esquina de Bolívar y Defensa: "Yo quiero que me controlen la cuenta si eso significa que no me van a clavar el giro de la noche a la mañana". Una frase que, bien mirada, resume el espíritu de la movida: más información cruzándose en el sistema para que el fraude encuentre el camino más angosto.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Nodo San Luis