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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

The Good Place: cuatro temporadas para repensar qué significa ser buena persona

La serie de Michael Schur cierra su recorrido por la pantalla con un elenco encabezado por Ted Danson y una propuesta que mezcla filosofía, humor absurdo y vínculos humanos.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos · · lectura 3 min
The Good Place: cuatro temporadas para repensar qué significa ser buena persona

Te confieso algo: arranqué a ver The Good Place casi de caradura, recomendada por un amigo que me insistió con que era «la serie más inteligente de la tele». Y la verdad es que terminé enganchada con Eleanor, con Chidi y con ese vecindario perfecto que, claro, no era tan perfecto. La comedia de Michael Schur, que se emitió entre 2016 y 2020, acaba de quedar completa en el catálogo y uno tiene la sensación de estar despidiéndose de una visita guiada por el más allá, pero con chistes y citas a Kant incluidas.

La premisa es sencilla y, a la vez, un terremoto. Eleanor Shellstrop muere y aparece en un lugar reservado para las buenas personas, aunque ella sabe que su vida no da para tanto. Lejos de aceptarlo, decide esconderse y aprender a actuar como alguien decente con la ayuda de Chidi Anagonye (William Jackson Harper), un profesor de filosofía moral que se pasa las horas dudando de cada decisión. En esa convivencia imposible conviven también Tahani Al-Jamil (Jameela Jamil), cuya perfección de portada esconde unas cuantas inseguridades, y Jason Mendoza (Manny Jacinto), un tipo más cercano a los videojuegos que a los dilemas éticos.

Un arquitecto con bigote y un vecindario que es una trampa

Al frente del barrio está Michael (Ted Danson), el arquitecto del lugar, un ser que parece un vendedor de seguros jubilado pero que carga con una de las mejores presencias cómicas de la televisión reciente. La serie juega con esa estética de suburbio idílico —casas enormes, fiestas eternas, comida que se sirve sola— para ir desmalezando qué significa realmente portarse bien. Y lo hace sin solemnidades: el utilitarismo, el consecuencialismo y la deontología entran y salen de los diálogos como si fueran ingredientes de un guiso.

  • Cuatro temporadas y 53 episodios que recorren desde la impostura inicial hasta el cierre de las historias de Eleanor, Chidi, Tahani y Jason.
  • Un elenco estable que sostiene el peso de los chistes y de los momentos más emotivos, con Ted Danson como ancla.
  • Un uso constante de la filosofía como motor narrativo, con Kant, Aristóteles y otros pensadores filtrándose entre situaciones absurdas.
  • Una historia que no esquiva la pérdida ni el paso del tiempo, y que reserva sus mejores golpes para los últimos capítulos.

Lo que más me gusta, te lo digo de corazón, es cómo la serie se anima a cambiar. Empieza como una comedia de enredos en el más allá, pasa por un thriller con giros de esos que te dejan mirando el techo, y termina en un lugar mucho más calmo, casi melancólico, donde lo que importa no es el barrio sino la gente con la que uno lo recorre. Las decisiones de los personajes pesan, y la pregunta por si alguien puede modificarse de verdad nunca queda respondida del todo: queda dando vueltas, como pasa con las buenas preguntas.

“La preocupación de Chidi por elegir correctamente comparte espacio con las limitaciones y contradicciones de sus compañeros, y eso es lo que vuelve tan humana a la serie.”Sobre la dinámica del elenco

Si te quedó pendiente verla, este es un buen momento para sumarte. Y si ya la viste, contame con qué dilema te quedaste pensando: hay material para rato, y la conversación sigue abierta.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos

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