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LUN, 19 OCT 2026
Vida

Suelos empapados y tormentas que se arman en minutos: el mapa del riesgo que preocupa en Neuquén

Tras años de sequía, las lluvias recargaron los arroyos y cañadones de la provincia. Las autoridades difundieron una serie de recomendaciones concretas para familias que viven en zonas bajas, a la vera de ríos o en áreas rurales con accesos difíciles. Qué hacer antes de que el agua llegue.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
Suelos empapados y tormentas que se arman en minutos: el mapa del riesgo que preocupa en Neuquén

Acá en Neuquén el cielo cambia como cambia la suerte en una mesa de truco: a la mañana puede caer un sol que pela, y a la tarde un diluvio que en veinte minutos te deja el patio hecho piscina. Esa inestabilidad, que parece un capricho del clima, es justamente lo que puso en alerta a la Secretaría de Emergencia y Gestión de Riesgo de la provincia. Después de años de sequía, los suelos llegaron al límite de absorción: están tan empapados que cualquier lluvia extra escurre hacia abajo y arrastra todo lo que encuentra en el camino. Esa es, en criollo, la postal que empieza a repetirse barrio tras barrio y campo tras campo.

Yo lo charlé esta semana con Marta Reynoso, vecina del barrio Confluencia, que me dijo mientras miraba el arroyo crecer: "Mirá, yo tengo acá sesenta y tres años y nunca había visto este caudal en el zanjón de la calle Rivadavia. El otro día en diez minutos se llenó todo. Por eso ahora guardo la documentación en una bolsa y tengo la mochila lista". Su frase resume el espíritu de lo que piden desde el gobierno provincial: prepararse antes de que la emergencia toque la puerta, no después.

Tormentas que se arman en minutos y ríos que vuelven a la vida

Luciana Ortiz Luna, secretaria de Emergencia y Gestión de Riesgo, me explicó que la situación seagrava porque las tormentas convectivas pueden formarse en pocos minutos y descargar grandes cantidades de agua en un área reducida. Un lugar puede atravesar el día sin inconvenientes y, de repente, sufrir anegamientos o crecidas. Y hay un dato clave que no siempre se tiene en cuenta: el agua no siempre cae donde genera el daño. Una precipitación intensa en una cuenca alejada puede convertir un arroyo aparentemente tranquilo en una corriente de gran fuerza, porque el agua viaja desde arriba hacia los cauces que durante años estuvieron secos y que hoy vuelven a recibir caudales importantes.

  • Conocer de antemano las vías de evacuación del barrio o la localidad, sin esperar a que pase la emergencia.
  • Identificar con tiempo a las personas del grupo familiar o del entorno cercano que puedan necesitar ayuda para trasladarse: pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores o vecinos con dificultades de movilidad.
  • Armar un kit de emergencia con documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable en reserva, elementos para un corte de luz y lo necesario para abandonar la vivienda si las autoridades lo indican.
  • Reservar agua potable de manera especial, porque las emergencias suelen afectar los sistemas de abastecimiento.
  • En zonas rurales o con accesos vulnerables, tener presente que se puede quedar aislado durante un tiempo y conocer los puntos de encuentro y los centros de evacuación definidos por cada municipio.

Desde la Secretaría también se trabaja en identificar antiguos cauces fluviales que permanecieron inactivos durante el período de sequía y que hoy pueden volver a recibir grandes caudales. El objetivo es detectar, calle por calle y paraje por paraje, los puntos críticos antes de que el agua los convierta en problema. Es un trabajo silencioso, de técnicos recorriendo cuencas con mapas y drone, pero que termina pesando en la vida cotidiana de cada familia que vive a la vera de un arroyo o en un barrio que antes parecía seguro y hoy ya no lo es.

La prevención como hábito, no como susto

En mi recorrida por distintas localidades lo que más escuché es que la gente se acuerda de las precauciones cuando ya pasó el desastre. Don Alberto Cárcamo, del barrio San Lorenzo, me lo dijo con una sinceridad que da pena: "Yo acá siempre dejé la moto afuera y las herramientas en el galpón de atrás. Después de la última tormenta las subí a la camioneta y me armé la mochila con los papeles, la plata y las fotos. Uno aprende a los golpes, pero si te lo cuentan antes, mejor". Esa es, en el fondo, la filosofía que pide el gobierno provincial: que cada vecino haga su parte antes de que el agua lo encuentre desprevenido, porque en zonas donde los suelos ya están saturados y los arroyos recuperan su caudal viejo, la diferencia entre un susto y una tragedia se mide en minutos y en preparación.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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