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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

LS, la marca que Luján Sáez arrancó en una esquina de Palermo y llevó hasta la pasarela de Bafweek

La hija del creador de Ona Sáez presentó su primera colección en el circuito porteño con una propuesta nocturna, denim con brillos y una pregunta como método de trabajo: ¿me lo pondría yo?

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Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
LS, la marca que Luján Sáez arrancó en una esquina de Palermo y llevó hasta la pasarela de Bafweek

El viento de la calle Honduras pegaba de costado aquella tarde de primavera y yo estaba parado a la vuelta de la casa de Luján, en Palermo, esperando que bajara. La encuentro en la esquina, con el pelo todavía con un resto de peinado de pasarela y una mochila enorme cruzada sobre el pecho. Tiene veintipocos, la mirada despierta y esa mezcla de timidez y firmeza que tienen las chicas que saben exactamente lo que quieren cuando entran a una habitación. La conozco porque su apellido pesa, sí, pero también porque acaba de cruzar sola una pasarela muy grande con su propia marca debajo del brazo.

Hablamos durante más de una hora en un bar de la calle Costa Rica, con el ruido de los autos de fondo y la gente pasando con bolsas de diseño. Pido un café con leche, ella pide un té de yerba, y arrancamos por lo que a ella más le gusta: la ropa. Cuando le pregunto cómo arrancó LS, la marca que acaba de debutar en la última edición de Bafweek, Luján se acomoda en la silla y me dice algo que parece simple pero que después me queda dando vueltas toda la tarde: la pregunta inicial de cada prenda es si ella misma se la pondría. De ahí para adelante, todo se cocina con amigas, con artistas cercanas, viendo cómo la misma remera cambia según la espalda que la lleva.

Una colección que se llama N.1 porque recién empieza

LS es el nombre de la firma y N.1 es el nombre de la primera colección, que ella misma describe como un punto de partida. Lo que se vio en la pasarela de Bafweek fue una propuesta con identidad nocturna, con denim como tela central pero también con cuero, encaje y unos brillos metálicos tipo foil que se acomodan sin esfuerzo entre lo deportivo y lo glamoroso. Las siluetas son amplias, exageradas a propósito, con capas y superposiciones que arman una estética de club, de recital, de noche porteña. El denim es la columna vertebral de la marca, y el resto de los materiales entran y salen según el humor de cada colección.

“Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca.”Luján Sáez

El desfile, además, se pensó como una experiencia y no como un simple recorrido de looks. Hubo música en vivo, varias de las llamadas musas de la marca desfilaron en pasarela y la idea fue que la ropa, las personas y la puesta en escena dialogaran entre sí. Luján me cuenta que la escena nocturna de Buenos Aires, los recitales, los clubes y las nuevas generaciones de artistas locales son sus fuentes de inspiración permanentes, y eso se nota apenas uno mira las prendas colgadas en el perchero del taller.

Crecer con apellido y buscar la propia firma

Luján creció dentro de una familia que ya tenía nombre pesado en el diseño argentino. Su padre, Santiago Sáez, estuvo al frente de Ona Sáez durante años, una de las firmas más reconocidas del circuito local de principios de siglo. Su madre, además, trabajó como productora de moda, así que la casa siempre fue un taller con telas cruzadas y conversaciones sobre colecciones. Ese entorno fue su primera escuela, me dice, pero también fue el punto de partida para construir algo distinto. LS nació, según sus palabras, como una manera de trazar su propio camino y expresarse con libertad, siempre tomando referencias y guiños de todo lo que la formó.

Sobre el peso del apellido, la nota de Luján fue directa y sin vueltas, como es ella: me dijo que la expectativa inicial puede existir, pero que después lo que queda en pie es el trabajo de cada día. La frase me la dijo parada en la vereda de Honduras, mientras un vecino del barrio, Mario, pasaba con el perro y nos saludaba con la mano. Acá en Palermo todos se conocen, me dice entre risas, y uno termina diseñando también para la gente que se cruza en la esquina.

A quién le habla LS y qué se viene

El público al que apunta LS es bastante amplio y eso lo dice la propia Luján: le interesa vestir a alguien que quiere entrar a un lugar y sentirse seguro, distinto, un poco protagonista, sin importar la edad. Esa idea de la ropa como herramienta de identidad, más allá de la moda como consumo rápido, es lo que vertebra toda la propuesta. En el taller, sobre una mesa larga, hay telas apiladas, fotos colgadas con cinta y una pizarra con nombres de amigas anotados para la próxima prueba. La marca trabaja con personas cercanas y artistas del entorno para ir ajustando materiales y formas a partir del cuerpo real.

Antes de irme, le pregunto qué le gustaría que la gente recordara del debut. Se queda pensando un segundo, mira hacia la calle y me deja una frase que me parece que cierra bien la nota y la tarde: que LS sea una marca que sirva para que alguien se vea tal cual es cuando se mira al espejo antes de salir a la noche. El viento sigue soplando en la esquina de Honduras, el bar empieza a quedarse vacío y yo me voy caminando con la sensación de haber visto el arranque de algo que, acá en Buenos Aires, vale la pena seguir de cerca.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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