Los Russo se calzaron el sombrero de Leone para darle forma a "Vengadores: Doomsday"
Los hermanos reconocieron que el western "Hasta que llegó su hora" funciona como espejo de la nueva entrega de Marvel: misma duración, misma apuesta por una épica que no renuncie a la intimidad emocional. Arrancaron a rodar sin guion terminado y confían en que el público vuelva a las salas como en las viejas épocas del cine grande.
Lo confieso sin rubor: cuando leí que los Russo estaban tirando mano de Sergio Leone para armar la próxima Avengers, se me dibujó una sonrisa enorme. Vaya a saber uno qué tienen en la cabeza Joe y Anthony cuando se sientan a planificar una superproducción, pero la idea de que un western crepuscular italiano del 68 les marque el pulso a un filme de superhéroes de 165 minutos me parece, como mínimo, una declaración de intenciones de las más jugosas.
En una charla con AP News, Anthony Russo tiró la frase que abre la puerta a todo: "Joe y yo crecimos con todo tipo de cine, pero los westerns siempre han sido muy especiales para nosotros". No es una pose de director fashionable: es la pista de que, a la hora de pensar en escala, los Russo no están mirando hacia el último blockbuster coreano o hacia la nueva moda de streaming, sino hacia una película que ya tiene más de medio siglo y que sigue funcionando como manual de cómo mover una cámara enorme sin perder de cerca al personaje.
El espejo elegido: "Hasta que llegó su hora"
La referencia concreta es "C'era una volta il West", que aquí conocimos como "Hasta que llegó su hora". Leone la armó hace casi sesenta años con Charles Bronson, Claudia Cardinale y Henry Fonda, y dejó una lección que los Russo parecen querer aplicar ahora a Robert Downey Jr. y compañía: se puede rodar a lo grande y, a la vez, regalarle al espectador minutos enteros de silencio, de viento, de polvo en primer plano. La épica no está reñida con la pausa.
Los propios Russo lo plantearon así: lo que les interesa no es la ambientación polvorosa del lejano oeste, sino el equilibrio que el italiano lograba entre el plano abierto y la emoción contenida. Para ellos, ese sigue siendo el santo grial del cine de gran formato: que la imagen te avasalle sin que por eso el personaje quede chico.
“El western, al igual que el cine de superhéroes, fue declarado muerto en distintas épocas después de períodos de saturación del público, y sin embargo encontró la manera de volver con obras de peso.”Anthony Russo, director de "Vengadores: Doomsday"
Un mapa de similitudes entre el lejano oeste y el MCU
- Duración: 165 minutos de Doomsday frente a las casi tres horas del clásico de Leone.
- Apuesta por la sala: ambos filmes nacieron para verse en pantalla grande, no en el sillón de casa.
- Equilibrio entre escala e intimidad: Leone lo resolvió con silencios; los Russo prometen replicarlo en formato Marvel.
- Lectura de género: los Russo sostienen que tanto el western como el cine de superheroes ya fueron "dados por muertos" y volvieron con fuerza.
Hay un detalle que me llama la atención y que no quiero dejar pasar: la producción arrancó sin el guion terminado. Los Russo lo plantearon como parte de su método, casi como si la improvisación en el rodaje fuera otro guiño al viejo cine de frontera, donde muchas veces se rodaba con el guión bajo el brazo y se resolvía en el momento. Es un riesgo enorme para una película de este calibre, y al mismo tiempo es una manera de decirle al público que acá hay dos cineastas que se bancan la incertidumbre.
El contexto tampoco es menor. Desde "Endgame" hasta acá, el mundo del cine se reconfiguró varias veces, las plataformas se quedaron con buena parte del consumo y cada vez cuesta más que una propuesta de superhéroes mueva a la gente hasta el centro comercial un jueves a la noche. Los Russo lo saben y, por eso, cuando hablan de Leone, no están hablando de nostalgia: están hablando de la vieja idea de que hay películas a las que uno va porque son un evento. Y un evento, en el 2026, se gana con pulso de western, no con alfombra roja.
Habrá que ver si la fórmula funciona cuando la película llegue a las salas. Mientras tanto, yo me quedo con una imagen que me gusta imaginar: los Russo en una sala de edición, mirando por enésima vez los primeros minutos de "Hasta que llegó su hora", con el sonido del viento y el tema de Ennio Morricone de fondo, decidiendo cómo traducir ese tempo a un universo de capas y escudos. Si esa imagen es real, ya tienen la mitad de la película ganada. La otra mitad, claro, la escribiremos los espectadores cuando nos sentemos en la butaca.
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