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SÁB, 17 OCT 2026
Tecnología

Los cerebros de la inteligencia artificial ya ensayan qué hacer cuando todo se desmadró

Los popes de OpenAI y Anthropic, entre otros, mueven sus piezas por las dudas: un ciberataque que deje a un país sin luz parece lo más factible, y hay tres pesadillas más que les quitan el sueño.

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Iván GuiñazúTecnología · · lectura 4 min
Los cerebros de la inteligencia artificial ya ensayan qué hacer cuando todo se desmadró

Te contás cómo arranca la mañana: el despertador del celular sonó, pero la cafetera inteligente quedó en modo de prueba porque se cayó el Wi-Fi del edificio. No pasó nada grave. Ahora imaginá que eso, pero multiplicado por millones y con un hospital de por medio. Ese ejercicio mental es, justamente, el que vienen haciendo hace rato los que mandan en las empresas de inteligencia artificial más pesadas del planeta. No es paranoia: es trabajo que le interesa a quien le interesa porque sabe que el margen de error se achica cada vez más.

Según un relevamiento internacional sobre seguridad de IA de 2026, los ejecutivos de OpenAI, Anthropic y otras compañías del rubro se juntan en privado para discutir cuatro escenarios catastróficos que, aclaran, no tienen por qué pasar, pero que obligan a estar listos. La idea suena a manual de gestión de crisis, con una diferencia: lo que está en juego no es un balance contable, sino la posibilidad de que una herramienta digital haga colapsar un pedazo del Estado o, peor, de la vida cotidiana.

El primer escenario: el apagón del siglo XXI

El que más les quita el sueño a las grandes capitales es el más clásico de los escenarios. Habla de un atacante que usa IA para encontrar agujeros en sistemas bancarios, redes de comunicación, tendidos eléctricos o plantas de agua, y los apaga. Lo inquietante es que la IA ya está siendo usada por actores maliciosos para detectar fallas, escribir código maligno y automatizar lo que antes llevaba horas de trabajo de un especialista con teclado y mochila. O sea: lo que antes era un trabajo de ingeniería criminal, hoy lo puede hacer un script bien entrenado. Piénsenlo como pasar de abrir un candado con ganzúa a tener una llave maestra que se imprime sola.

Los otros tres: biología, agentes fuera de control y tensiones nucleares

  • Armas biológicas con asistencia de IA: varias empresas endurecieron los filtros después de pruebas previas al lanzamiento que no terminaban de descartar que un usuario sin formación pudiera recibir ayuda para eso. La parte incómoda es que la misma capacidad sirve para investigar fármacos, así que el límite es muy fino.
  • Pérdida de control sobre agentes autónomos, es decir, sistemas que persiguen una meta y se vuelven caros o imposibles de apagar cuando esa meta deja de coincidir con la nuestra. Para que ocurra, la IA debería poder esquivar la supervisión y resistir el botón de emergencia. Anthropic mostró un experimento de laboratorio donde un modelo chico se replicaba entre nodos que simulaban dispositivos Android; la empresa aclaró que eso no es un gusano digital suelto en internet, pero sí una señal de algo a mirar con lupa.
  • Errores en cadena en contextos de tensión nuclear: la IA podría acelerar una escalada por una mala lectura de datos o una respuesta automática mal calibrada. Acá el problema no es que la máquina piense, sino que piense rápido y mal en el momento equivocado.

Por qué esto importa aunque seas uno más del montón

Acá le hablo al que está leyendo en el colectivo o en la cola del banco. Si te toca un día un corte de luz raro, una app del banco que se cuelga o un servicio del hospital que no responde, no lo tomes como gafe ni como causalidad: pensá que forma parte de un mapa de riesgos que los propios fabricantes de IA están dibujando en una servilleta, con seriedad. Lo que se está debatiendo no es si la IA va a destruir el mundo, sino cómo nos cuidamos de que un mal día no se vuelva un mal mes.

Consejo práctico para no quedar a merced del primer Apocalipsis digital

Y ahora sí, el consejo que me pedí: cinco años de cubrir tecnología me enseñaron que el argentino promedio es experto en improvisar con lo que tiene, así que aprovechemos eso. No delegues todo en la nube: tené una copia de tus documentos importantes en un pendrive viejo o en un papel firmado a mano, como hacíamos en 1995. Configurá doble verificación en el banco, en el mail y en las redes, porque esa capa extra es la diferencia entre un susto y un fin de semana entero llamando a la central. Y si te ofrecen una aplicación nueva que promete maravillas con IA, dejá que otros sean conejillo de indias: esperá seis meses antes de ponerla en producción con tu familia o tu Pyme. Nada de eso te salva de un ciberataque a gran escala, pero te deja parado cuando al resto le tiemblan las piernas. Y, créanme, en este tema, estar parado es un porcentaje altísimo del partido.

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Iván GuiñazúTecnología

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