Las dos caras de Ace Combat 8: el rugido de los motores y la vida en cubierta
Project Aces mostró una nueva entrega que alterna misiones aéreas con pasajes a bordo del portaaviones Endurance. Hay configuración del escuadrón, personalización de aviones y una propuesta de combate que se puede ajustar a distintos niveles de dificultad.
Acomodate en la butaca y respirá hondo: la cabina se enciende, los indicadores parpadean y abajo ya se ve el portaaviones Endurance recortado contra el mar. Esa primera escena, con los mecánicos ultimando detalles en cubierta y la torre de control dándole luz verde al despegue, marca el pulso de Ace Combat 8: Wings of Theve, la nueva entrega que Project Aces prepara y que volvió a sacudir la conversación en torno a la saga.
Lo que más me llamó la atención al recorrer el material es que la experiencia no se agota en el cielo. El juego reparte la acción entre los combates aéreos y los momentos de convivencia a bordo del Endurance, que funciona como base de operaciones y, al mismo tiempo, como refugio para civiles que huyen del conflicto. Entre misión y misión, el recorrido lleva al jugador por comedores, hangares, espacios de reunión y la cubierta misma, con acciones limitadas a observar el entorno y completar interacciones sencillas, casi como pequeñas pausas para respirar.
Aire, armado y decisiones
En el aire, la organización sigue siendo por misiones. Antes de despegar hay que revisar los objetivos y elegir aeronave, armas y piezas, y los puntos que se obtienen al completar cada salida se canjean por equipamiento y nuevos aviones. Las elecciones no son decorativas: cambian la capacidad de carga, el daño del armamento y el comportamiento general de la nave. Esa parte, para quien le gusta perder media hora eligiendo entre misiles y piezas especiales, resulta de lo más jugosa.
El escuadrón también se viste a medida
La preparación no se queda en el protagonista. Los compañeros del Vuelo Joker también pueden configurarse: el jugador les asigna aviones o deja que el juego les equipe una combinación adecuada según la misión. Entre las tareas que aparecen están la defensa del portaaviones, los ataques contra aeródromos, la escolta de una aeronave aliada y la destrucción de transportes, un surtido que combina lo ofensivo con lo defensivo.
- Defensa del portaaviones frente a oleadas enemigas
- Ataques contra aeródromos para desactivar infraestructura
- Escolta de una aeronave aliada en zonas hostiles
- Destrucción de transportes clave para la logística rival
Dos formas de pilotear, una misma cabina
Para los que se animen, hay controles estándar y un esquema Experto que permite manejar los tres ejes de rotación del avión, lo que amplía el margen de maniobra y deja hacer piruetas de manual. Los enfrentamientos incluyen evasión de misiles, armas especiales para varios blancos a la vez y el clásico ataque con ametralladora, una mezcla que combina lo arcade con gestos que recompensen la práctica.
Una historia que se banca sola
La trama se ubica unos diez años después de Ace Combat 7, pero puede seguirse sin haber jugado esa entrega. Tras la invasión de Sotoa a la Federación de Usea Central y la caída de su capital, Theve, las fuerzas restantes operan desde el Endurance. El protagonista es un piloto rescatado del mar que termina heredando la identidad de un supuesto as de combate, y alrededor suyo los integrantes del Vuelo Joker aportan distintas experiencias y miradas sobre la guerra. La construcción de esa figura heroica y el peso de la propaganda atraviesan toda la historia, un tema que le da al relato una densidad inesperada para un juego de aviones.
¿Qué lugar le darías a esos momentos de convivencia entre misiones? Para mí son los que pueden convertir una buena propuesta de combate en una experiencia más humana, aunque todavía falta ver cómo se cuentan en pantalla. La próxima fecha a confirmar es la del lanzamiento, que Project Aces todavía no oficializó.
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