La quiebra de Carsa sacude al norte: Musimundo pierde el concurso y deja un tendal de deudas y fuentes de trabajo
El Juzgado Civil y Comercial Nº 23 de Resistencia convirtió en quiebra el concurso preventivo de la firma que controla Musimundo, con una deuda concursal de 63.500 millones de pesos, 20 sucursales cerradas en el NEA y una operación de venta que nunca cerró.
El otoño se instaló con todo en el norte argentino y, como suele ocurrir cuando bajan las temperaturas y el campo empieza a pensar en la gruesa, las noticias que llegan desde Resistencia no tienen que ver con el clima sino con los Tribunales: el Juzgado Civil y Comercial Nº 23 decretó el 2 de septiembre la quiebra de Carsa S.A., la empresa que controla la cadena de electrodomésticos Musimundo, después de revocar el concurso preventivo que la propia firma había obtenido en julio pasado con la promesa de reorganizar sus obligaciones y mantener viva la marca.
La decisión del tribunal se apoyó en lo que la ley llama hechos reveladores del estado de cesación de pagos, previstos en el artículo 79, inciso 4°, de la Ley de Concursos y Quiebras. Para el juez, no quedaban márgenes para sostener un proceso concursal que, en los papeles, estaba pensado para ordenar las deudas y evitar un final peor. La resolución recaratuó el expediente como "CARSA S.A. s/ Quiebra" y dejó en manos de la sindicatura del Estudio Contable Benítez el tramo siguiente, que no será corto.
Una deuda que pesa como una cosecha mala
Los números ayudan a dimensionar el golpe. La deuda concursal declarada por Carsa trepaba a 63.500 millones de pesos, una cifra que parece escrita para otro país y que, traducida al mostrador de cualquier pueblo del interior, equivale a miles de heladeras, lavarropas y aires acondicionados que ya no se venderán. A fines de mayo, los pasivos bancarios sumaban unos 3.060 millones, con el Banco Nación como principal acreedor, con cerca de 1.549 millones. No es la primera vez que la empresa enfrenta un escenario de este tipo: en 2018 ya había recurrido al concurso de acreedores, con una deuda declarada de 900 millones de pesos.
Como me decía hace unos días Alfredo, un comerciante de Presidencia Roque Sáenz Peña que conoce de memoria el ritmo del consumo en el norte, "cuando cae una cadena así no se pierde solo una empresa, se pierde una marca en el pueblo, y eso no se repone de un día para otro".
Sucursales cerradas y un tendal de puestos de trabajo
La crisis se veía venir desde mucho antes del fallo. Musimundo había cerrado 20 sucursales en el nordeste, repartidas entre Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, locales que la propia empresa describió como puntos duplicados en plazas donde la marca tenía más de un local, aunque esa explicación técnica no conformó a nadie en las ciudades afectadas. Esos cierres dejaron, según allegados a la sociedad, más de 100 puestos de trabajo en la calle, en zonas donde conseguir un empleo registrado ya es una carrera con obstáculos.
La venta que no fue
En las semanas previas al concurso, el directorio de Carsa negociaba la venta de 45 sucursales a los dueños de On City, la cadena que opera locales surgidos del recambio de marca de Electrónica Megatone. La operación se miraba con expectativa en el sector, porque podía significar continuidad para buena parte de la red y un respiro para los trabajadores. Sin embargo, el acuerdo no prosperó y el 26 de agosto la firma aprobó un plan de reducción de estructura que la sindicatura tuvo muy en cuenta antes de que el juez dictara la quiebra, como un indicador de que la empresa ya no podía sostenerse en pie.
Los pasos que vienen, según el calendario judicial
- Los acreedores podrán presentar pedidos de verificación de créditos hasta el 6 de noviembre de 2026.
- El informe individual de créditos está previsto para el 30 de marzo de 2027.
- El informe general se realizará el 25 de junio de 2027.
- La sindicatura del Estudio Contable Benítez seguirá interviniendo en el expediente.
- El expediente se tramita bajo la carátula "CARSA S.A. s/ Quiebra" en el Juzgado Civil y Comercial Nº 23 de Resistencia.
Del surco a la góndola, el recorrido que tantas veces contamos en esta sección termina, en este caso, en un pasillo de Tribunales: una marca histórica de la electrónica argentina, que durante décadas fue referencia obligada para familias del interior que compraban en cuotas un televisor o un lavarropas, queda ahora a merced del proceso dequiebra, con la incertidumbre como principal activo para sus empleados, proveedores y clientes del norte.
Mientras tanto, queda flotando una pregunta que el Estado todavía no resolvió, y que va mucho más allá de Carsa: qué política industrial y qué defensa del consumo en el interior se piensa para cuando una cadena de esta magnitud se cae, cuántas PyMEs proveedoras quedan atrapadas en el derrumbe y de qué manera se arbitran los mecanismos para que el recorrido del surco a la góndola no termine, como ahora, en la quiebra de un mostrador conocido.
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