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SÁB, 17 OCT 2026
Economía

La pulseada cambiaria dejó al blue a sólo cinco pesos del oficial y vuelve a inquietar al productor

El dólar minorista tocó un récord nominal en el Banco Nación y el informal se desinfló la misma cantidad, mientras el Central intervino para absorber apenas veinte millones de dólares en una rueda con volumen acotado

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 6 min
La pulseada cambiaria dejó al blue a sólo cinco pesos del oficial y vuelve a inquietar al productor

La mañana de este miércoles arrancó con una garúa persistente sobre el sur de Santa Fe que no terminaba de decidir si quería quedarse o levantar, y ese cielo de domingo trabado terminó marcando la charla en la mesa del café de siempre, porque cuando el campo ve llover sin y el tipo de cambio se mueve sin escalar, la pregunta que sobrevuela las tertulias rurales es siempre la misma: a quién le creemos esta vez. Porque esta jornada dejó una postal poco habitual: el dólar oficial volvió a empujar hacia arriba, el blue se frenó en seco, y la diferencia entre ambos quedó reducida a apenas cinco pesos, un margen tan estrecho que ya no alcanza para pagar el riesgo de operar en el circuito informal. Para quien mira los números desde el surco, esa convergencia no es un dato técnico: es una señal de que algo en el humor de los mercados se está reacomodando, y eso siempre termina recalentando la discusión sobre a cuánto se paga el kilo de soja, a cuánto se vende la vaca gorda y, sobre todo, a qué precio del maíz y de la carne termina el consumidor en la góndola del barrio.

El oficial tocó techo y el blue se quedó sin aire

Según los datos que circularon este miércoles, el dólar minorista avanzó cinco pesos en el Banco Nación y cerró a mil quinientos treinta y cinco pesos para la venta, un valor nominal que la cotización ya había alcanzado en ruedas de julio y agosto pasados y que, por lo tanto, no marca un récord histórico en términos reales, pero sí ratifica un piso alto que ya se había probado antes. En el promedio del sistema financiero, el precio de venta al público se ubicó en mil quinientos treinta y tres pesos con cincuenta y tres centavos, mientras que la compra promedió mil cuatrocientos ochenta y uno con noventa y tres. Son cifras que, miradas desde la tranquera, confirman lo que vienen diciendo los productores hace semanas: que el peso se sigue licuando de a poco y que el verde, aun cuando no vuela, sigue siendo el ancla de cualquier cálculo de campaña.

En el otro extremo de la pizarra, el dólar informal retrocedió exactamente los mismos cinco pesos, también un cero coma tres por ciento, y terminó la jornada a mil quinientos cuarenta pesos para la venta. Con ese movimiento la brecha entre el tipo de cambio paralelo y el oficial quedó en apenas cinco pesos, una diferencia tan chica que, como me decía esta mañana Rubén, un productor de Rojas que vende hacienda en el Mercado de Liniers, ya no compensa el costo ni el disgusto de ir a una cueva: mejor pasar por el banco, sacar turno, hacer la cola y dormir tranquilo, porque cuando la ventaja es esa, el riesgo informal deja de tener lógica económica y pasa a ser puro capricho. La frase me la dijo mientras revisaba la liquidación de un embarque de novillos y calculaba cuánto le quedaba libre después del flete y la comisión, y la verdad es que esa conversación resume lo que se repite en las reuniones de consorcio rural de toda la pampa húmeda.

El mayorista, las reservas y la intervención del Central

En el mercado mayorista, la cotización tocó un máximo intradiario de mil quinientos diecisiete pesos y cerró a mil quinientos trece con cincuenta, con una suba de un peso cincuenta, es decir apenas un cero coma uno por ciento. El volumen negociado en el segmento de contado llegó a seiscientos veinticuatro coma seis millones de dólares, una rueda operada pero no descomunal, y el récord anterior de cierre en ese segmento había sido de mil quinientos catorce pesos, registrado el veintiséis de agosto pasado, por lo que este miércoles se quedó muy cerca de volver a marcar techo nominal sin terminar de romperlo. El Banco Central participó en el mercado cambiario y absorbió veinte millones de dólares, lo que representó apenas el cinco coma uno por ciento del volumen operado en el segmento spot, una intervención moderada, casi de mantenimiento, que muestra a una autoridad monetaria más ocupada en administrar la pulseada diaria que en defender un valor específico. Las reservas internacionales brutas se ubicaron en cincuenta mil setecientos treinta y dos millones de dólares, con una caída de un millón respecto del cierre del lunes, un movimiento mínimo dentro de la dinámica habitual de la cuenta.

  • Dólar minorista en Banco Nación: 1.535 pesos para la venta, suba de cinco pesos.
  • Dólar blue: 1.540 pesos para la venta, baja de cinco pesos.
  • Brecha entre blue y oficial: apenas cinco pesos.
  • Dólar mayorista: cierre en 1.513,50 pesos, con máximo intradiario de 1.517.
  • Volumen operado en contado: 624,6 millones de dólares.
  • Intervención del Banco Central: absorción de veinte millones de dólares.
  • Reservas internacionales brutas: 50.732 millones de dólares.

Para quienes compran o venden divisas en el día a día, la jornada dejó un escenario poco habitual que ya merece leerse con atención: el blue casi no tiene ventaja sobre el oficial, lo que reduce el incentivo para recurrir al mercado informal y empuja a mucha gente a pasar por la ventanilla bancaria aunque la cola sea larga y el trámite sea tedioso. En términos de poder adquisitivo, además, el dólar acumula en septiembre una pérdida frente a la inflación, lo que significa que el verde, que suele ser el refugio de los pequeños ahorristas, está siendo comido por la suba de precios mes a mes, y eso es una mala noticia para el productor mediano que suele guardar un colchoncito en billete estadounidense pensando que ahí se preserva el esfuerzo de la cosecha. Por eso, del surco a la góndola, lo que se está discutiendo en estos días no es sólo a cuánto cotiza la soja o el ternero, sino cuánto vale realmente el esfuerzo de levantar una cosecha cuando el peso se licúa más rápido de lo que se levanta la oleaginosa.

“Cuando la diferencia entre el blue y el oficial es de cinco pesos, ya no compensa el riesgo de ir a una cueva: mejor hacer la cola en el banco y dormir tranquilo.”Rubén, productor de Rojas

Lo que el Estado todavía no resolvió, y es la cuestión de fondo que sobrevuela cada cierre de pizarra como éste, es por qué la Argentina necesita tener dos dólares paralelos que se miran de reojo, por qué la brecha se abre y se cierra al ritmo de la política económica y por qué, cada vez que los precios se rozan, aparece la sospecha de que alguien está regulando la cancha para que la diferencia no se termine de cerrar del todo. Mientras esa pregunta siga abierta, los productores vamos a seguir mirando el cielo, la pizarra y el calendario electoral al mismo tiempo, porque las tres cosas terminan definiendo, al final del ejercicio, si el campo puede soñar con una campaña tranquila o si tiene que volver a reinventarse el cálculo de costos una vez más.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

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