La nueva peli de Sorkin arrancó por debajo de lo esperado y abre preguntas sobre el futuro de Madison en la pantalla grande
El debut en la última frontera, los 9 millones de dólares globales y el lugar que ocupa Mikey Madison después del Oscar: un primer vistazo a una premiere que dejó más dudas que certezas.
Llegué el sábado a la tarde al complejo de cines de siempre, el de la esquina donde siempre hay fila para las funciones del horario central, y todavía se respiraba esa mezcla rara de expectativa y desconfianza que generan los estrenos con pedigree. La sala no estaba llena, pero tampoco vacía: había público, grupitos de amigos que venían a ver la nueva de Aaron Sorkin y algunas parejas que parecían salidas de ver una de Facebook de la vida real. La sensación en la fila era clara: se acercaban a La Red Social original, esperando revivir ese clima del 2010, ese aire de película que cambia cómo uno piensa sobre los que inventan las cosas que usamos todos los días.
Los números que dejó el primer fin de semana
La ópera prima de Sorkin firmada como guionista y director partió con 9 millones de dólares globales, de los cuales 5,5 millones correspondieron al mercado estadounidense y 3,5 millones al resto del mundo. Esos 5,5 millones la dejaron en el quinto puesto de la taquilla norteamericana, muy lejos del número uno.
Para dimensionar lo que significa esa apertura, basta con mirar el espejo que el propio Sorkin dejó hace quince años: La red social debutó con 22,44 millones de dólares solo en Estados Unidos y trepó directo al primer lugar de la tabla. El contraste con esta nueva película es marcado, sobre todo porque la promoción la presentó como una suerte de secuela temática de aquella cinta que cambió la forma de contar el origen de un gigante de internet.
El material de base insiste en un dato que no se puede pasar por alto: Madison ganó el Oscar a mejor actriz por Anora en 2025, después de casi dos años sin estrenar otro film. Es un reconocimiento enorme, de esos que suelen traducirse en cierta licencia en la elección de proyectos y en un interés extra por parte del público. La pregunta ahora es si ese respaldo del público se traduce o no en la sala, y este primer fin de semana parece tirar más para el lado del no que para el lado del sí.
El calendario que se viene para Madison y para la propia película
Madison ya tiene otros proyectos en carpeta, entre ellos una nueva adaptación de La máscara de la muerte roja, dirigida por Charlie Polinger, lo que sugiere que la actriz está apostando a un menú variado después del Oscar y no a una sola carta. El resultado de esas películas dará una perspectiva más completa sobre el rumbo de su carrera, un dato que en este contexto pesa más de lo habitual.
Mientras tanto, El precio de la red sigue en cartelera. En el negocio cinematográfico, algunos títulos recuperan terreno de manera gradual a través del boca a boca y de la conversación de la gente en la fila del cine, mientras otros consolidan la caída desde el primer fin de semana. Habrá que prestar atención a las próximas semanas para saber a qué categoría termina perteneciendo esta película en particular.
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