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SÁB, 17 OCT 2026
Tecnología

La inteligencia artificial ya triagea en los hospitales de Estados Unidos y a Bill Gates le sobra el optimismo

Viz.ai revisa placas y alertas en casi 2.000 centros de salud para ganar tiempo en accidentes cerebrovasculares; el cofundador de Microsoft lo puso como ejemplo de una tecnología que, según él, puede colarse también en el campo y en el laboratorio.

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Iván GuiñazúTecnología · · lectura 4 min
La inteligencia artificial ya triagea en los hospitales de Estados Unidos y a Bill Gates le sobra el optimismo

El otro día fui a sacarme una radiografía por un dolor de espalda que arrastraba desde hacía semanas. Llegué al centro de salud, me hicieron la placa y la persona de recepción me dijo, con una sonrisa que ya me daba mala espina: "en un par de horas le llega el informe al mail". Dos horas. Mientras tanto, yo en mi casa, tirado en la cama, imaginando diagnósticos catastrophes que solo existen en Google. Esa espera innecesaria es exactamente el tipo de problema que una herramienta llamada Viz.ai promete resolver en los hospitales de Estados Unidos, y que Bill Gates decidió poner como ejemplo en su blog personal.

Viz.ai es una plataforma de inteligencia artificial que analiza estudios médicos y dispara alertas cuando detecta algo que parece un accidente cerebrovascular, lo que en la jerga médica se llama ACV (es decir, un episodio en el que se tapa o se rompe una arteria del cerebro y cada minuto cuenta). Según Gates, esta herramienta ya funciona en casi 2.000 hospitales estadounidenses y cumple un rol muy concreto: avisar de forma casi instantánea al especialista que puede tomar decisiones, aunque ese especialista no esté físicamente en ese momento en el centro de salud. Traducido a lo doméstico: es como el detector de humo que te grita desde la cocina mientras vos todavía estás dormido en el cuarto.

Salud, campo y laboratorio, el menú que propuso Gates

El cofundador de Microsoft no se quedó en la emergencia neurológica. También mencionó otros usos para los profesionales de atención primaria, que son los médicos generalistas que reciben al paciente antes que cualquier especialista. Según describió, la IA puede orientarlos en diagnósticos, acompañar el seguimiento fuera del consultorio y hasta traducir a lenguaje llano resultados de estudios o instrucciones de medicamentos. En salud mental, donde faltan consejeros, psiquiatras y profesionales especializados en adicciones, planteó posibles, aunque sin prometer milagros.

  • En hospitales pequeños, Viz.ai avisa al especialista cuando una placa sugiere un ACV, aunque ese médico no esté presente.
  • En atención primaria, la IA puede sugerir diagnósticos y explicar indicaciones al paciente de forma más clara.
  • En salud mental, podría cubrir baches donde no llegan los profesionales humanos, sin reemplazar la consulta.
  • En agricultura de países de bajos ingresos, oficiaría de asesor técnico para productores sin acceso a agrónomos.
  • En investigación, ayudaría a cruzar miles de papers para decidir qué experimento vale la pena hacer.

El segundo gran capítulo que Gates eligió tiene olor a campo. Explicó que en países de bajos ingresos muchos productores no tienen a quién preguntarle qué semilla conviene usar, cómo tratar una enfermedad del ganado o qué hacer con un suelo que se viene degradando. Para él, un asistente con IA podría ocupar ese vacío y, según sus palabras, ayudar a tomar decisiones y a aumentar la producción frente al crecimiento poblacional y el cambio climático. Yo, que de chico vi a mi viejo renegar con la soja sin tener a quién llamar, le creo: tener a mano una voz técnica que explique las cosas sin cobrar la consulta cambia la ecuación.

Investigación científica, el frente donde la IA corre más rápido

El tercer eje es el que más entusiasmo despierta entre los investigadores de escritorio. Gates describió cómo estos sistemas pueden leer montañas de publicaciones y encontrar patrones para sugerir qué experimentos vale la pena hacer. Mencionó como casos la búsqueda de tratamientos contra el cáncer y la investigación en energía nuclear, y sostuvo que esas capacidades podrían permitirle a empresas pequeñas competir con organizaciones más grandes. Una promesa atractiva, aunque también una invitación a discutir qué pasa con el empleo cuando las máquinas empiezan a hacer tareas que hoy hacen profesionales formados durante años.

El propio Gates reconoció que ampliar estos beneficios exige ocuparse de las desigualdades de acceso y de los efectos sobre el trabajo. Es la parte incómoda que a veces se pasa por alto cuando se maravillan con la herramienta. La tecnología puede estar a la vuelta de la esquina, pero si el hospital del pueblo no tiene buena conexión o el productor del norte de África no tiene un teléfono a mano, la promesa se queda en el PowerPoint.

Mientras tanto, yo sigo esperando el mail con mi radiografía. Ya pasaron cuatro horas. Si alguien del centro de salud lee esto, le pido por favor: inviertan en Viz.ai, en cualquier cosa que les avise al instante, o al menos contraten a alguien que marque el teléfono para decir "todavía estamos procesando su estudio". No es ciencia ficción, es sentido común. Y si sos médico, productor rural o investigador, prestale atención a estas herramientas: probá las versiones gratuitas, leé con ojo crítico los resultados y no les delegues el diagnóstico final. La IA te puede ahorrar tiempo, pero la responsabilidad sigue siendo tuya.

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Iván GuiñazúTecnología

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