La inflación de agosto se mantuvo debajo del 2% y el campo vuelve a pagar la cuenta en la góndola
El IPC subió 1,7% en el mes según el INDEC, acumuló 21,3% en lo que va del año y 33,5% en los últimos doce meses. Los servicios públicos empujaron la suba, mientras que las verduras, las frutas y los panificados fueron los que más golpearon el bolsillo de las familias del interior.
La mañana se levanta con una brisa tibia que no termina de decidir si anticipa la primavera o se aferra al invierno, y en los pueblos del interior esa indecisión del clima suele ser un presagio de lo que vendrá en los próximos meses para los productores que todavía están cerrando la campaña fina. Porque cuando el termómetro no se decide, el precio de la verdura tampoco: hay menos oferta, hay menos viaje al mercado central, y la góndola termina cobrándolo. Algo de eso se vio en el Índice de Precios al Consumidor que el INDEC difundió esta semana, que marcó 1,7% en agosto y acumuló 21,3% en los primeros ocho meses del año, con una variación interanual de 33,5%, un número que sigue pesando como una mochila en la economía doméstica de las familias del surco a la góndola.
Servicios al frente, ropa y turismo como contrapeso
El rubro que más empujó hacia arriba el indicador de agosto fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un alza de 2,8%, una suba que se explica en buena medida por las actualizaciones en las tarifas de luz y gas y por los ajustes en los alquileres, que golpean con más fuerza en los centros urbanos pero también se sienten en las localidades chicas donde la oferta de inmuebles es cada vez más chica. Educación avanzó 2,5%, las cuotas de medicina prepaga volvieron a actualizarse y los precios regulados en su conjunto treparon 2,2%, un número que confirma que la dinámica de fondo sigue dependiendo más de las decisiones administrativas que de la pulseada entre oferta y demanda. En el otro extremo, las Prendas de vestir y calzado retrocedieron 0,6% y los paquetes turísticos también bajaron, y esa merma en los componentes estacionales —que en conjunto cayeron 0,9%— fue lo único que evitó que el índice general quedara todavía más arriba.
La inflación núcleo, que es la que mira el equipo económico para sacar ruido de tarifas y estacionalidad, quedó en 1,8% mensual, lo que muestra que la tendencia de fondo no se mueve demasiado y que el camino hacia el objetivo de quebrar la dinámica de los dos dígitos sigue siendo un trabajo de paciencia más que de resultados visibles. En todas las regiones del país, además, la categoría que más pesó sobre el índice fue Alimentos y bebidas no alcohólicas, donde los mayores incrementos se dieron en verduras, tubérculos y legumbres, en frutas y en pan y cereales, tres rubros que son la base de la mesa de cualquier familia del interior y que, como me decía hace unos días Roberto, un productor hortícola de Mar del Plata, se encarecen primero en la tranquera y recién después, si queda margen, en el bolsillo del que los compra.
Qué puede pasar en septiembre
Para lo que viene, las consultoras privadas manejan estimaciones que van del 1,5% al 1,9% para septiembre, y el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central se mueve en la misma franja, alrededor del 1,8%. Uno de los factores que podría presionar al alza es la recuperación de los precios de la ropa, que habían bajado durante el receso invernal y empiezan a reacomodarse con el cambio de temporada, un movimiento estacional que ya se vio en otros años pero que este llega en un contexto donde el bolsillo de la clase media sigue muy exigido. Lo que el INDEC no termina de mostrar, y que desde el interior productivo seguimos reclamando, es cómo se traduce esa cifra en el mostrador de la verdulería del barrio o en el precio que recibe el productor que dejó todo en la quinta y todavía no sabe a cuánto le van a pagar el cajón de acelga o la bolsa de papa. Esa es, a mi entender, la discusión pendiente: el número macro se conoce, se difunde y se analiza, pero la cadena que va del surco a la góndola sigue teniendo demasiados eslabones opacos, y mientras eso no se transparente, cualquier baja en el índice va a llegar tarde al bolsillo de la gente del campo y de los pueblos del interior.
- El IPC de agosto fue de 1,7% y el acumulado del año llegó a 21,3%, con 33,5% en los últimos doce meses.
- Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles lideró las subas con 2,8%, seguido por Educación con 2,5%.
- Prendas de vestir y calzado cayó 0,6% y los componentes estacionales retrocedieron 0,9% en conjunto.
- La inflación núcleo se ubicó en 1,8% mensual, apenas por encima del índice general.
- Alimentos y bebidas fue la categoría de mayor incidencia en todas las regiones, con fuertes subas en verduras, frutas, pan y cereales.
- Las estimaciones privadas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado ubican la inflación de septiembre en torno al 1,8%.
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