La fábrica de monodisos que se quedó sin aire en Ituzaingó: 30 familias afuera y el Ministerio de Trabajo a la espera
Laboratorio Valmax dejó la línea de producción detenida, despidió a la mitad de su plantel y adeuda la mitad del sueldo de septiembre. La provincia convocó a una audiencia clave para este lunes, mientras la planta sigue con las puertas cerradas.
La mañana en Ituzaingó arrancó con una llovizna finita que no alcanzaba ni para empapar el asfalto, el tipo de lluvia que en el campo santafesino decimos que solo sirve para criar ranas y no para resolver lo de abajo: la tierra sigue pidiendo agua de verdad, y los productores que conozco lo repiten mirando el cielo como quien espera un milagro. En el conurbano bonaerense, a pocos kilómetros de esa geografía que me es familiar, el drama de estos días no lo arma la falta de lluvia sino el exceso de silencio dentro de una fábrica de medicamentos que durante décadas trabajó a ritmo de tres turnos.
Esa fábrica es el Laboratorio Valmax, reconocida elaboradora de solución fisiológica en monodosis y de las gotas oftalmológicas Valmafilo, que desde hace semanas mantiene su planta completamente paralizada, las puertas literalmente bloqueadas y a la mitad de su personal afuera. De los aproximadamente 60 trabajadores que llegó a tener, la empresa ya desviculó a 30, y el resto permanece en una suerte de limbo salarial y emocional que en las pequeñas localidades del interior se traduce siempre en la misma pregunta: ¿y ahora qué hacemos?
Sueldes en cuotas, cheques rebotados y un stock que ya colmó el mercado
El deterioro empezó a notarse en abril, cuando la dirección de Valmax comenzó a pagar los haberes en cuotas, una modalidad que en el surco chaqueño o en cualquier campo del norte santafesino los trabajadores rurales vemos con preocupación porque suele ser el primer aviso de que la cosa se va a pique. En mayo la situación se formalizó por escrito: un comunicado interno prometió depositar el 50% del sueldo el día 7 de ese mes y el resto el 20, pero lo que se presentó como una excepción se terminó instalando como rutina y la promesa se incumplió sistemáticamente mes tras mes.
Hoy, según consta en la información oficial que los propios trabajadores compartieron con este portal, la compañíaa adeuda todavíaa la mitad del salario de septiembre sin haber informado ninguna fecha cierta de pago, y la situación financiera que registra el Banco Central resulta por demás elocuente: 196 cheques rechazados por falta de fondos, por un total de 156.526.850 pesos, todos devueltos por el mismo motivo, la ausencia total de dinero disponible en las cuentas de la firma.
“Acá se ve clarito lo que muchas veces repetimos del surco a la góndola: cuando alguien en el medio de la cadena se cae, el problema no se queda en la planta, se traslada a las familias, a los pueblos y, en este caso, hasta a los pacientes que necesitan esos medicamentos.”Graciela Videla
Para entender cómo se llegó hasta aquí es útil escuchar a Marcelo Peretta, titular del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos, quien aseguró que la compañía habría acumulado stock suficiente para abastecer el mercado hasta fin de año, una sobreproducción que, combinada con una caída en la demanda de hospitales, farmacias y droguerías y con los plazos extendidos de pago de las licitaciones públicas, terminó estrangulando la caja de la firma y dejando a la planta sin aire para sostener el empleo.
Una audiencia que puede definir el futuro inmediato
- El Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires citó a la empresa a una audiencia para este lunes, con la exigencia de que presente una propuesta concreta para resolver el conflicto y reabrir el diálogo con los trabajadores.
- laboratorio fue fundado en 1980 por el farmacéutico austríaco Peter Ploder, egresado de la Universidad de Buenos Aires y radicado en el partido de Haedo, donde aún se lo recuerda como un vecino más del barrio.
- En 2014 Ploder vendió su participación mayoritaria y la compañíaa reorientó su actividad hacia la producción tercerizada y las licitaciones públicas, modalidad que la expuso a los vaivenes del Estado como comprador.
- Desde entonces la plantilla se mantuvo de manera estable entre 60 y 70 personas, una masa laboral que ahora se redujo a la mitad, con 30 familias que en estas horas no saben cómo van a pagar el alquiler, el colegio de los chicos y el boleto del colectivo.
Lo que el Estado todavía no resolvió
A esta altura de la nota, que es larguía y a la vez procura ser lo más completa posible para que el lector de 40 a 60 años que no vive en el conurbano pueda entender cabalmente la dimensión del problema, lo que más me llama la atención es que estamos otra vez frente a un Estado que llega tarde, cita a una audiencia un lunes cuando las puertas ya llevan días cerradas, y que no termina de hacerse cargo de que cuando el Estado paga tarde, como en este caso a través de licitaciones con plazos estirados, son los trabajadores y sus familias los que terminan pagando los platos rotos, una realidad que desde el interior del país vemos repetirse en distintos rubros y que, hasta hoy, sigue sin una respuesta estructural que la encare de raiz.
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