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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

La canción de toda la vida que llevás en el teléfono puede sacar la ficha del dolor en una sala de resonancia

Un estudio en Zúrich con más de 200 pacientes comprobó que la música preferida de cada persona alivió el dolor de la punción intravenosa mejor que la música de relajación. Los detalles de una hallazgo sencillo y sin costo.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana · · lectura 3 min
La canción de toda la vida que llevás en el teléfono puede sacar la ficha del dolor en una sala de resonancia

En el pasillo de resonancias del Hospital Universitario de Zúrich hay una rutina que se repite decenas de veces por día: un paciente se acomoda en la camilla, la enfermera busca una vena apta en el antebrazo y la aguja entra con un pinchazo corto pero inevitable. Desde hace un tiempo, en una de esas salas alguien pregunta antes del procedimiento qué canción quiere escuchar la persona que está del otro lado de la camilla, y esa decisión, que parece menor, acaba de quedar respaldada por datos concretos: el tema favorito de cada paciente reduce el dolor que provoca la inserción de una vía intravenosa de manera significativa, según publicó la revista Frontiers in Pain Research.

Cuatro grupos, una sola variable

Para llegar a esa conclusión, el equipo de radiología del hospital suizo evaluó a más de 200 personas que debían recibir un agente de contraste por vía intravenosa antes de una resonancia magnética, un estudio habitual cuando hay que ver con más detalle vasos sanguíneos, tumores o inflamaciones. Los participantes fueron repartidos en cuatro grupos al azar: sin música, canción o artista favorito, Mozart y música de relajación. Cada uno calificó su dolor en una escala del uno al diez antes de la punción, durante el procedimiento, y a los treinta segundos y a los dos minutos de finalizado.

Los resultados mostraron que quienes escucharon su música preferida reportaron menos dolor tanto al medio minuto como a los dos minutos posteriores a la inserción. La diferencia fue clara incluso en pacientes que llegaron a la sala sin dolor previo, lo que llamó la atención de los investigadores porque se esperaba que el beneficio se notara sobre todo en quienes ya estaban molestos.

“La música favorita manifestó un efecto significativo de reducción del dolor tanto en pacientes con como sin dolor basal.”Doctora Meritxell Garcia Alzamora, consultora senior en radiología del Hospital Universitario de Zúrich
  • Canción o artista favorito: redujo el dolor de forma significativa en todos los pacientes, incluso en los que no tenían dolor previo.
  • Mozart: alivió el dolor de manera notable, pero solo en quienes ya llegaban con algún nivel de dolor a la sala.
  • Música de relajación: funcionó de forma similar a no escuchar nada; los autores creen que el bajo volumen y la falta de variaciones hace que el oyente la ignore.
  • Sin música: sirvió como grupo de control y fue la referencia contra la que se midió a los demás.

Por qué la canción de la tribu duele menos

La explicación que manejan los autores pasa por la atención: una melodía familiar y emocionalmente significativa le pide al cerebro cierto esfuerzo, lo que compite con la señal de dolor y termina por taparla en parte. En cambio, la música de relajación suele tener un ritmo lento, volumen bajo y pocas variaciones dinámicas, y tiende a pasar al fondo sin que el oyente le preste atención, por lo que no genera esa distracción activa que sí compite con el pinchazo. Mozart, en cambio, ofrece estructura y movimiento suficientes como para enganchar al oyente cuando este ya viene con dolor y está predispuesto a buscar alivio.

El doctor Andrei-Cristinel Dragnea, residente en radiología diagnóstica e intervencionista del mismo hospital, aclaró que el estudio se limitó a punciones de corta duración y que queda pendiente comprobar si el beneficio se sostiene en procedimientos más largos o más dolorosos. También se propuso comparar la música con la presencia de una persona que hable con el paciente durante el procedimiento, ya que la compañía en sí misma podría tener un efecto tranquilizador. Mientras tanto, la recomendación práctica es barata y cabe en un teléfono: preguntar qué quiere escuchar el paciente antes de clavar la aguja, según dijo Garcia Alzamora. Acá, en cualquier sala de guardia de la Argentina, vale la pena probar.

FC
Facundo CamargoSociedad y vida cotidiana

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