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SÁB, 17 OCT 2026
Entretenimiento

Entre hechizos pendientes y abuelas eternas: por qué Prácticamente Magia 2 deja la puerta abierta a una tercera entrega

La secuela que reunió a Nicole Kidman y Sandra Bullock casi treinta años después resuelve la maldición de los Owen pero deja varios arcos abiertos, sobre todo el de Gillian y el de las nuevas generaciones que apenas empiezan a aprender a hacer trucos.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Entre hechizos pendientes y abuelas eternas: por qué Prácticamente Magia 2 deja la puerta abierta a una tercera entrega

Te confieso algo antes de arrancar: yo crecí con la primera Prácticamente Magia en videocasete, así que cuando me senté a ver la segunda parte lo hice con esa mezcla rara de expectativa y nostalgia que sólo te dan las películas de tu adolescencia. Y la verdad es que la sala del cine, aquel domingo a la tarde, estaba llena de gente grande, de esos lectores de cuarenta, cincuenta, sesenta años que iban con su pareja o con un amigo a reencontrarse con las hermanas Owen. Se escuchaban risas suaves en las partes cómicas y un silencio espeso cuando la cosa se ponía seria, y eso ya te dice bastante del clima que se vivía adentro.

La historia retoma a las Owen con un problema nuevo y bastante terrenal: aparece Tom Bailey, un pariente lejano que no tiene un gramo de magia en la sangre pero quiere el libro de hechizos de la familia para arreglar sus propios asuntos. El tipo no tiene ni un poder, pero tiene ambición de sobra, y eso siempre es peligroso. Las Owen lo terminan frenando con un conjuro entre todas, una de esas escenas donde ves a las actrices mirándose y te olvidás de que están actuando.

La maldición, el sacrificio y una boda

El corazón de la película, lo que realmente le da peso, pasa en paralelo y muy lejos de esa pelea. Frances descubre que para cortar la maldición que carga la rama femenina de los Owen, esa que se lleva puesto a cualquier hombre que se atreva a enamorarlas, no queda otra que hacer un sacrificio personal. Y lo hace. Eso es lo que permite que Gideon, el novio de Kylie que estaba en coma desde hacía rato, abra los ojos de una vez. A partir de ahí la película cambia el registro y se mete de lleno en la reconstrucción: las más jóvenes empiezan a experimentar con sus poderes, Kylie se casa con Gideon y Sally vuelve a probar suerte en el amor de la mano de Ian, un personaje nuevo que aparece en esta entrega.

“La franquicia vuelve en un momento particular: la película original se hizo en 1998 pero encontró una segunda vida en plataformas de streaming, donde una generación entera la descubrió décadas después de su estreno original.”Contexto de la franquicia

Ahora, lo que a mí me dejó con gusto a poco, y se lo escuché decir a más de uno en la fila de la salida, es que el arco de Gillian queda a mitad de camino. No termina de cerrarse, no sabés bien hacia dónde va, y las más jóvenes recién están empezando a tantear qué pueden hacer con la herencia mágica que les tocó. Ni siquiera queda claro qué van a hacer con el negocio familiar, ese que siempre identificó a los Owen. La película no tiene escena poscréditos, ojo, así que no es un cliffhanger de manual. Es algo más sutil: son los hilos que se mencionan y se dejan ahí, en el aire, los que te hacen irte a la casa pensando.

  • Tom Bailey, el pariente sin poderes, queda neutralizado con un conjuro colectivo de las Owen.
  • Frances rompe la maldición familiar mediante un sacrificio personal que despierta a Gideon.
  • Kylie se casa con Gideon y Sally retoma su vida amorosa junto al nuevo personaje Ian.
  • Las integrantes más jóvenes de la familia empiezan a desarrollar sus propios poderes.
  • El arco de Gillian no se cierra del todo y queda en pie la pregunta por el futuro del negocio familiar.

¿Tercera parte o final abierto?

Después de charlar con varios compañeros de la sala, me quedo con una sensación que comparto: la película funciona como una segunda parte emotiva y reivindicatoria, sobre todo para los que crecimos con la original, pero deja la conversación a medio camino. ¿Hacen falta tres películas para cerrar todo? Mi postura, y se la escuché repetir a más de uno en el chat del diario, es conciliadora: con lo que queda en el aire, sobre todo Gillian y las nuevas generaciones, una tercera entrega no vendría mal, pero tampoco la exigiría. Si la hacen, bien. Si no, esta segunda parte alcanza y sobra para reconciliarse con los Owen después de casi treinta años. Lo que sí te digo es que la próxima fecha en el calendario, para mí, es imperdible: quienes estén pasando por una situación parecida, juntarse con alguien que haya visto la original y volver al cine a ver cómo sigue esta familia, es de esas experiencias que no se reemplazan con un catálogo de streaming.

CA
Celeste AlcarazCultura y espectáculos

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