Saltar al contenido
Nodo San LuisNodo San Luis ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Economía

El empleo formal no encuentra piso: en lo que va del año se borraron 139.464 puestos y casi 10.000 empresas del padrón

Datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, procesados por CEPA, muestran que en junio se profundizó la caída de empleadores y de trabajadores registrados. El achicamiento responde más a la falta de nuevas aperturas que a un aluvión de cierres, según un informe de la Secretaría de Trabajo.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo · · lectura 3 min
El empleo formal no encuentra piso: en lo que va del año se borraron 139.464 puestos y casi 10.000 empresas del padrón

La mañana arrancó con una garúa persistente sobre los caminos rurales del interior bonaerense, esa llovizna fina que no llena el tanque australiano pero que obliga a suspender la cosecha y deja a los productores mirando el cielo con las manos cruzadas, como si el clima fuera a resolver lo que la política económica no logra enderezar: y precisamente en ese mismo estado de cosas se mueve el mercado laboral formal argentino, que junio tras junio sigue achicándose sin señales de recuperación, con empresas que bajan la persiana y trabajadores que pasan del recibo en blanco a la changa o directamente al desempleo.

Menos empleadores, menos trabajadores

El dato, provisto por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo y procesado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), no deja lugar a interpretaciones optimistas: en junio había 481.015 empleadores registrados, es decir 709 menos que en mayo y 16.386 menos en la comparación interanual. En lo que va de 2026 ya desaparecieron 9.147 firmas del padrón formal y la dinámica se repite mes tras mes, con mayo mostrando una baja de 2.371 empresas respecto de abril.

Pero lo más sensible, lo que golpea de lleno del surco a la góndola y desde la góndola hasta el bolsillo de cada familia, es el impacto sobre los puestos de trabajo: el empleo registrado pasó de 9.857.173 a 9.423.047 trabajadores, lo que implica 434.126 personas que dejaron de estar en blanco en el tramo analizado. Solo en junio se perdieron 22.503 empleos formales y en el primer semestre de 2026 la sangría acumula 139.464 puestos menos.

“La reducción del entramado empresarial se explica principalmente por el bajo nivel de aperturas y no por un incremento extraordinario de los cierres.”Informe de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, cuarto trimestre de 2025
  • En el cuarto trimestre de 2025, el stock de empresas cayó 1,1%, con una tasa de cierres del 3,8% y una tasa de aperturas del 2,5%, uno de los valores más bajos de la serie histórica, 1,3 puntos por debajo de los cierres.
  • Las firmas que abrieron generaron 39.464 puestos, pero los cierres destruyeron 50.246, con un déficit neto de cerca de 11.000 empleos por pura demografía empresarial.
  • Las empresas que siguieron activas y expandieron dotaciones crearon 205.368 puestos, mientras que las que achicaron plantillas eliminaron 244.735, con un saldo negativo de 39.367.
  • Sumando aperturas, cierres y empresas que ajustaron personal, la caída neta del empleo registrado privado entre el tercer y el cuarto trimestre de 2025 fue de 50.149 puestos.

El problema no son solo las persianas que bajan

El cuadro de situación que describo en estas líneas se completa con la lectura fina del informe oficial, y es la parte que más me preocupa como periodista que recorre el interior productivo: el deterioro del empleo formal no se explica únicamente por las empresas que cierran, sino también por las que sobreviven achicadas, con menos personal, postergando inversiones y dejando vacantes que no se cubren. Esa es la zona gris del mercado de trabajo, la que no aparece en las estadísticas de despidos masivos pero que se siente en cada pueblo del interior cuando el almacén de ramos generales abre una hora menos y el taller mecánico despide al medio oficial.

Y aquí viene el tramo que el Estado todavía no resolvió, al menos hasta donde, y que las autoridades nacionales y provinciales deberían atender con la misma urgencia con que se atienden los indicadores macro: mientras las aperturas de empresas se mantienen en uno de los pisos históricos de la serie, no alcanza con celebrar que la tasa de cierres no sea extraordinaria, porque la diferencia entre abrir poco y cerrar siempre termina pagando el trabajador registrado, que es justamente el más protegido por la legislación laboral y el primero en perder ese paraguas cuando la economía formal se contrae.

Lo que dejó el primer semestre, en definitiva, es un mapa con menos empleadores, menos trabajadores en blanco y una dinámica de fondo que no se revertirá mientras no aparezcan políticas activas orientadas a sostener a las pyme, las cooperativas y los pequeños productores del interior, que son quienes más rápido sienten el golpe cuando cae la demanda y más lento se recuperan cuando la torta vuelve a crecer.

GV
Graciela VidelaInterior provincial y campo

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo